Tomada de la edición impresa del 17 de agosto del 2008

Mujeres hechas a la medida de los medios

  | IMAGEN: Jaime Nuñez del Arco

IMAGEN: Jaime Nuñez del Arco

Las revistas femeninas de variedades venden modelos estereotipados.


 
Cada mañana las mujeres  tienen dos opciones: o apagan la televisión o se quedan viendo la programación, y si lo hacen repararán en que  no hay mucha variedad. El club de la mañana (RTS), En contacto (ECUAVISA), De 9 a 10 (Teleamazonas), Cosas de casa (TC).  Que en la variedad está el gusto es una idea que no puede aplicarse en la producción nacional de las mañanas: la cantidad de  revistas femeninas para la televisión obedece a los pocos canales nacionales y su oferta  es repetitiva. ¿Acaso son las audiencias uniformes?  Si  así fuera, significaría que a todas las mujeres les gusta lo mismo o  son iguales. Pero, ¿qué es lo que proyectan estos programas? Las secciones son fijas: belleza que no es salud, moda en la que se exalta un tipo determinado de mujer muy poco cercana a la realidad ecuatoriana, una alta dosis de farándula,  y por supuesto, esoterismo. Algunos  han implementado un segmento de comunidad, en donde el drama humano es el desnudamiento de una situación extrema ligada a la catástrofe.


Sobrevivientes de incendios que han quedado en la indigencia, enfermos terminales, incurables o necesitados de medicamentos inalcanzables para su bolsillo, que requieren que los televidentes los auxilien del abandono social al que está expuesta la mayoría de los ecuatorianos. César Ricaurte, crítico de TV cree que hay un estereotipo de mujer: ama de casa, con hijos, algo frívola, sin otra preocupación intelectual que atender a los maridos y a la casa, interesada en el chismorreo, moralizante. “Este tipo de programas no nos hablan de la complejidad de roles que cumplen las mujeres hoy en día y eso es penoso. ¿Alguna excepción? No. Creo que al igual que los niños y los jóvenes, las mujeres son de los principales grupos consumidores de TV, pero no existe una TV que les hablé como personas, como ciudadanos y no solo como consumidores”.


La justificación la tiene el rating, ese amo indiscutible de la televisión. El formato reality es la nueva apuesta. Su estructura posee melodrama, concurso, talk show, documental y por supuesto, el video clip. O como lo explica Leonardo Ordóñez Díaz, catedrático de la Universidad del Rosario de Argentina, en un artículo publicado para www.cielo.org.co, “es una forma sofisticada de producir en la teleaudiencia la sensación de asistir a través de las pantallas a un acontecimiento real”. TC Televisión hace uso de este recurso. En Cosas de Casa, el miércoles 13 de agosto, exhibieron El sueño de Ivonne, en el que regalaban una  fiesta de quince años.  El club de la mañana de RTS, anunciaba los temas del día. “¿Crees que las gorditas tienen problemas en su vida sexual?”. Entre otros comentarios se pudo escuchar: “Yo creo que no se pueden mover muy bien”.

"En contacto tiene 2.2 de rating: De 9 a 10 llega a 1.6 y Cosas de casa alcanza 1.2. El club de la mañana, solo 1.1”


Las revistas de TV siguen pensando en mujeres que necesitan reafirmar su identidad a través de la belleza, o estereotipándola a través de la vida familiar.  El mundo económico, político o intelectual no tiene cabida, seguramente porque no incrementa el rating. Si el acceso a la educación de las mujeres ha crecido, ¿por qué los programas siguen creándose con el mismo formato?  Rocío Dunn, productora de Cosas de Casa opina que hay cambios. “El programa tiene 13 años al aire y  la mayoría de cosas han sido probadas, pero los intereses de la familia van cambiando con el tiempo y nosotros debemos seguirlos”.


Carolina Andrade, periodista y productora del desaparecido Complicidades, que llegó a tener entre 8 y 15 puntos de rating, dice que la revista tuvo dos épocas, una en que la TV  apostaba al “glamour” (recuérdese Dinastía y Falcon Crest). “Existía la convicción de que los televidentes gustaban de fantasear con estos escenarios y aquello tenía gran acogida. Al finalizar la década de los 90s hubo un cambio. Ecuador vivía la crisis financiera. La gente corriente o “gente como uno” se toma las pantallas de TV en todo el mundo (es parte de la neotelevisión).  Siempre se trató de amas de casa con quienes se intentaba crear puentes e identificaciones; se presentaban segmentos que ellas pedían (y los auspiciantes también): belleza, decoración, manualidades y otros más cuidadosamente pensados que tenían que ver con orientación familiar y con entrevistas a expertos de temas sociales o económicos que, se pensaba, intranquilizaban. En la crisis del 99, ayudamos a muchos hogares (emigración,  depresión, deserciones escolares) brindándoles  información adecuada”. Los productores de estos espacios tendrían mucho que analizar, pero se muestran inaccesibles. Es otro mal generalizado: la falta de cultura crítica.

María Paulina Briones
mbriones@telegrafo.com.ec
Editora de Cultura
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