En el dial nacional no hay una línea clara para los oyentes de menos edad.
De Cabas a los viejos éxitos ochenteros de Madonna; de concursos ligeros a chistes subidos de tono. De confesiones de vidas privadas (realities auditivos) a sorteos de CDs’ de moda. La mayoría de los programas “juveniles” de la radio nacional se mueve entre la delgada línea de lo provocador y lo pueril; lo escandaloso y lo light. Cuando no de largos segmentos con música de moda, sin comentarios especializados, pero sí con toneladas de publicidad... dirigida a los jóvenes.
Mucho ha cambiado en Latinoamérica la manera de hacer radio desde que el teórico Alphonse Silberman escribiera su célebre libro, La música, la radio y el receptor, en donde explicaba el rol decisivo que tuvo este medio en Europa como formador de melómanos. No había (años 50) el Iphone, ni el IPod, ni alguno de esos métodos para bajar todo tipo de música, y los locutores orientaban el gusto.
Lo de hoy es otro cantar. Si antes los oyentes se enteraban de las novedades discográficas del mundo por los programas de radio, actualmente tienen muchas otras formas de hacerlo. Por eso, la música ya no es la única estrategia para enganchar.
Entonces, ¿cuál es? La farándula, las bromas jocosas al aire, las llamadas, los “concursos” y las dádivas, en programas que ocupan franjas aproximadamente desde las 09:00 y hasta el mediodía.
Para Juan Carlos Cedeño, locutor de Punto Rojo, emisora juvenil, “por la política que tiene nuestra radio, los locutores no utilizamos términos de doble sentido, como lo hace Canela, que es el vivo ejemplo de lo que no se debe hacer en un medio de comunicación porque en vez de dar cultura a la gente la hace zángana”.
Para él, no se requiere de complicadas fórmulas para complacer las exigencias de los jóvenes. “Para tener contentos a los adolescentes solo se necesita ofrecer buena música y premios”.
“Por nuestras políticas no utilizamos términos de doble sentido para subir el rating”: Punto Rojo.
Además, explica que es importante brindar un espacio a los chicos para que sean escuchados en los segmentos que tiene cada programa. Se lo hace a través de llamadas al aire.
Ney Yunda, director de programación de Radio Canela, entiende por emisora juvenil a “aquella con programación radial dirigida a un público que oscila entre los 12 y los 24 años, con géneros musicales contemporáneos y contenidos de interés para ellos en todo aspecto: música, farándula, tips, tecnología y conciertos”.
Aunque Canela emite dos programas mañaneros de mucho éxito entre los jóvenes (Al filo de la cama y Radiación temprana) aclara su jefe de programación que ellos no solo piensan en el público joven, sino que se proyectan también a radioescuchas de edades entre los 17 y los 40 años, “tratando de mantener un equilibrio para que lo que salga al aire no afecte ni al oído joven ni al adulto”. Para ello se valen de éxitos musicales contemporáneos, y clásicos, con “locución de contenido actual, con los ingredientes de alegría, humor fino y motivación”.
“Nos valemos de una locución con contenido actual, alegría, humor fino y motivación”: Radio Canela
Haciendo un poco de za-pping radial descubrimos que en la 91.7 la pregunta del día es: ¿a qué le tienes más miedo a pesar de que ya eres un adulto? Si nos pasamos a la 92.1, nos enteramos que Barek estará actuando en la discoteca Beso. Entre saluditos y burlas comienzan a preguntar ¿por qué las moscas no andan entre las piernas de una mujer? ¿Quieren la respuesta: prohibida para menores de 18. ¿Alguien puede decirnos si hay algún menor escuchando?
En la 90.5 (Radio Canela) juegan con el choteo y el relajo subido de tono, hablan de un sitio donde le dan lo que usted quiera: los 3 platos. “Pedí una tarrina y cuando me di cuenta se me salió el morocho”, dice uno de los locutores. Y en el 95.7 (La Metro), con un estilo mucho más rockero, musical, sobrio, los jóvenes piden clásicos de Rolling Stones.
¿En qué punto quedarse? Difícil, sobre todo si se tiene en cuenta que radio juvenil, con los alcances que tiene ese concepto en emisoras especializadas de México, Cuba o Colombia no existe aquí.
En el caso de la colombiana Javeriana Estéreo, por ejemplo, hay una programación juvenil-universitaria, con espacios dedicados al rock inglés, jazz, la música antigua, las noticias con lenguaje fresco, y un staff compuesto en un 90% por alumnos. Un buen experimento, digno de imitarse entre nosotros.