Es un hombre próspero en sus negocios y trabaja desde Alicante por los migrantes. A pesar de sus seis años de labor, solo conoció Ecuador la semana pasada.
Así, a primera vista, Francisco Candela Durá tiene un parecido increíble con el actor español Sancho Gracia. El de hace por lo menos veinte años. Sobre todo en el brillo de la mirada y en cierto aire de gracejo español que tan bien encarna Sancho. “Hombre... no me lo habían dicho, es más, somos más o menos de la misma edad, pero Sancho está ahora más llenito”.
Lo de Sancho (Gracia) le ha dado gracia a este hombre pulcramente vestido, con aire de español con título nobiliario. Parece un empresario acabado de salir de El Corte Inglés de Madrid. Pero aunque entre sus múltiples realizaciones laborales Francisco Candela tenga la de empresario (también es abogado), él es el Cónsul Honorario de Ecuador en Alicante. Y ahora está cómodamente sentado en uno de los salones de la Cancillería, amplio, fastuoso, pues fue uno de los invitados al Primer Congrego de Cónsules Honorarios, efectuado en Quito, la semana pasada.
Cuando se presenta y dice que es el Cónsul Honorario uno recuerda enseguida, ¡cómo evitarlo!, aquella famosa novela de Graham Greene llamada, precisamente, El cónsul honorario, donde el autor dejaba la interrogante de si era la violencia el medio más idóneo para acabar con otra violencia, la institucionalizada.
Pero con el Cónsul Honorario de Ecuador en España no hay ninguna trama de suspense, ni oscuros secretos, como en las novelas de Greene. Lo que sí hay en él es un trabajo sostenido de más de seis años en favor de los inmigrantes ecuatorianos, a los que ayuda a regularizarse y les brinda apoyo “en todo lo que puedo”.
“No hay que olvidar que nosotros los españoles somos básicamente emigrantes. Lo que pasa es que ahora se nos olvida muchas veces”
Ellos -los migrantes- lo conocen como el “rico humanitario”. A lo que Candela comenta: “Lo de rico, con toda la modestia, es cierto. Y lo de humanitario, más todavía”.
Como buen alicantino es una autoridad en materia de turrones, que en esa región de España tienen fama. Sus padres fueron fabricantes de turrones, “turroneros”. “Soy de padre Candela y mi abuela es Candela Sirbén. Ellos son originarios de Guijón, la cuna del turrón. Mi padre es autodidacta, ha hecho turrones, ha tenido barcos de pesca. Mis hermanos y yo tuvimos la primera compañía de carga pura, pero nos arruinamos cuando la normativa de la UE nos exigió cambiar los motores. Entonces teníamos que hacer una inversión de 10.000 millones de las antiguas pesetas. Y nos arruinamos, pero volvimos a nacer”.
Y en este segundo nacimiento lidia con una de las crisis más fieras de los últimos años (un “tsunami”, la llama él) pero sobre todo se erige en una especie de Quijote de los ecuatorianos que viven en su región. De hablar pausado, con todas sus zetas, Francisco Candela Durá se dispone a un diálogo sin cortapisas, donde pocos temas se quedan afuera.
¿De dónde le viene ese interés por los migrantes ecuatorianos? Bueno, yo siempre he tenido una preocupación con respecto a la inmigración. De lo que en nuestra Constitución o en la ecuatoriana se define como tal. Empieza desde hace aproximadamente unos seis años, con la normalización de inmigrantes en mi país. Me acuerdo perfectamente, pues en aquel entonces estaba mandando el PP y una noche se reunieron los sindicatos con el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, e hicieron un pacto para darles los documentos a todos los inmigrantes.
¿En esa época no había una ley en curso, muy criticada? Tengamos en cuenta lo importante que es en España el tema migratorio para los políticos. No hay que olvidar que nosotros los españoles somos básicamente unos emigrantes, lo único es que ahora se nos olvida muchas veces.
Quedan huellas importantes de esa emigración en América Latina. Y yo soy conocedor de primera mano por cuanto mi abuelo emigró a la Argentina en 1903, 1905, por ahí. De hecho yo soy un privilegiado: mi madre nació en Argentina en 1914. Transcurrió el tiempo y en los años 60 ellos emigraron a Alemania.
Una época culturalmente intensa en Argentina. La de Jorge Luis Borges...Sí, coincide con una época de, ¿por qué no decirlo? una decadencia española, perdemos todas nuestras colonias y hay una preocupación, que Borges manifiesta. En los 60 mis tíos emigran a Alemania. La emigración allí era mucho más ordenada, dicho con otras palabras, había determinadas fábricas en Munich, de vehículos, de producción de trenes, pero ya iban con el permiso de trabajo desde el lugar de origen.
Usted es reconocido porque no les pide a los emigrantes ecuatorianos ni un duro por la ayuda que les brinda. Así es, yo soy empresario pero antes que empresario soy un profesional, economista, tengo dos carreras medias además. Aquí llegamos a mi preocupación por la inmigración: desde mi profesión los ayudo a regularizarse.
¿Está afiliado a alguna corriente política en España? No, ninguna, soy un librepensador.
Ni aznarista, ni felipista, ni zapaterista...Pero no es por comodidad, si quiere después ahondamos en eso. A pesar de ser un individuo liberal, no acepto el engaño, el abuso, ni ir contra la propia voluntad. Entonces, para recordar una frase: continué prostituyéndome en contra de mi voluntad. Yo puedo ser prostituta porque quiero, y estoy tranquilo, pero no porque me obliguen. He apoyado desde el inicio a todos los inmigrantes que pasaban por mi despacho.
¿Cuáles son las ciudades españolas con más presencia de inmigrantes ecuatorianos? Mire, va por este orden, yo vivo en un pueblo de Alicante, que es aldea y es precioso, hemos guardado la armonía arquitectónica. Pero el orden es este: Madrid, Comunidad Valenciana y Barcelona, y luego incluya usted a Murcia y demás. Para que se dé una idea, la Comunidad Autónoma de Alicante tiene 22.000 ciudadanos ecuatorianos migrantes. Está también que la línea laboral divisoria entre Alicante y Murcia es imperceptible.
“No tengo que hablar ni mal ni bien. Y hablo lo que siento: la Senami está funcionando maravillosamente bien...”
Póngame ejemplos cotidianos de cómo se traduce su ayuda a los inmigrantes.
Yo les ayudo en lo que puedo, y lo hago totalmente gratis, con un asesoramiento jurídico. De procedimientos. Esto es muy importante, pues una vez que nuestro ciudadano tiene la documentación, no tiene dónde presentarla, no conoce el cauce, el camino más directo.
Es que ser un inmigrante es como volver a nacer...Pues sí, pero es que además de esto está el drama de Ulises cuando se traslada a Ítaca, sus penalidades, y yo lo comparo con el de Ulises. Son una serie de sucesos, de humillaciones (lo recalca), de reverencias inconsentidas. Es muy fácil decir que un migrante está solo, “es que se unen con cualquier mujer”. ¡Hombre!, está solo, y la soledad es terrible para mí, que por desgracia paso mucho tiempo solo, encerrado en hoteles, en las cuatro paredes de mi despacho, entonces imagínese para ellos.
¿Su cordón umbilical con América Latina es Ecuador? Así es. Pero volviendo al tema, el emigrante está solo y desamparado. En el Ecuador usted tiene a su padre, a su madre, a un amigo, una amiga, pero allá... a nadie. Por eso yo quiero transmitir -además de realizar una labor administrativa, pura, consular- que el migrante, “mi” ciudadano, ni esté solo, ni esté desamparado. Creo que la filosofía está ahí. La persona que no ha vivido la inmigración en un ambiente familiar, los problemas migratorios se vuelven peores. Yo tengo compañeros catadráticos -gente inteligente- que no lo comprende. O no lo quiere comprender.
Juan Goytisolo, un coterráneo suyo muy crítico de la España fundamentalista...... sí, sí, él tiene una frase donde recuerda que las personas no tenemos raíces como los árboles, que las personas nos movemos, caminamos, nos trasladamos. Lo que quiso decir es que somos humanos, eso interpreto yo. Tenemos materia, no somos un producto mineral, no, no, no, nosotros nos movemos y de ahí nuestra riqueza, de podernos equivocar, trasladarnos, rectificar, tener unas metas constantes, de mejora, hacia nosotros mismos y hacia el prójimo. Poderle decir: Mira, yo estoy en mi país, te puedo ayudar. Y tengamos en cuenta que la Comunidad Valenciana está dando un apoyo constante. También estamos hablando del PP, que está gobernando desde la Comunidad.
¿Pero el Partido Popular (PP) no es más rígido en ese tema migratorio? No precisamente, para que se dé idea, tenemos cuatro leyes, cuatro, que han sido modificadas, si bien en su totalidad, si bien parcialmente, con dos reglamentos exactamente iguales en los procedimientos. Es un tema de preocupación, está ahí, si hubiera sido tan fácil no hubiéramos tenido cuatro legislaciones distintas. La sensibilidad y el tratamiento hacia la inmigración deben compaginar la parte jurídica y la humana.
Volviendo a Goytisolo, que siempre ha sido un emigrante, un exiliado, él contaba (refiriéndose a los árabes en París) que siempre había algo que aprender de un inmigrante: su idioma, su cocina, no entendía por qué los perseguían. Mire, no nos engañemos, Francia trató la inmigración equivocadamente, cuando colonizaba a Argelia, en la época de De Gaulle, se produjo una inmigración a Francia, y esta, como nación, la direccionó fatal porque consintió que haya unos guettos. No haga usted esos guettos, propugne la interculturalidad. Lo que la Constitución ecuatoriana aprobada recientemente dice: la interculturalidad. Mientras Europa no cambie de filosofía, porque la UE ha agravado el problema migratorio, proponiendo otra legislación...
De tipo fascista.Claro, ¡por Dios!, ha llegado el momento de llamar al Comisario de Policía y decirle: como me vuelvas a coger a un ciudadano ecuatoriano y me lo vuelvas a tratar así... La UE está propugnando la dureza, no hay integración, si yo no estoy con mi mujer y mis hijos no hay integración. Con mis padres y con mis hermanos. Ya el nuevo reglamento prohíbe que los padres, en una reagrupación familiar, vayan a España. Yo creo que esa dureza la vamos a pagar porque en contra de lo que se dice de la Inmigración, yo le puedo decir que las condiciones a la seguridad social, el impuesto de renta subió... La inmigración no es tan mala, pero hemos cogido el mal modelo.
¿Cuál es el modelo más común que tiene que afrontar el inmigrante ecuatoriano en España?
Estará usted de acuerdo conmigo en que la persona que quiere emigrar, y que lo hace, a pesar de poner en peligro su vida, es alguien muy valiente y que en su país de origen es conceptualmente de valor. Cuando se tiene una mala concepción del emigrante eso deviene en algo muy grave. Le digo esto porque el peor problema es cerrar unas fronteras. Usted no puede hacer eso, ni por tierra, ni por mar, ni por aire. Si la persona quiere emigrar, lo hará. Porque quiere mejorar su vida. Porque su familia está mal, hay muchas razones. En España, gracias a Dios, sí lo acogen porque le dan lo más fundamental, que es la asistencia sanitaria.
¿Cómo reparte su tiempo entre su labor filantrópica y su trabajo como empresario?
Las mañanas procuro dedicarlas a mi despacho profesional, gestando recursos, atendiendo los casos más perentorios, los que consideramos más graves. A la una de la tarde me voy al Consulado, firmo todo. Por eso no percibo ni un céntimo, todo lo contrario, pongo plata.
¿Cómo le recompensa eso el Gobierno ecuatoriano? Mire, yo ya tengo mis años, una posición profesional reconocida, no necesito medallas complementarias, tengo mis negocios muy saneados. Entonces, ¿qué más me da?
¿Cómo hizo para ser cónsul honorario de Ecuador?
El Cónsul vuestro en Valencia habló de mí, de mis artículos, y me dijo un día: ¿Te gustaría ser cónsul nuestro? Yo pregunté a mis amigos: ¿oye y qué trabajo es ese de ser cónsul? Es una maravilla, no haces nada, te llaman tarde, creía. Y cuál es hoy mi sorpresa. Mi consulado ha atendido a 1.405 migrantes ecuatorianos.
Aunque parezca trivial, un aspecto importante para que los migrantes puedan integrarse bien es el culinario. ¿En qué medida se adaptan a la comida española?
Se acostumbra, se acopla perfectamente, se integra. El ecuatoriano yo lo tengo conceptuado como alguien con mucho carácter.
¿Temperamental o identitario? Ambas cosas. Y en el de la identidad, yo lo fomento.
¿Son en ese terreno más pujantes las mujeres? Sí, la mujer es más emprendedora en todos los niveles. Como trabajadora por cuenta ajena, a la hora de coger un trabajo no le importa.
¿Usted cocina en casa? ¿Se hace al menos unos garbanzos? ¿Yo? Un desastre. No, nada. Pero mire, le diré que nadie me conquista por la comida. Yo como muy bien con un bocadillo. Le digo coloquialmente que no es tanta la diferencia de comidas, un poco más picante aquí, pero no es la china. Eso sin contar que hay cadenas de supermercados en España donde venden todas las salsas ecuatorianas.
¿La globalización se metió a la cocina? Claro, como debe de ser.