Es maestro en la Universidad Internacional. Su mundo son los números y su pasión la educación que cuestiona
Entre Sancho Panza y Don Quijote de la Mancha, Nelson Herrera se parece más al Quijote, enfrentando retos que para él son sus molinos de viento. Un día se propuso detectar los terremotos que suceden en el sol y otro, crear instrumentos que disminuyan los accidentes de tránsito en el país.
Prolongó su niñez de por vida. A sus 60 años todos los días, en el Departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica de la Universidad Internacional del Ecuador, investiga y realiza inventos para mejorar la vida del planeta y de los seres humanos y transmitir ese espíritu a sus alumnos. Para él esa rutina hermosa y distinta se parece a cuando construía juguetes en la víspera de Navidad.
Alguna gente -que no entiende de pasiones y solo se refugia en vanos comentarios- piensa que la locura lo trastornó desde hace tiempo. No comprenden que ame a los animales y viva rodeado de ellos. Que se dedique más de 12 horas diarias a inventar un sismógrafo solar, un sensor que alerta a los conductores que se duermen mientras conducen o una enorme enciclopedia científica escrita casi en su totalidad por él mismo.
Nelson, a sus 60 años, es un personaje anónimo, felizmente desconocido, sin celular y de pie. Su labor, que le valió entre otros logros la medalla de bronce en el Congreso Mundial de Matemáticas, dos medallas de oro en la Feria Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNESCO, le costó una vida familiar.
Esos triunfos, que lo hacen uno de los científicos más importantes del país, no siente que son su verdadero legado. Su contribución para el mundo es salvar, hasta el momento, a 48 animales callejeros.
¿Cómo fue su niñez?
En toda mi infancia fui muy feliz. Crecí en el tiempo de las vecindades y las jorgas de guambras, en Quito. En una época en que las navidades no eran fiestas de consumo. Nosotros no esperábamos que nos den juguetes, teníamos que construirlos. Ahí estaban los mejores ingenieros, en los creadores de las cometas y los carritos de madera.
¿Y dónde cree que se perdieron esos años?
Lo mío era otro tiempo, a los ecuatorianos, nos hizo mal entrar a una sociedad petrolera porque la gente se volvió cómoda y con la plata se arreglaba todo. Ahora vos le das tiempo a un niño y no sabe qué hacer. En vacaciones, hay que ponerle en algún curso y pagar un bus de puerta a puerta...
¿Cuando surge el investigador en sus adentros?
Cuando iba a robarme las tapas de los basureros y esos eran los escudos. Buscaba también hacer las espadas. Había visto una película de romanos y quería reproducir ese mundo. Con los amigos del barrio vivíamos otra dimensión de los sueños.
Una vida más creativa y solidaria...
Totalmente. Mi mundo cambió cuando me gané una beca y pasé de la escuelita de El Cebollar al colegio Americano. Fue un cambio brutal. Me arrancaron la niñez (a mí y a todos) cuando a los 12 años me dijeron que ya era un señor. Fue un error. Recibí una buena educación, pero no era cuestionadora de nada. El investigador se forma donde pueda cuestionar.
Leí que en su colegio pensaron que no era apto para estudiar
¡Ahhh es verdad!… En el colegio me dijeron que tenía problemas de aprendizaje. No sé quién lo hizo. No hice caso. Ocurre que la sicología de mi tiempo buscaba lo malo de la persona y no lo bueno. Claro, todos teníamos taras. Luego estudié en la Politécnica Nacional en el tiempo de la dictadura, tumbamos a la dictadura, cuando los universitarios tumbamos gobiernos. Hoy no son protagonistas.
¿Cuándo llega la física a su vida?
Me enamoré de la física en el colegio. Luego me fui a la Politécnica, me gané una beca para estudiar en Francia, fui a Israel por otra beca, estudié electromecánica en Cuba. La investigación es un alargamiento de mi niñez, porque yo como a tu papá y a tu tío, nos gustaba construir juguetes.
¿Comparte el criterio de que "en el país no hay investigación porque no hay recursos"?
Ahí viene la optimización. No podemos decir "como no me van a dar los recursos no lo voy a hacer", están equivocados. Si yo algo voy a hacer, lo hago. Ya veré de dónde me saco los recursos. En mis inventos no hay más de 10 ó 15 dólares invertidos.
¿Todavía hay cosas que inventar?
No está dicha la última palabra en nada. Todo lo que está escrito hay que volverlo a leer y volverlo a plantear.
¿Cuánto tiempo estuvo fuera del país?
Casi 18 años. De Montpellier me mandaron a dar clases en Tanzania, trabajé dos años ahí y estalló una guerra. Salí corriendo a Cuba, de ahí llegué al Ecuador un mes antes de que se caiga Abdalá Bucaram. Viví en Francia, Polonia, Israel y Japón.
¿No extrañaba el país?
Uno es querendón del país, pero terminaba una cosa y salía otra.
Dicen que en Ecuador no hay posibilidades. Me disculpan: sí las hay. Yo llegué con otras ideas... para el servicio del país
Serrat dice en una canción “perdí el camino de regreso"...
Siempre hay que buscarlo. Verás, yo emigré a Europa cuando los ecuatorianos éramos turistas o becarios, ahora los ecuatorianos soportan maltratos por buscar una vida nueva por allá. Pero en ese tiempo me trataban muy bien. Mi padre murió aquí, entonces dije: tengo que regresar a mi patria.
¿Qué tan duro fue regresar?
Me acerqué a la universidad a pedir trabajo y me lo dieron de inmediato. Dicen que en el Ecuador no hay posibilidades… Me disculpan: sí las hay. Yo llegué con otras ideas, no a imponerlas sino para que estén al servicio del país. La universidad me apoya en todo. Se trata de optimizar recursos y los resultados han sido positivos, ganamos dos veces la Feria Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNESCO.
¿Cuál fue el proyecto que más recuerda?
La última vez que participamos fue una locura, porque yo era un fulano que iba a participar con una biblioteca en una feria de ciencias... No llevamos tecnología sino una publicación (multimedia). Todo el mundo se reía de que pudieran presentar algo así, pero cuando se mostró el proyecto el impacto fue doble...
Su proyecto desde todo punto de vista resulta increíble. Aprendió multimedia en poco tiempo. "Las computadoras son la lámpara maravillosa", dice. Luego investigó cientos y cientos de autores y acontecimientos del mundo. Consiguió música, fotografías y videos que se relacionan con el tema a tratar. Ese proyecto gigantesco permanece esperando que algún vendedor lo proyecte. Su trabajo termina cuando aporta con algo nuevo y de ahí inventa otra cosa. Su sismógrafo del sol fue reconocido con una corresponsalía de la Universidad de Rochester.
Una pareja de perros duerme en el humilde laboratorio, que se esconde entre cientos de hectáreas de bosque. Un alumno resuelve con él problemas matemáticos. Es un día cualquiera en su largo camino.
¿Se siente un Quijote de este tiempo?
El Quijote es el apasionado y Sancho, el reflexivo y práctico. Si tuviéramos esas dos cualidades en una sola persona sería extraordinario. Usualmente solo se puede ser uno de los dos. Si yo hubiera sido un Sancho, práctico en mi vida, hubiera dejado la docencia porque eso no da dinero. Pero en la docencia doy todo mi potencial humano. En otro campo eso sería muy, muy, difícil. Encontrar este camino fue el éxito porque hay gente que jamás lo encuentra.
¿Entonces es un Quijote?
Más Quijote y tendiendo a Sancho. Ser práctico en una sociedad cambiante es muy difícil. Pero ser Quijote es más fácil porque siempre hay sueños...
La verdad, siento que a la gente le resulta más fácil ser como Sancho…
Digamos que la gente se disfraza… Todos tenemos sueños e ilusiones, quijotadas... Yo no me puedo acostumbrar a trabajar bajo presión. Lo que haría un Sancho es acomodarse y trabajar bajo presión, con objetivos más fáciles de conseguir. Yo digo: es mejor apuntar a una estrella que a un cerrito nada más.
Y las matemáticas, su otra pasión además de la física, ¿tienen ese lado quijotesco?
Por supuesto.
¿Y ese lado cómo se representa?
La matemática es el lenguaje de la armonía. Si tienes armonía en tu vida triunfarás inobjetablemente, ¿Por qué crees que la gente fracasa?, simplemente no organiza, no armoniza sus potenciales. Las matemáticas, como ciencia de orden, pueden ser muy útil para conseguir gente ordenada, gente triunfadora. Yo siempre he dicho que el infierno no está lleno de malditos, sino de desordenados. Lo que hace el desorden no lo hacen ni mil maldades. Tenemos a las matemáticas para formar a una persona ordenada, a quien le va a alcanzar siempre el dinero y el tiempo, va a ser una persona que no se dejará manejar o manipular. En el Ecuador hemos desperdiciado la posibilidad de utilizar a las matemáticas para formar a una sociedad más coherente.
Una gran parte de niños odia las matemáticas
El alumnado siempre ha recibido otros aspectos, pero menos el lado humano que tiene esta materia.
¿Cuándo nace su amor por los animales?
Siempre he cuidado de los animales. Creo que he ayudado a 48. La semana pasada saqué a un perro que estaba debajo de las llantas de un carro. Lo llevé al veterinario. Lo salvamos. Y ahora ya está en una casa. He cuidado también de los árboles. Siempre los he protegido, eso debería ser parte de la actividad diaria de un ser humano.
¿Qué nota en ellos?
El animal es el que mejor entiende sin necesidad de ser maltratado. El ser humano siempre pone cuestionamientos para aprender. Por ejemplo, los perros tienen el deseo de agradar. Fabuloso. Se ganan la comida con el afecto. Uno no puede hacer eso.
¿Y en el caso de los gatos?
Los gatos no conocen la idea de propiedad privada. Un gato puede vivir en una mansión y no se siente su dueño. Dice: puedo ir mañana a la esquina porque soy libre, esto no es mío, es del fulano que vive conmigo.
¿Cuál es la enseñanza más profunda que le dejaron?
La lealtad. La nobleza. Los animales me han dado pruebas a diario de nobleza que los seres humanos son incapaces de dar.
¿Cómo influyen los animales en sus investigaciones?
Las mascotas te ayudan en tu desarrollo emocional. Si tienes la oportunidad de canalizar eso, todos tus problemas se pueden arreglar. El control de las emociones es lo que trae la formación. El descontrol trae prejuicios, complejos. Y claro, las mascotas nos ayudan a no ser egocéntricos y mantener el equilibrio, que tanta falta le hace a la gente. Si eso se pudiera arreglar, se habría arreglado todo.
¿Cuántas mascotas tiene?
Yo no tengo ninguna mascota. Tengo un departamento muy pequeño…
Es decir como en una película que decían: "prefiero ser amigo de los animales antes que sean míos".
Exacto. Yo solo les doy una mano. El ser humano vive en una soledad cósmica, si de ahí puede escapar, quizás se humanice en algo.
Un estudio dice que los perros entienden 300 palabras, es decir el contexto de casi todo lo que hablamos…
Solo nosotros nos pusimos barreras para lo que nos conviene. Los animales no. Mira, el ser humano es ante todo una suma de expectativas, de hechos y consecuencias convenientes. Los animales no saben que van a morir, pero son los que mejor se cuidan No hay nada más cierto que: "no hay un cielo, sino cuando muere un perro". Si vos que eres su amo te mueres, lo más probable es que él se vaya contigo por la tristeza. A la inversa no necesariamente es así.
La gente quiere que todo sea cuerdo. ¿Quién dijo que eso es progreso?... En el descontento hay acción y por ende progreso
¿Le molesta que piensen que está loco?
Como tanto remoquete, como tanto apodo, no me gusta ni me disgusta. La mejor forma de identificarse con un sobrenombre es viviéndolo.
¿Cree que se refieren a una locura entendida como ir más allá de los parámetros establecidos?
La gente quisiera llegar allá y buscar a alguien en quien reflejarse. El que pone apodos es alguien que quiere reflejarse en su referente más inmediato.
¿Cuántos en realidad quieren hacer lo que hace el otro? La mayoría de apodos solo son el reflejo de lo que queremos ser y no podemos.
¿Y no hay prejuicio implícito ahí?
La gente quiere que todo sea cuerdo, normal, que no haya problemas, ¿Quién dijo que eso es progreso? Cuando aparentemente hay orden, quizá se vive el peor de los atrasos, el caos. En el descontento hay acción y por ende progreso.
¿Eso no es más loco, entonces?
Hay un montón de locos que quieren que tú hagas lo que a ellos les parece que está bien. Para ellos salirse de ese espacio es una locura. Hermano: ¿Cuánta gente deseará que dejes de hacer lo que haces ahora? Quieren hacerlo ellos, por eso estigmatizan. Hay una frase sabia que dice: “el pasado es de los muertos, el presente de los cuerdos, pero el futuro es de los locos”.