Tomada de la edición impresa del 04 de octubre del 2009

Cayambe, el punto más alto de la línea Ecuador

El volcán Cayambe, ubicado en la provincia de Pichincha, es la montaña más alta del mundo por la que cruza la línea equinoccial. Es considerado el corazón del mundo.   | FOTO: Paúl Navarrete / El Telégrafo

FOTO: Paúl Navarrete / El Telégrafo

El volcán Cayambe, ubicado en la provincia de Pichincha, es la montaña más alta del mundo por la que cruza la línea equinoccial. Es considerado el corazón del mundo.

Análisis

Cristóbal Cobo

Expedicionario

El centro del mundo

Uno de los hitos más importantes que alcanzó la expedición fue la arista denominada Del Águila y el Cóndor.

 

Hay un mito que dice que el águila del norte y el cóndor del sur se van a encontrar, y cuando eso suceda se abrirá un nuevo ciclo para Latinoamérica. Eso parece haber sucedido, haciéndose realidad el encuentro, en la latitud 0, sobre el Cayambe.

 

 Esa arista, tiene una particularidad muy importante: allí hay un divortium aquarum. Desde allí salen las aguas que alimentan al océano Pacífico y al océano Atlántico, justo en el paralelo 0.

 

Haciendo una analogía con el cuerpo humano, lo que nosotros encontramos fue que ese sector es el eje medular, el verdadero centro vital del mundo, porque desde aquí nacen las fuentes más importantes tanto del Amazonas al este, cuanto al Guayas al oeste.

 

Si el Amazonas es el pulmón del mundo, y  el Cuzco es el ombligo del mundo, entonces el Cayambe es el corazón del mundo, que bombea el torrente hídrico que alimenta al resto.

 

La naturaleza, con el Cayambe, nos está dando el termómetro más importante del planeta, aún más que los polos, porque ellos están uno en el norte y el otro en el sur. Pero aquí tenemos este, que no está ni en el norte ni en el sur; entonces es el punto de equilibrio y el termómetro perfecto al que hay que volcar la atención, no solo de la comunidad científica, sino de nuestras autoridades.

Datos

Expedición 0°F /0°C


La expedición no tuvo auspicios oficiales; cada miembro del equipo se pagó sus pasajes. De acuerdo con los cálculos de sus miembros, costó alrededor de US$ 50 mil.

 

El equipo estuvo conformado por 20 personas y fue liderado por el arqueoastrónomo mexicano Arturo Montero.

 

Formaron parte del equipo los ecuatorianos: Álvaro Tapia, guía; Enrique Aguilar, coordinador; Pablo Boada, guía; y Cristóbal Cobo, director del proyecto Quitsato y arqueoastrónomo aficionado.

 

La expedición alcanzó cuatro puntos por los que pasa la línea equinoccial sobre el Cayambe: los glaciares Ecuador y Bicentenario, la Arista del Águila y el Cóndor, y el punto más alto, que aún es una arista anónima.

 

Arturo Montero quiere que sean los ecuatorianos quienes  bauticen al punto más alto del mundo por el que pasa el paralelo 0°F  o Ecuador.

Sobre un glaciar del volcán está lo que científicos han llamado “un verdadero axis mundi”.

Antecedentes

El 26 de junio de 1997 apareció el proyecto Quitsato,  con  la intención de integrar varias disciplinas y tecnología satelital para la investigación científica, astronómica y arqueológica del área de la mitad del mundo, en Ecuador.

 

El 22 de septiembre de 2002, Cristóbal Cobo realizó la primera expedición al Cayambe, en busca del punto más alto por el que pasa la línea ecuatorial.

 

En mayo de 2009, llega al Ecuador el arqueoastrónomo mexicano Arturo Montero, quien decide retomar el proyecto de Cobo.


 
La semana pasada, una expedición de 20 personas, encabezada por Arturo Montero, arqueoastrónomo mexicano, alcanzó el punto más alto del mundo por el que pasa la línea equinoccial, ubicado sobre un glaciar del volcán Cayambe, a 4.740 metros sobre el nivel del mar.


La expedición, denominada “0°F / 0°C” (latitud cero grados Fahrenheit/cero grados Celsius) es el resultado de un proyecto concebido hace más de dos años por el ecuatoriano Cristóbal Cobo.


Durante las investigaciones emprendidas a través de su proyecto multidisciplinario denominado Quitsato, Cobo se dio cuenta de que la línea imaginaria en la que se unen los hemisferios norte y sur (el ecuador terrestre), atraviesa la cara sur del volcán, pasando por encima de algunas zonas nevadas, siendo el único lugar del mundo en el que ocurre tal fenómeno.


 “El 23 de septiembre de 2007, junto a Pablo Boada, hicimos las primeras aproximaciones a este punto”, recuerda Cobo. Pero en aquella ocasión no lograron llegar más que hasta una cota del nevado, a 4.564 metros de altura, debido a las condiciones climáticas que obstaculizaban el camino hacia el este.


Casi dos años después, en mayo de 2009, Arturo Montero llegó al Ecuador como parte de una comisión de la Universidad Autónoma de México (UNAM), encargada de trabajar sobre el cerro Catequilla para  entregar un informe al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural.


“Cuando supe que había nieve sobre la línea equinoccial  se me ocurrió pedirle a Cristóbal que subiéramos juntos”, explica Montero, quien desde ese momento se dedicó a estudiar al Cayambe, su historia y su medio ambiente, para luego preparar una expedición que coincidiera con la celebración del Primer Encuentro Internacional de Arqueoastronomía, que se llevaría a cabo en Quito, en septiembre.


 Si se sigue la línea ecuatorial desde el Cayambe hacia el este, se llega hasta el Amazonas; se atraviesa toda la selva, para luego entrar al océano Atlántico.

 

     4.740
metros sobre el nivel del mar es la altura máxima por la que pasa la línea ecuatorial


En África, la montaña más alta por la que pasa la línea mide apenas dos mil metros. Desde allí, baja de nuevo hacia el océano Índico, pasa por algunas islas menores, entra al Pacífico para llegar a Galápagos, otra vez, a dos mil metros, vuelve a caer a nivel del mar y empieza a subir en Ecuador, hasta que llega otra vez al Cayambe. “Es el lugar más alto en el mundo”, ratifica el científico mexicano.


 Pero llegar hasta arriba no fue una tarea fácil. El ascenso debía seguir una cara no muy conocida del volcán, por la que casi nadie había transitado antes. Por esta razón, Montero reunió a un equipo de “los mejores montañistas de México”, coordinados por Jesús Montesa. Junto con ellos, llegaron al país, el 14 de septiembre: Lizette Roland, experta en navegación terrestre y cartografía; un fisiólogo, un técnico en urgencias médicas, un miembro de la Brigada de Rescate del Socorro Alpino de México y una estudiante de etnología.


El equipo se vio completado, en Quito, por Cristóbal Cobo y los guías Álvaro Tapia y Pablo Boada. Luego de una jornada de compra de insumos, se instalaron en la hacienda Guachalá.


El 18 de septiembre, la expedición llegó hasta el refugio Ruales, destino turístico ubicado en el volcán a 4.600 metros sobre el nivel del mar.


 Al día siguiente comenzó la travesía. “La primera vez subimos todos a la primera lengua glaciar”, cuenta Lizette Roland, “marcamos la latitud 0, pero por desgracia las condiciones meteorológicas no nos permitieron tener buena visibilidad, ni  seguir avanzando. La geología de la montaña nos hacía intuir que en la parte este había otro glaciar más alto y regresamos al día siguiente”.


El equipo que volvió era más pequeño. Subieron por el punto que habían marcado el día anterior, al que denominaron Arista Bicentenario, siguieron hasta un glaciar de 60 grados de inclinación, dieron la vuelta hacia el glaciar más grande del volcán, que lo rodea por toda la ladera sur, al que denominaron Ecuador, y marcaron allí el punto 0°F   a 4.684 metros. Pero, debido a la poca visibilidad, se perdieron de un pico rocoso que estaba hacia el oeste.


Una antigua profecía andina reza que, un día, el águila del norte y el cóndor del sur volarán juntos. “El día en que se unan las lágrimas que broten de los corazones del águila y el cóndor, sanarán los espiritus, los cuerpos y las mentes de los primeros pueblos...”, dice la tradición.


 El 22 de septiembre, la expedición mexico- ecuatoriana encontró el corazón del mundo; el punto al que llegaron juntos los hijos del país del águila real y los de la tierra del cóndor andino.


La Arista del Águila y el Cóndor, uno de los puntos más significativos registrados por la expedición 0°F / 0°C, se ubica a 4.670 metros y divide en dos lenguas a la masa de hielo proveniente de la cima. “Esta arista es excepcional porque es un parteaguas natural que divide el drenaje de la montaña”, explica Montero, “...es un verdadero axis mundi, pues una persona parada en este punto podrá decir que a su espalda tiene al hemisferio norte (la cumbre del Cayambe), a su frente el hemisferio sur, a su derecha los drenajes que fluyen al Pacífico (río Guachalá), y a su izquierda (río Napo) los que corresponden al Atlántico por el Amazonas”.


El domingo 27 de septiembre se realizó el último ascenso, ya que las observaciones realizadas entre los días 22 y 23 hacían pensar que había todavía un punto ecuatorial más alto que la Arista del Águila y el Cóndor. Jesús Montesa, Lizette Roland, Miguel López, Cristóbal Cobo, Pablo Boada y Marcelo Carrillo salieron a las cuatro de la mañana de la hacienda Guachalá y retomaron el camino del Cayambe. Llegaron hasta el Lago del Venado y la Gaviota, y desviaron la trayectoria hacia el oeste.

 

La expedición  encontró el corazón del mundo; al que llegaron juntos los hijos del águila real y  el cóndor andino


Entonces, a las diez y media, alcanzaron un glaciar ubicado a 4.740 metros sobre el nivel del mar; el lugar más alto del mundo por el que pasa la línea ecuatorial.


La arista aún es anónima, pues el equipo de Arturo Montero, en un gesto de buena voluntad hacia el Ecuador, quiere que sean sus habitantes quienes la bauticen.


Una vez alcanzado el objetivo, la misión mexicana ha tomado muestras de varios tipos, para realizar estudios de suelo, hídricos, meteorológicos y de geomagnetismo. Algunas de ellas ya se encuentran en laboratorios de la UNAM. Otras  llegarán hasta la NASA.


Fuera de ello, la intención secreta de Montero es homenajear al Ecuador, que está celebrando su bicentenario, explica: “Si el país lleva ese nombre, encontrar el punto más alto  en el mundo y demostrar que es el Ecuador, creo que dignifica mucho la identidad. Yo voy primero por el discurso simbólico, porque esta expedición, a pesar de ser mexicana, sin la presencia de ecuatorianos no se hubiera dado. Nos da mucho gusto, porque todos hemos oído del mito del encuentro del águila y el cóndor. En estos momentos tan complejos, el que la gente vea que aún hay sitios por descubrir, en donde en realidad se une el hemisferio norte con el hemisferio sur, es el mejor regalo que se puede hacer al país”.


Por eso quiere, para fin de año, proyectar sobre el paralelo 0° una larga línea de luces láser que dibujen la bandera del Ecuador.


Serían tres colores para decorar el cielo, en aquella noche invernal del próximo diciembre. Cuando los neoyorquinos concentrados en Times Square vuelvan a observar el rutinario descenso de su bola de cristal; unas cuantas horas después de que un grupo de circunspectos londinenses hayan escuchado impávidos las doce campanadas del Big Ben; en el minuto preciso en el que habrán de esfumarse para siempre los últimos despojos del año nefasto que auspició  la muerte de Michael Jackson, los habitantes del Ecuador podrían olvidar  las hogueras crematorias de sus muñecos de ilusiones perdidas y podrían alzar la vista al cielo, para ver el espectáculo de la línea tricolor proyectada sobre el paralelo cero, desde las nevadas alturas del volcán Cayambe.

El volcán Cayambe

El Cayambe es un volcán activo en la cordillera central del norte de Ecuador. Es la tercera montaña más alta del país detrás del Chimborazo de 6.310 msnm y el Cotopaxi de 5.898 msnm. Según mediciones topográficas del Instituto Geográfico Militar de Ecuador, el Cayambe tiene una altitud de 5.790 msnm y encuentra su cima a f 00° 01´ 72” / ? -77° 59´ 13”.


Al pie occidental del volcán, a 20 km, se asienta la ciudad de Cayambe, nombrada así por el volcán. La montaña corresponde a la provincia de Pichincha, cantón de Cayambe. Desde la capital de Ecuador, en un día despejado se puede apreciar su cumbre, pues se localiza a tan solo a 65 km al noreste de Quito.


Destaca el hecho de que en la ladera occidental, a 4.600 msnm se encuentra un refugio para montañistas, denominado Ruales-Oleas-Berge, al cual se puede acceder en vehículo todo el año, por lo que es un punto recurrente para el turismo.


Proyecto expedición 0°F /0°C. www.montero.org.mx/cayambe.htm

Javier López Narváez
xlopez@telegrafo.com.ec
Reportero