En Guayaquil moradores de los sectores Guasmo, Vergeles y Bastión están inconformes con la obra, otros piden eficacia.
El pasado 7 de abril fue la última vez que la caja de registros de aguas servidas colapsó en la cooperativa Lucha Popular, del Guasmo Norte. Desde hace casi dos años, cuando Interagua comenzó con la instalación de 21.736 conexiones para dotar de alcantarillado sanitario al sector, las quejas por el servicio han sido continuas.
Es más, la propia concesionaria ratifica esto. “Al día se reciben 100 denuncias, de las cuales, 60 son de esta zona”, dice su vocera, Ilfn Florsheim.
Ángel Rugel es uno de los moradores que realiza estas denuncias. Él vive en la manzana F y asegura que en más de cinco ocasiones ha enviado correos electrónicos a Interagua para solicitar la presencia de un carro bomba que succione el exceso de líquidos residuales. “Tenemos las cajas llenas y algunas rebosando”, dice este usuario.
Y añade que en febrero pasado un técnico de la empresa visitó el lugar, reunió los datos de los afectados, pero no limpió el sistema. “Dijo que la única solución era construir un nuevo alcantarillado”.
Los habitantes de este sector afirman que en los meses trascurridos en este año, las cajas de registro han colapsado en cinco ocasiones y han provocado a las casas el taponamiento con material residual de lavabos y sanitarios.
En cuanto a esto, Iván Zerna, jefe de Mantenimiento de Redes de Alcantarillado de Guayaquil, enfatiza que es una problemática de la idiosincrasia ciudadana. “No niego que hay problemas y los habrá hasta que la gente entienda que el sistema de aguas servidas es solo para desechos sólidos o líquidos, no para aguas lluvia o desperdicios”.
De acuerdo con Zerna, cuando las cajas de registro domiciliario se rebosan es porque los pobladores del sector arrojan por el sanitario y el lavamanos papeles, toallas, y todo tipo de basura. “La mayoría de restaurantes en el Guasmo no tiene un rastrillo para atrapar las grasas en sus tuberías. El material baja al alcantarillado y la grasa con el tiempo se solidifica, y tapona el sistema”, explica.
2012
es el año en el que el Cabildo aspira a cumplir con el 100% del alcantarillado sanitario en la urbe
Sin embargo, aunque la meta del alcalde reelecto Jaime Nebot es que el 100% del Guasmo esté cubierto con este sistema, no todos tienen confianza en el servicio. Por ello, del total de 240.000 habitantes del Guasmo, la tercera parte aún conserva sus pozos sépticos, asegura Florsheim, quien agrega que cuando la empresa llegó al sector, el 90% de los usuarios usaba el sistema.
Entre ellos, Graciela Sandoya, quien, además de conectarse a la red de alcantarillado sanitario, aún conserva el antiguo sistema. Así, cuando la red colapsa, dice, no sufre de los malos olores que provocan el estancamiento de las aguas servidas.
Así también hay sectores donde las redes de alcantarillado sanitario aún no se concluyen. Es el caso de las cooperativas Santiaguito Roldós, Viernes Santo, Proyecto Habitacional Municipal, Ahora le toca al pueblo y Los Lirios, donde Interagua incumplió con 2.911 conexiones, en su primer quinquenio de labores.
Esto le costó una multa de US$ 5’135.000 y la ejecución de 1.649 conexiones adicionales. La Ecapag (Empresa Cantonal de Agua Potable y Alcantarillado) cobró esta deuda en noviembre pasado y adjudicó este proyecto a otra contratista que deberá entregarlo en octubre próximo.
Con relación al tratamiento de este sistema, el técnico de Interagua explica que las aguas servidas del Guasmo Norte pasan a la estación de la Pradera III y de ahí, luego de ser tratadas, al río Guayas.
El líquido pasa por un tratamiento primario en las estaciones de bombeo y depuración. Aquí, a través de unas cribas se separan objetos como piedras, palos y otros materiales.
Mientras, en el Guasmo Central, Sur y otras cooperativas, el desfogue es a través de un emisario submarino, que está en Las Esclusas, a 15 metros sobre otro ramal del Estero.
La obra de alcantarillado en el Guasmo ascendió a 11 millones de dólares y fue catalogada como la principal para la concesionaria, por la cantidad de habitantes beneficiados.
“No niego que haya problemas y los habrá si la gente aún desconoce cuál es el uso adecuado de la red de aguas servidas”
IVÁN ZERNA
Jefe de mantenimiento de la red de alcantarillado de Interagua
Otros de los barrios donde sus moradores presentan inconformidad con esta obra es Los Vergeles. Allí, hace dos años, cuando Interagua inició los trabajos la noticia fue recibida con beneplácito. Así lo recuerda Eduardo Mullo, de 36 años, quien ha esperado por el servicio tres décadas.
Sin embargo, esta obra aún no se entrega, a pesar de que la concesionaria tenía previsto hacerlo en septiembre de 2008, según el plazo impuesto por la Ecapag. El problema, además, se agudiza cuando los trabajos han perjudicado al sector, dicen sus habitantes.
Entre ellos, César López, de 41 años, quien vive en la mz. 171. Él dice que cuando Interagua culminó los trabajos la mayor parte de la vía quedó en mal estado y se taponó el sistema de drenaje pluvial.
Por eso cuenta que, cuando llueve o filtra agua de las casas, la vía permanece inundada, causando proliferación de mosquitos y malos olores.
“O es la polvareda cuando no llueve o es el lodo, pero aquí nos perjudicaron. Tampoco dicen cuándo vamos a conectarnos. Ya vamos dos años. ¿Hasta cuándo?”, reclama Matilde Farfán quien vive en la manzana 325.
En cuanto al sector, la vocera de Interagua explica que allí se procederá con el asfaltado y relleno de calles a medida que colocan las tuberías, tal como lo dice el contrato de licitación expedido por la Municipalidad.
Un tercio de los habitantes del Guasmo usa pozos sépticos por la desconfianza en el alcantarillado sanitario.
“Asfaltamos las calles que encontramos con asfalto. Si encontramos una calle de tierra, asentamos el material. Estamos arreglando las calles, pero todo a su tiempo”, afirma Florsheim.
Otro de los problemas que presenta esta obra es la desconfianza sobre su eficacia por parte de los usuarios. Es así que Brenda Medina, moradora de este sector, asegura que no se conectará a la red hasta comprobar que esta garantice que no habrán rebosamientos. “El pozo séptico es más seguro”, afirma.
Florsheim atribuye esta posición al desconocimiento de la obra de alcantarillado que comprende, entre otros, la instalación de 8.214 conexiones domiciliarias y dos estaciones de bombeo, como complemento de este sistema. El próximo 15 de julio se tiene previsto entregar esta obra.
En total, en la ciudad existen 32 estaciones, que elevan el agua hasta un colector que, a su vez, desfoga en el río.
En cuanto a las conexiones sanitarias de Bastión Popular, asegura que estarán listas en septiembre, pero no precisa la fecha. Allí moradores como Daniel Santos, quien vive en el bloque 9, se quejan por el abandono de las obras, tanto de alcantarillado como de pavimentación, por parte del Cabildo en la Av. Isidro Ayora.
Florsheim indica que nuevas licitaciones empezarán esta semana, con la finalidad de continuar el alcantarillado en otros barrios periféricos de la ciudad. La inversión, tanto de la obra en Los Vergeles, Bastión y Cooperativas varias, ascendió a 24 millones de dólares y fue financiada a través de la Corporación Andina de Fomento y el Cabildo.