Desde ayer, en varios sectores, los adultos mayores participan en eventos para rescatar fiesta.
Desde las 08:00 de ayer, los alumnos de las escuelas y colegios del barrio Rosa Pérez Pallares se preparaban con sus disfraces para participar en la caravana cultural que busca rescatar la fiesta tradicional del carnaval en la capital.
El desfile inició a las 09:00. La primera delegación fue la banda de la Policía comunitaria del sector, que con sus interpretaciones logró que todos los asistentes bailen al ritmo de las canciones populares.
Ellos lideraron el desfile que duró aproximadamente una hora y media.
Según la comitiva del barrio, esta es una propuesta que se realiza hace 10 años en el sector, con la finalidad de recuperar las tradiciones del carnaval y fomentar la unión entre los vecinos.
La siguiente comparsa, una con más participantes, fue la de la delegación del Centro de Experiencia del Adulto Mayor (CEAM) del barrio.
Los adultos mayores salieron vestidos de blanco y con paraguas, pues en la mañana todos pensaron que iba a llover, pero les sirvió para protegerse del fuerte sol.
El carnaval es una invitación para compartir coplas, risas, polvitos, agüitas, papitas, choclitos, caldo de gallina...
También llevaban frascos de espuma de carnaval, vasos pequeños y botellas con agua para jugar con los vecinos.
“La fiesta del carnaval hay que vivirla, no sea amargado”, comentó una de las señoras con un vecino que, escudado, detrás de la puerta, veía pasar el desfile, pero sin participar.
Para Susana Torres, del CEAM, participar en esta fiesta es una oportunidad que no puede dejar pasar porque le permite mantenerse activa, jugar con los vecinos y enseñar a los más jóvenes el verdadero significado de la fiesta del carnaval.
Según ella, esta es una fiesta alegre, llena de colores, de juego, desfiles y comparsas que reflejan que en la ciudad existe gente alegre y buenos vecinos.
“Soy ‘carnavalera’, me encanta jugar con los amigos y con los niños. Me casé con un guarandeño, por eso me encanta”, comentó mientras esparcía una gran cantidad de espuma entre sus amigas.
Las delegaciones de las escuelas del barrio también fueron aplaudidas. Niños desde los cuatro años desfilaron con ropas coloridas y con canciones de fiesta, populares y de moda también.
Las participaciones de los pequeños estuvieron acompañadas de carros alegóricos, cubiertos de papeles de diferentes texturas y motivos como con figuras de animales, payasos y juguetes.
En estas delegaciones lo más importante fue el juego. Aunque algunos tuvieron que ser reprendidos por romper la fila del desfile, aquello no impidió que jugaran con la espuma que los mismos profesores repartieron.
Algunos, como José Mora, de 14 años, han participado en cada desfile de carnaval en su barrio.
“Siempre estudié en la misma escuela y colegio, y me gusta mucho ser parte de este evento para rescatar las tradiciones”, dijo.
Según el adolescente, el juego del carnaval es una tradición en su casa que la instauró su abuelo, con quien hasta la actualidad sigue jugando, junto con sus primos.
Este evento y otros dos que se realizaron en los barrios Aída León, de la Argelia, y Cadeneros, de la Mena 2, dieron inicio a los festejos.
Al igual que en este barrio, en el sur de Quito, varios sectores participaron con los desfiles que buscan rescatar las tradiciones culturales y crear conciencia sobre la preservación de agua. Todos los desfiles mantuvieron el lema “El agua es vida, no la desperdicies”.
Entre hoy y mañana se realizarán cuatro festivales culturales para rescatar las tradiciones de cada zona. En algunos lugares es común el juego con espuma de carnaval, en otros con harina, huevos y otros compuestos. En ningún punto de la ciudad está autorizado el juego con agua.
En todos, el evento inicia con una caravana intercultural, que recorre las calles principales de cada sector en donde se vive la fiesta diversa del carnaval con bandas de pueblo, comparsas, coreografías, mascaradas y carros alegóricos.
El recorrido culmina con un concierto festivo musical en donde intervendrán artistas de la comunidad, quienes muestran la riqueza de las tradiciones ecuatorianas y la diversidad.
Para Ramiro Castro, dirigente del barrio Villaflora, la propuesta de los sectores es construir y fortalecer el tejido social, mediante el empoderamiento de las comunidades, a partir de las propias potencialidades que les brinda su autovaloración, arraigo, cohesión e identidad.
Según mencionó Patricio Robalino, gestor cultural y artista, la modalidad de caravanas interculturales y conciertos musicales festivos busca fomentar la convivencia ciudadana como respuesta a la agresión del juego de carnaval y la sensibilización del cuidado del agua como símbolo de vida.
“Son eventos que recogen expresiones culturales diversas para propiciar diálogos interculturales e intergeneracionales para fortalecer la identidad local”, señaló.
Según indicó Robalino, la celebración del carnaval, fuertemente ligada -por oposición- al calendario cristiano, forma parte del ritual colectivo de la cultura popular ecuatoriana.
“Se dice que su origen es europeo, pero lo que buscamos es reafirmar las formas propias de la celebración indígena y mestiza de los ecuatorianos”, manifestó el gestor cultural.
Marcela Ramos comentó que el carnaval es una magnífica oportunidad para invitar a compartir coplas, risas, polvitos, agüitas, papitas, choclitos, caldo de gallina, aguardiente, serpentinas, voladores, fritadas, guitarreadas, resentidos, ingratas, y todo lo que forma parte de la celebración.