Carnaval ancestral revive en Chimborazo
La celebración busca rescatar la cultura de la fiesta indígena y promocionar los atractivos naturales.
Chimborazo, Ecuador
El viento helado congela los huesos y el resplandor del sol quema la piel. Con este escenario se viven las mañanas, tardes y noches del ‘Pawkar Raymi’ o carnaval en la provincia de Chimborazo, en el centro norte del país.
Del 7 al 20 de febrero, los 10 cantones de la provincia, al ritmo de las coplas, desfiles y bailes de los mestizos comienzan a llenar el ambiente de alegría, en tanto que los indígenas con sus ceremonias ancestrales y el reparto de alimentos rinden sacrificio y homenaje a la ‘Pachamama’ (Madre Tierra).
Hace cinco años, las autoridades de Chimborazo buscaron una fórmula para lograr que las tradiciones mestizas e indígenas se fusionaran en una sola fiesta: el carnaval. Ahora la milenaria celebración se basa en el significado del florecer, del volver a la vida, del reencuentro de la familia, de los amigos.
Este año en Chimborazo la celebración se denomina “El carnaval por la vida”. Con más de 400 eventos se espera que propios y visitantes disfruten de un carnaval único y diferente en el país, que por su rescate de tradiciones ancestrales y respeto a los elementos de la ‘Pachamama’ (tierra, aire, fuego y agua) busca concienciar a la población sobre el cuidado del agua, dice Gabriel Costales, presidente de la Casa de la Cultura de Chimborazo.
Desde el sector de San Andrés (al norte de la provincia) hasta el cantón Alausí se festeja el Pawkar Raymi.
Costales cuenta que en la provincia la fiesta arranca con la elección e investidura del ‘Yaya Carnaval’ (Abuelo del Carnaval) y la ‘Mama Shalva’ (Abuela del Carnaval). Ellos se eligen por sus logros, aportes y la trascendencia de su ejemplar vida en el desarrollo de la comunidad mestiza e indígena.
Este año fueron seleccionados Marco Miño (músico) y Lupe Ruiz (impulsadora de la canasta comunitaria). Ellos fueron elegidos de una terna de 90 postulados.
El pasado 11 de febrero, en el templo de la laguna del cantón Colta fueron posesionados en sus cargos por la comunidad indígena, al evento asistieron más de 300 invitados. La ceremonia dio luz verde a las celebraciones del ‘’Pawkar Raymi’.
Patricia Herrera, viceprefecta de la provincia de Chimborazo, asegura que la celebración une a los pueblos de la región andina, mantiene las expresiones culturales y logra construir una relación humana-cósmica.
Herrera considera que con el ‘Pawkar Raymi’ se celebra la llegada de los granos tiernos, las flores y es la antesala del ‘Inty Raymi’ (Fiesta del Sol) con la cual vienen las cosechas.
Para la celebración del ‘Pawkar Raymi’, los ‘yachak’ (sabios) prepararon un círculo con los frutos que da la tierra. Entre ellos piña para limpiar el cuerpo, cocos para hidratar, guanábana para mantener la temperatura corporal, uvas y mangos para templar los músculos. En la mitad del círculo se bendicen los frutos y a los nuevos personajes del carnaval. La celebración inició a las 15:00, cuando el sol pegaba sobre el campo ceremonial. Comenzaba un ritual único cuando el ‘yachak’ recordó que era el momento justo en que la tierra y el Chimborazo estaban más cerca del sol.
El ritual es inolvidable. Marco y Lupe tienen que danzar para la tierra. El primer paso es simular a un ave que comienza a emprender vuelo, con saltos cortos, brazos extendidos y de cuclillas, tratando de no caer al suelo.
El siguiente ritual del Yaya Carnaval y la Mama Shalva es el de atracción de la lluvia. Tienen que poner sus cuerpos en posición de sapos y tratar de croar.
Todos los presentes respetan el templo y lo hacen pidiendo que con el carnaval llegue la lluvia, el Chimborazo se llene de nieve y los ríos se abastezcan de agua para que las comunidades utilicen el líquido en los cultivos.
Costales asegura que el agua es un elemento esencial de la celebración. “Para las culturas andinas es vida, la sangre de la tierra”. El juego con agua representa el acercamiento al otro sexo, sobre todo en la adolescencia. Y eso se proyecta para afirmar el temperamento, la imagen del hombre-mujer-familia.
Miño asegura que el trabajo será arduo y es a su vez un regalo que lo hayan nombrado ‘Yaya Carnaval’ 2010. Ruiz considera que este año el reto será grande, el lograr humanizar al ser humano, volver a convertirlo en alguien que se preocupe del otro y viva en armonía con la ‘Pachamama’.
Tras concluir con las danzas rituales, las autoridades del carnaval de 2009: Marco Cruz y Alicia Chávez se despidieron, no pudieron contener sus lágrimas y expresar el amor y el ejemplo que dan los indígenas con el cuidado de sus tierras y como los seres humanos destruyen la naturaleza a cada paso.
Para el alcalde de Colta, Hermel Tayupanda, el carnaval en la provincia tiene una apuesta diferente: lograr que se viva una fiesta con conciencia, borrar de la población que la idea es “lanzar agua para agredir al otro. Un baño de agua significa purificación y regar para que nazcan nuevos frutos en la vida de cada persona”.
Tayupanda, además, considera que el trabajo realizado por la comunidad al celebrar el carnaval permite que los foráneos puedan compartir las costumbres, las tradiciones y el respeto por la ‘Pachamama’.
Como ejemplo, para este feriado el colegio Santiago de Quito capacitó a más de 20 estudiantes como guías nativos de la comunidad de Colta. Ellos, vestidos con los trajes típicos de la región, reciben a los turistas. Los visitantes son guiados, en kichwa, español y en algunos casos en inglés, asegura Tayupanda.
Los jóvenes recorren la primera iglesia católica del país, que fue construida en 1534 para la Virgen de la Natividad de Balbanera. Además llevan a los visitantes a lo largo de la carretera principal hasta el jardín de orquídeas, de ahí realizan una caminata por la plaza central hasta llegar a la Laguna de Colta. En el lugar enseñan la técnica artesanal del tejido y elaboración de trabajos hechos de totora, una planta que crece en la mitad del lago.
Costales asegura que una parte esencial de la fiesta es la música, la danza y la comida. Las coplas acompañadas de instrumentos de viento y de percusión son parte de la vida en el Chimborazo, las más conocidas son: “Eche chicha María, que para eso mandé a hacer; para beber todos juntos, suegros, marido y mujer”; “ en esta loma salta, salta un payaso, sale guambrita dame un abrazo”'; “cásate, casamentera, casada te quiero ver, vos casada, yo soltero, envidia me has de tener”.
Con la música llegan los danzantes y disfrazados que salen desde las comunidades para compartir la fiesta. La ‘raymi’ es una minga que se sustenta con las 'jochas' o 'camari' (obsequios) como gallinas, cuyes, frutas y huevos.
La comida principal es el ‘jucho’ (colada de maicena o harina de maíz, capulí, durazno, pimienta y canela) y dulce de higos con panela.
Los platos fuertes son fritada con choclos y maduro, cuyes con papas y salsa de maní o pepa de sambo.
Herrera espera que por el valor intangible de la ‘raymi’ el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Turismo y el Fondo de las Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Educación (Unesco) declaren al carnaval de Chimborazo Patrimonio Cultural.
Este año, las autoridades prohibieron el juego con agua para evitar accidentes y el desperdicios. Sin embargo, el carnaval entre amigos (evitando el juego brusco) se considera como símbolo de amistad, purificación y bendición.
Julia Chávez
jchavez@telegrafo.com.ec
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