Amnistías e indultos
La Asamblea Constituyente otorgó la semana pasada indultos y amnistías a varios ciudadanos involucrados en asuntos que, por diversas causas, se volvieron persecuciones políticas. Por tanto, reclamaban una solución de justicia.
Más allá de si la disposición -en todos los casos- ha sido correcta, la mayoría de asambleístas votó a favor.
Lo interesante, en realidad, fue el debate que generó. La tesis no solo jurídica para otorgar indultos y amnistías sino el sentido de justicia, de concepción y de coherencia política.
Así, en el bloque de mayoría, conformado por Acuerdo País, se mostraron las diferencias, las contradicciones y los votos.
El hecho de exhibir esas diferencias ha sido razón para que algunos analistas vean la división del ‘bloque gobiernista’. Cuando vota sin remilgos es un rebaño del Gobierno. Cuando vota con discrepancias y desacuerdos, dables en política, el bloque se ha dividido, lo cual revelaría serias fisuras en el Gobierno.
Lo cierto es que en la Asamblea Constituyente y en el Gobierno, para los sabios, no habría posibilidad de discrepancia… ni nada que se le parezca.
Pero una mayoría, en el ámbito de la democracia y si es de un solo partido o movimiento, actúa para llevar a cabo un plan o, en este caso, una línea política con miras a reformar el Estado, es decir, elaborar una nueva Constitución. Esa línea es susceptible de matices y divergencias por la esencia misma de la política.
En el caso especial de los indultos y las amnistías funcionó el método del contraargumento en el seno mismo de esa mayoría. Saludable ejercicio de discusión política y jurídica que terminó en una votación normal y democrática.
Los indultos y las amnistías conferidas por la Asamblea Constituyente revelan la necesidad de transigir lo jurídico y lo justo.