Tomada de la edición impresa del 25 de noviembre del 2009

Más respeto

 
Lo dice un periodista del diario El Comercio: “Los medios impresos ecuatorianos hacen un periodismo tercerizador, donde un escaso número de reporteros sale a la calle a ensuciarse los zapatos, mientras que la mayoría abusa del teléfono y del correo electrónico para consultar los criterios de su limitada agenda, generalmente oficiales o muy cercanos a los poderes políticos y económicos...”. Y también comenta: “Muchos medios hacen un periodismo para ellos mismos, jefes, dueños, amigos, para quienes ejercen el poder –periodismo para “quienes toman decisiones” lo llaman-. Hacen un periodismo donde un laberinto de espejos les impide ver que millones de personas no están atrapadas en la red de hiperpolitización, sino que viven el día a día con otras sensibilidades, otras urgencias que no se cuentan en los medios”.

 

“Bastenier convoca a respetar a las
audiencias,y a los periodistas a tener más responsabilidad”


Estas son citas del libro Cómo se escribe un periódico, de Miguel Ángel Bastenier, donde el periodista ecuatoriano Rubén Darío Buitrón señala los males de nuestra prensa. Ese libro fue presentado hace poco en Ecuador y todas las entrevistas a su autor apuntaron a criticar la ley de comunicación, pero los entrevistadores olvidaron leer la obra motivo de la presencia del español aquí. Y si yo citara algunos párrafos de ese libro, los dueños de los medios de comunicación, algunos editores y los ahora ‘neutros’ entrevistadores tendrían que ocultar su cara por la vergüenza de verse retratados en esa obra, por demás muy inteligente para describir la real situación del periodismo. De hecho, Bastenier convoca a respetar a las audiencias y a los lectores, llama a los periodistas a tener más responsabilidad para que el público los respete y es agudo para dibujar cada barbaridad de los periódicos latinoamericanos.


Para demandar respeto hay que respetar. Bastenier dice: “Ante una información periodística que, en general, puede calificarse de pobre, insuficiente y técnicamente defectuosa, y con esa paleoestructura de la propiedad, el ejercicio real de la libertad de expresión puede ser tan de bajo octanaje que allana el camino al intervencionismo del poder”. Y en otra parte: “La libertad de expresión, en último término, es también una dimensión de la calidad, de las condiciones de trabajo, del desenvolvimiento del periodista en los medios de comunicación”. ¡Qué tal! ¿Por qué no citaron estas frases en esas enormes entrevistas a Bastenier quienes ahora demandan respeto a unos valores que ellos mismos se encargan de desvalorizar?

Los medios dijeron, en sus portadas la semana pasada, a sus ‘queridos lectores’, que se debe respetar su elección (o sea la de leer sus periódicos). Muy bien. ¿Pero por qué los diarios no respetan la elección de una gran mayoría de ecuatorianos que eligieron al actual presidente, a la mayoría de la Asamblea, a la mayoría de alcaldes que no son de la derecha y a la inmensa cantidad de concejales que son de izquierda? La respuesta es simple: esos periódicos que publicaron esa portada y que se van a gastar miles de dólares en una campaña contra una ley que todavía sigue siendo un debate no hacen periodismo del bueno, sino proselitismo político. O sea: ¿hacen periodismo?

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