Tomada de la edición impresa del 05 de julio del 2009

De móviles y celulares (2)

Marcelo Medrano
Columnista
mmedrano@telegrafo.com.ec


En el último genocidio al pueblo palestino por parte del régimen sionazi de Israel (diciembre 2008-enero 2009), la infraestructura de la Franja de Gaza fue destruida con brutalidad y completamente, excepto las estructuras de telecomunicaciones. La empresa operadora Jawwal incluso dio crédito a los usuarios: con alta tecnología, eran escuchados los mensajes y llamadas, luego rastreados para un exterminio más preciso.

Irán (junio, 2009): medios de comunicación internacionales (CNN, BBC,…) se hacen eco del supuesto fraude en las elecciones. Cientos de miles salen a las calles y una nueva ‘revolución de terciopelo’, aquellas de los colores (que, en el caso iraní es conocida como ‘verde’), es transmitida ‘en directo’ a todo el mundo. Usted, estimado lector, seguramente la vio, se emocionó y hasta la apoyó. Sin embargo, ¿sabía usted que la primera acusación del ‘fraude’ se la hizo en París, desde París? ¿Sorprendido? A miles de kilómetros, un cineasta iraní y seguidor del opositor Husein Musavi, radicado en esa ciudad, un tal Mohsen Makhbalbaf, hizo la ‘denuncia’ cuando se realizaba todavía el escrutinio en Irán.

La noche del escrutinio, a través de cientos de miles de mensajes escritos vía celular (SMS), se difundió la noticia de la supuesta victoria del candidato opositor y del terrible y evidente fraude…Y, no solo eso, siempre por SMS, se dio la autoconvocatoria a los sitios Facebook y Twitter de Internet. Luego, también vía SMS, en mensajes anónimos, los iraníes se enteraban de los tiroteos, de los muertos y de las convocatorias a las marchas. Para Thierry Meyssan, de la Red Voltaire, de quien hemos extraído algunas referencias, Irán se convirtió en un nuevo laboratorio de experimentación social.

Debe recordarse que, tras envíos de millones de dólares durante los últimos años (el Congreso norteamericano aprobó, en 2007, un presupuesto de 400 millones de dólares para ‘cambiar el régimen’ en Irán, además de los fondos de la NED, la USAID y la CIA, destinados todos esos recursos a la familia Rafsandjani –protectora de Musavi-, a la familia Pahlevi –la del anterior Sha- e, incluso, a los Muyahidines del Pueblo), es más fácil, con el uso de las tecnologías de comunicación y de los medios de comunicación cómplices, canalizar a manifestantes (de la ‘sociedad civil’) para que realicen el trabajo que el Pentágono, la CIA y el Mossad israelí desean que se haga.

Robert Fisk, veterano corresponsal en Medio Oriente y respetado periodista, a la semana de la elección, escribía que ‘he pasado al menos la tercera parte de mis días en Teherán esta semana, no informando lo que podría resultar cierto, sino descartando lo que claramente no lo es’. ¡Una lección de periodismo responsable que le llevó a negar entrevistas a la CNN, según sus palabras, ‘por su cobertura tan sesgada en Medio Oriente’!

El gobierno iraní entendió demasiado tarde la nueva estrategia de desestabilización. Usted, estimado lector, está todavía a tiempo de pensar su propia estrategia para evitar el ser parte de una nueva estrategia de intoxicación informativa masiva.

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