Mientras el sol cae a mediodía sobre las rocas, un animalito decide explorar el terreno. Corre, mira, hace una pausa: sus ojillos intentan percibir algún peligro. Desde el suelo, todo es roca. Olfatea y sigue corriendo... hasta que, ¡zas!, su cuerpo es atrapado por las poderosas mandíbulas de una serpiente que, sin ruido y tan de color de roca, lo esperaba.
El camuflaje, entendido como las adaptaciones generadas por las especies para pasar desapercibidas, es practicado no solo en la naturaleza, sino también en la vida social, en esa vida social de la cual, estimado lector, usted forma parte. Solo que, en este caso, el camuflaje es el engaño considerado como virtud. Hagamos memoria en el terreno de la economía: 2000, crisis financiera; con mucho esfuerzo usted trabaja para recibir pocos y devaluados sucres. Mira por televisión y a regañadientes la incomprensible figura de un tal Mahuad. Lo escucha hablar -piedras- hasta que ¡zas!, el presente y el futuro suyos y de su familia son atrapados por las poderosas e inclementes fauces de la dolarización. Cuénteme, amigo lector, ¿la vio aproximarse a su vida?, ¿le dolió y le continúa doliendo el haber sido triturado por esas mandíbulas neoliberales?
El color también ayuda a ocultarse del entorno; si éste cambia, el camaleón reacciona modificando su coloración: entre las ramas de los árboles, el insecto se posa, talvez para descansar. Le rodea un paisaje verde y apacible; no percibe el peligro alrededor hasta que una lengua viscosa lo atrapa y, con un jalón, lo lleva a su fin. Cambiar de color, pero seguir siendo lo mismo: caen Bucaram, Mahuad y Gutiérrez, y sus fuerzas políticas, prepotentes e incondicionales a los sectores poderosos de este país, se tambalean. Inmediatamente, se readaptan y transforman en los más democráticos entre los democráticos, en los más abiertos y generosos entre los generosos y abiertos, tan llenos de promesas de igualdad y justicia, ¿recuerda ya a los socialcristianos, demopopulares, alarcones, noboas y palacios? Usted, combativo amigo, con aquellas caídas respiró aliviado y tranquilo se puso a descansar, hasta que, de nuevo, la viscosa lengua de esos grupos y personajes, impregnada de pegajosas ofertas y mentiras, lo atrapaba y de un jalón...
Otros animalitos presentan patrones periódicos para confundirse con el ambiente; tigres y cebras, por ejemplo, hacen difícil percibir sus siluetas por parte de sus presas o depredadores: se funden con el ambiente que les rodea. Por acá, tenemos una iglesia, con su cúpula adscrita al opus dei, que camufla su veneración por el poder y el dinero en el alimento espiritual de millones de ecuatorianos; o un estrambótico Nebot, fundiendo el proyecto político de las élites de Guayaquil en las justas aspiraciones de sus habitantes.
Usted, inteligenciado amigo, los ha visto y sabe reconocerlos ya: parte de la desesperación de la derecha en el momento actual es sentirse descubiertos en su continua farsa de camuflajes periódicos. Por ello, la tarea también es suya: nunca perderlos de vista, caso contrario: ¡zas!