Tomada de la edición impresa del 20 de mayo del 2008

Mayo de 1968: logros importantes

PADRE PEDRO PIERRE

ppierre@telegrafo.com.ec


¿Parecerá tan anticuado hablar de las huelgas europeas del mes de mayo de 1968? Si no conocemos la historia, esto nos llevará a desconocer sus avances y repetir sus errores. A mi parecer, los resultados de estas huelgas nacionales fueron muy importantes y sus beneficios siguen rigiendo hasta hoy, en gran parte de Europa, las relaciones más equitativas entre trabajadores y empresarios, tanto para los varones como, sobre todo, para las mujeres.

¿Qué mismo era este gran remezón que paralizó Francia y muchos países europeos por una huelga nacional que duró un mes: todo el mes de mayo de 1968? En esa época, los sindicatos de trabajadores eran en su auge y reclamaban cambios en los salarios y en las condiciones de trabajo: Estos siempre se postergaban. Durante un mes Francia entera se quedó totalmente paralizada, y el gobierno del conocido presidente Charles de Gaulle se encontró en apuros.

Los sindicatos lograron que se sentaran a la mesa con ellos representantes del gobierno y de las empresas privadas. Las peticiones de los sindicatos eran principalmente dos. Por una parte, exigían que el salario mínimo de aquel que comience a trabajar, se equiparara con el costo de la canasta básica. Esta incluía no sólo los gastos de alimentación, sino también los de salud, educación, recreación… Además se anotaba que, en la medida que aumentaba anualmente el costo de la canasta, en igual medida aumentara el salario mínimo. Por otra parte, en vista de la participación cada vez mayor de la mujer en los trabajos fuera de casa y su discriminación salarial, se pedía igualdad de salario de la mujer con el del varón por trabajos parecidos. Y no se terminó la huelga mientras no se firmaba un acuerdo que comprometía a la empresa privada y al gobierno de respetar lo acordado. Y se logró.

Claro, la empresa privada gritaba que esto iba ser la quiebra de las empresas francesa y que se llevara al país a la ruina. Cuarenta años después, siguen vigentes estos mismos acuerdos, y Francia y Europa pasan a ser en este momento los países que han logrado un desarrollo industrial y tecnológico muy grande. Desarrollo que hace soñar y viajar a muchos ecuatorianos y latinoamericanos a ese continente, pensando ellos que van a ser tratados con semejante igualdad…

¿No necesitarán Ecuador y América Latina semejante remezón? Pues si mucho se copia de la llamada “cultura del norte”, ¿por qué no se copia este gran logro social? Si poco se habla de lo que se alcanzó en Europa, en mayo de 1968, ¿no será, por una parte, porque la empresa privada y los sucesivos gobiernos quieren conservar sus privilegios mediante la explotación de los trabajadores, en particular de las mujeres? ¿No será también porque todavía la desorganización de los sectores populares no permite tal toma de conciencia ni voluntad para lograr los mismos derechos? No hay que copiar, pero me parece urgente que habría que inspirarse… Y parece que se quiere incluir en la Constituyente este derecho de que el salario mínimo sea igual al precio de canasta básica. ¡A buena hora!

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