Tomada de la edición impresa del 04 de julio del 2009

Cartas al director

 


Desde Honduras

Queridos amigos: aquí en Honduras las cosas no sabemos para dónde van. Hemos estado incomunicados desde el domingo 28 de junio. Han cortado las señales de radio, Internet, teléfonos, televisión y, a ratos, la energía eléctrica. Solo podemos ver canales internacionales de películas y no de noticias, CNN y TELESUR están cortados, al igual todos los canales nacionales están intervenidos; han secuestrado a los ministros y gobernadores de los departamentos, así como dueños de televisoras independientes y de radios independientes.

También nos tienen en toque de queda: de 9 de la noche a 6 de la mañana.

Hay muchas cosas escondidas. Desde ayer estamos más de 20 mil personas enfrente de Casa presidencial para que se solucione el problema y volvamos al orden constitucional que antes teníamos, y nos estábamos manifestando de manera pacífica. Pero luego los militares y policías nos desalojaron a la fuerza, golpeando y matando a muchos de nosotros. Yo me salvé de milagro, porque logré convencer a los militares y policías que sin ninguna justificación nos golpearon con sus toletes y, de que solo estaba de pasada, pero muchos de mis compañeros de lucha han llenando las bartolinas y hospitales de Tegucigalpa.
Los manifestantes, mujeres, niños, ancianos y jóvenes, fueron tratados como delincuentes, como traidores de la patria.

Yo, desde el principio no estaba de acuerdo con la propuesta del Presidente, la tal consulta al pueblo, por muchas razones, pero nunca porque no pensara que no se le debe de consultar al pueblo, sino porque no se le informa nada al pueblo. Pero el hecho de sacar al Presidente a la fuerza de su casa, mandarlo a otro país, secuestrar a su familia y a otras personas, intervenir la radio y la televisión, (donde solo se pasan noticias que hablen bien del nuevo e ilegal Gobierno), poner un Presidente que el pueblo no ha elegido, desbaratar todo lo que nos ha costado tanto tiempo, y retroceder más de 30 años, eso es indignante para cualquier hondureño y la consulta al pueblo queda insignificante para la barbarie que se está cometiendo.

Pero nuestra fe está basada en las personas que son los verdaderos y verdaderas hondureñas y hondureños que construyen día a día esta nación, por eso tenemos esperanza de que todo lo podemos arreglar, y volver a nuestras vidas normales, vidas con una mirada diferente, porque nos dimos cuenta de que tienen a nuestra Honduras como su finca y nosotros somos los animales de ella.

Néstor Moreno

Honduras