Cartas al director
¿Dónde está la dictadura?
Para dirigir tal o cual institución es necesario tener la debida personalidad y, por lo tanto, un justificado “don de mando”. Si nombramos o nombran a un dirigente carente de esta virtud esencial, tendremos como resultado una administración social o empresarial menos que mediocre. En mayor escala es cuando se va a conducir la administración pública, en su máxima expresión hablemos, en nuestro caso, de la Presidencia de la República.
Si elegimos por medio de una determinación democrática al Jefe de Estado y el elegido resulta timorato, carente de personalidad definida, tendremos, sin duda alguna, un Gobierno carente de ejecutorias justificadas, producto de su pusilánime procedimiento. Actitud que provocaría, como ya ha sucedido en el país, desgobierno y por ende levantamientos populares que conducen a la inestabilidad administrativa.
Con esta premisa mayor, tenemos como conclusión que es necesario, indiscutiblemente necesario, que las agrupaciones políticas determinen dentro de sus tiendas ideológicas, candidatizar para esa y otras dignidades a sus mejores hombres, que generalmente no ha ocurrido en los últimos años en el Ecuador, con rarísimas excepciones; motivo por el cual estamos “plagados de Constituciones”. La elección como presidente al Ec. Rafael Correa Delgado, está, a mi criterio -y al de la mayoría de nuestro pueblo, que así lo ha ratificado- por demás justificada.
Hemos elegido, por circunstancia inédita en nuestra política con excesiva democracia, por dos ocasiones, al hombre indicado; pues ha demostrado determinación y valentía para mantener sus principios, con la intención de ejecutar un cambio de sistema político social, muy difícil en las condiciones que se está dando.
Nuestro gobernante es frontal; hasta fogoso al demostrar sus verdades. Y creo que es justamente la personalidad que se necesita para consolidar un cambio y sepultar a la que él bien llama “la oscura noche neoliberal”.
De tal manera que esperamos, de no tener cambios de naturaleza en la conducta del mandatario y siempre que haga una justa revisión de sus cuadros, un futuro de realizaciones. Para llegar a él tenemos todavía mucho que bregar, y contar con la oposición desesperada de los detentadores del poder económico, que ven duramente afectadas sus canonjías.
Debido al marco constitucional que vivimos, y frente a la fuerte arremetida de la mayoría de los medios de comunicación (ninguno de los cuales está clausurado o censurado, y ninguno de cuyos periodistas preso o con censura para decir y opinar lo que a bien les da “en gana”, mientras que otros mandatarios, dentro del mismo marco, en el pasado lo hicieron), me pregunto: Dónde está la dictadura?
Arturo Santos Ditto
CI: 090338713