Domingo, 11 Septiembre 2011 00:00 Tele Mix

J.D. Feraud Guzmán y Fediscos han pasado por 4 generaciones

Porfiria Feraud Manssur no recuerda con exactitud la fecha, pero sí tiene claro lo que ocurrió hace más de 30 años durante un viaje en taxi entre su padre Francisco y Mario Wierdak, el primo de ella.

Según su relato, era una época en la que muchos se conocían entre sí y la ciudad era menos populosa. Aquella vez Francisco Feraud Aroca y su sobrino Mario abordaron un auto para dirigirse al almacén de la familia. El último de ellos pensaba en alguna frase que pegue para promocionar aún más el negocio.

-A dónde los llevo- preguntó aquella vez el conductor a sus pasajeros, a quienes conocía.
-Allá donde usted sabe...
-Ah J.D. Feraud Guzmán.

Ese  fugaz diálogo entre chofer y usuarios se convirtió en el “Allá donde usted sabe... J.D. Feraud Guzmán, el eslogan televisivo y radial que identificaba al almacén musical, que tras 95 años de existencia todavía es un referente para sus clientes.

11-9-11-espectaculos-francisco-arocaEl local que desde casi un siglo ha pasado por varias sedes, actualmente queda en las calles Chimborazo y Vélez. La historia empezó en las calles Diez de Agosto y Lizardo García con José Domingo Feraud Guzmán, el fundador, cuenta Ángela, otra de sus nietas que actualmente está a cargo del negocio.

Dice Porfiria que su abuelo, fallecido el 3 de julio de 1978, a los 83 años, se involucró en la música desde pequeño. “Nos contaba que estudió piano en una época en la que muchas casas tenían ese instrumento. Él hacía rollos para pianolas manualmente y los vendía independientemente.

Además era compositor, él se daba a conocer con el pseudónimo de Milton Page. Con ese nombre creó algunas canciones entre ellas La mapa señora, que hace 80 años tenía un contenido muy fuerte. Era acerca de las mujeres con doble vida. También le puso música a la canción Flores negras”, relata.

Feraud Guzmán aprendió a confeccionar rollos de pianola -con los huecos a pulso- después de que desarmó una por curiosidad. Él escribía música en los cuarteles y copiaba partituras en el Batallón Vencedores. A su vez recibía clases de piano en una residencia donde conoció a su esposa Porfiria Aroca de la Paz, ocho años mayor que él.

El almacén siempre se caracterizó por ser una empresa familiar. Por eso, desde 1916 hasta 1928 fue administrada completamente por los esposos Feraud Aroca y sus hijos, entre ellos Francisco, quien empezó a los 14 años y luego se hizo cargo desde la década del 50.

“Después de los primeros 12 años de existencia llegó Marina González, la primera empleada contratada por Feraud Guzmán. Ella se jubiló, recibió un sueldo vitalicio y falleció hace casi ocho años”, recuerdan Porfiria y Ángela, quienes están al frente del negocio y atienden personalmente a sus clientes.

Cuando Marina González fue contratada hace 83 años, el almacén ya había cambiado dos veces de sede. Primero a las calles P. Ycaza entre Pedro Carbo y Pichincha; luego a Nueve de Octubre y Chile. “Era la época en que estaban de moda los altoparlantes y fonógrafos de grandes bocinas que tocaban discos de pizarra”, recuerda Porfiria.

El negocio se había extendido a  Quito en 1926. No obstante, la era de las pianolas estaba a punto de finalizar y en 1930 con el viaje que Feraud Guzmán emprendió junto con el Dúo Ecuador (Nicasio Safadi y Enrique Ibáñez Mora) hacia Nueva York para grabar Guayaquil de mis amores, marcó el inicio de la industria musical, que en 1964 se plasmó con la creación de la fábrica Fediscos en el barrio Garay.

11-9-11-fedisco-antonio-feraudSegún Ángela y Porfiria, la década del 70 fue muy productiva para Fediscos en las que varios artistas nacionales e internacionales grabaron sus canciones en las instalaciones del kilómetro 7 y medio, vía a la costa, donde todavía funciona después de un receso de cuatro años, entre 2005 y 2009.

“Fediscos tenía la licencia en Ecuador para reproducir los discos de Frankie Valli, Olivia Newton-John o Donna Summer. Ya en los 80 pasaron por ahí el merenguero dominicano Wilfrido Vargas, los venezolanos José Luis Rodríguez “El Puma” y Guillermo Dávila. Recuerdo cómo él se sorprendió cuando los fans lo recibieron en Fediscos”, cuentan las nietas del fundador.

Antonio Feraud Manzur (con “z”, a diferencia de su padre y tíos que son con doble “s”) reabrió Fediscos en 2009 como una sala de ensayo para bandas que alquilaba por horas o con pagos mensuales. El biznieto de Feraud Guzmán utilizó esas ganancias para adquirir equipos, computadoras y demás tecnología. Feraud Manzur explica que Fediscos es ahora una productora de artistas, entre ellos Teleácidos y Vírgenes Violadoras. El estudio también acoge a intérpretes de música cristiana.

Cuenta “Pancho”, como lo conocen -porque su segundo nombre es Francisco- que Fediscos empezó a decaer en la década del 80 por la piratería. Luego fue contratado el argentino Daniel Sais, ex tecladista de Soda Stereo, para que asuma la producción en 2002, pero se desvinculó tres años después porque inició Sonarte, su negocio propio. La actual era de Fediscos cuenta con siete personas, entre ellas, dos productores musicales e ingenieros de sonido. Feraud Manzur, quien se especializó en Argentina, es uno de ellos.

Además de grabar discos, ellos también producen videos, a través de acuerdos con otros profesionales. Según el gerente del estudio, lo que experimenta Fediscos es una actualización, tal como lo hizo su bisabuelo hace más de 80 años cuando dejó de fabricar pianolas y combinó la grabación de discos con el almacén que lleva su nombre y que se resiste a morir ante la imparable tecnología.

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