Sábado, 12 Agosto 2017 00:00 Sociedad

Los jóvenes que son padres tardan en prepararse como profesionales

Los jóvenes que se convirtieron en padres a temprana edad viven en casa de sus progenitores. Ellos comparten actividades de paseos.
Los jóvenes que se convirtieron en padres a temprana edad viven en casa de sus progenitores. Ellos comparten actividades de paseos. Foto: William Orellana / El Telégrafo

Los ecuatorianos de 18 a 29 años que tienen hijos, no declinan sus aspiraciones de ingresar a la universidad cuando tienen apoyo de sus padres. Hoy la juventud conmemora su fecha.

Redaccion Sociedad

Karen P. carga en sus brazos a su hijo de un mes de nacido. Su pareja Carlos Fuentes, en cambio, lleva la pañalera. Van a dar un paseo por el Malecón 2000. Ella tiene 17 años y él, 18 años. En septiembre del año pasado descubrieron que se convertirían en padres y desde entonces sus planes cambiaron.

Carlos cuenta que cuando recibió la noticia se asustó. “Me puse helado. No tenía un trabajo y aún no terminaba el colegio. Sabía que mis padres no me lo perdonarían”.

Sin embargo, la pareja tuvo el apoyo de sus progenitores. Karen vive en la casa de los padres de Carlos. La joven cursa sus estudios, mientras que él logró graduarse a inicios de este año. Actualmente trabaja en un taller mecánico.

Ambos piensan acudir a la universidad cuando el pequeño esté más grande.

 Hoy es el Día Internacional de la Juventud, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Los jóvenes entre 18 y 29 años representan el 21% de la población en Ecuador.

Según la psicóloga educativa Jenny Alvarado, hay dos tipos de casos que se presentan en los jóvenes que son padres a temprana edad. Los que son apoyados por sus progenitores y los que no cuentan con   respaldo.

Cuando no ocurre lo primero, según Alvarado, las aspiraciones de los jóvenes no desaparecen en su totalidad, pero se ven severamente afectados. “Tienen nuevas responsabilidades que aún no están preparados para asumir”.

Por su parte, la psiquiatra María Luisa Meneses, del Hospital Abel Gilbert Pontón, de Guayaquil, explica que cuando un individuo no ha madurado completamente desde el punto de vista biológico, su entorno en cuanto a la constitución de una familia estará en desventaja. La experta agrega que a los 18 años una persona  está en capacidad de tomar decisiones, pero es el momento más crítico de la juventud. “Al creer que tienen la suficiente adultez cometen errores”.

“Es importante que el adulto cercano genere las pautas de crianza y además permitirle que siga la formación académica sin que el joven pierda la responsabilidad de lo que significa ser padre”, indica.

Para Henry Marzano, presidente del  Consejo Consultivo Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes del Ecuador, cuando una familia está constituida por padres jóvenes es discriminada. “Esto afecta a los chicos y se sienten excluidos de la sociedad. Cuando esto ocurre el proyecto de vida se ve truncado”.

Hace dos años Jazmín Romero retomó la universidad después de haberse convertido en madre en 2013.

Ella tiene 20 años. Intentó trabajar, pero cuenta que cuando acudía a las entrevistas y decía que era madre “no me llamaban”. El 75% de las madres adolescentes en Ecuador no tiene empleo fijo, según el Enipla.

La joven está decidida a terminar la universidad. “Mi hijo ya tiene cinco años y quiero que cuando crezca esté orgulloso de su mamá”.

La psicóloga Ana Cedeño, del Centro de Salud Materno Infantil en Bastión Popular, recomienda que acudan a grupos  de apoyos e inicien terapias. “Cuando un joven se entera de que será padre experimenta un desequilibrio emocional, presenta cuadros ansiosos o de angustia. Hay cambios en su conducta”.

Recuerda el caso de una joven que decía no tener aspiraciones, pero con ayuda de psicólogos logró graduarse. Ella consumía droga y quedó embarazada. Dejó los estudios, pero los retomó.

En el país dos de cada 10 partos en Ecuador son de adolescentes de entre 12 y 19 años, y 9 de cada 10 jóvenes desearía hablar de sexualidad en sus hogares, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Kelly Castro y su esposo fueron padres a los 16 y 17 años, respectivamente. Ella ahora tiene 26 y él, 25.  

Ambos terminaron el colegio, pero dejaron de ir a la universidad. Con el transcurso del tiempo ella la retomó y en la actualidad ejerce su carrera como ingeniera en sistemas. Él, en cambio, ha postulado dos veces a las pruebas para ingresar al alma mater. “Mis padres y mis suegros nos apoyaron desde que nacieron mis hijos, que son mi motivación para prepararme”. (I)  

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