Lunes, 25 Septiembre 2017 00:00 Sociedad

31 no videntes guiarán a los turistas por el Centro Histórico

En el grupo hay dos personas albinas. El porcentaje de su discapacidad visual es del 50 %.
En el grupo hay dos personas albinas. El porcentaje de su discapacidad visual es del 50 %. Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Ellos recorrerán tres rutas (iglesias, plazas y tradición). En octubre inician las clases prácticas a cargo de docentes de la Universidad de las Fuerzas Armadas.

Redaccion Sociedad

La celebración de la Navidad de 2009 fue la primera fiesta familiar en la que Darwin Miets ya no distinguió los rostros de sus parientes. Una meningitis (infección que lesiona el cerebro) le causó la pérdida de audición de su oído derecho y el 60% de su visión.

Esa noche, la depresión ocasionada por la pérdida de sus sentidos lo motivó a intentar suicidarse. Ingirió simultáneamente todas las pastillas que su médico le recetó para dormir.

Antes de contar con el carné del Consejo Nacional de Igualdad de Discapacidades (Conadis), Darwin estudiaba Informática en el Instituto Superior Cordillera y trabajaba en un salón de recepciones.

El joven, de 33 años, encontró en el proyecto Guías Turísticos No Videntes, implementado por la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE) y el Ministerio de Turismo, una oportunidad para volver a sentirse productivo.

Desde el 13 de agosto, Darwin realiza un recorrido de una hora y treinta minutos desde su casa, en la parroquia Calderón hasta el edificio Héroes del Cenepa de la ESPE, en el centro de la urbe. Allí, junto a otras 30 personas con su misma discapacidad, recibe clases para certificarse de guía turístico.

Son las 14:30, Eloísa Acosta, docente de la Facultad de Turismo de la ESPE, inicia la cátedra Ética profesional. La maestra se acerca a Darwin y responde sus inquietudes.

En el mismo salón está César Guanoluisa. Un accidente de tránsito le causó la pérdida total de su visión. A pesar de ser tecnólogo industrial y facilitador en desarrollo y crecimiento humano, su discapacidad no le ha permitido encontrar  un trabajo estable. Por ello, todos los días se sube a las unidades del Sistema Integrado Trolebús para ofertar dulces a los pasajeros.

Él, al igual que Darwin también intentó acabar con su vida. Lo hizo en tres ocasiones. Esto pasó durante la fase de aceptación de su discapacidad. “Cuando naciste viendo, y viviste tu infancia y adolescencia con esa capacidad, quedarte ciego de un día al otro es fuerte”, dice César mientras arma el bastón que lo acompaña desde hace 10 años.

Para él, movilizarse por la urbe no es tan difícil como muchos creen. De niño frecuentaba el Centro Histórico y asegura que, aunque ya no puede ver, la imagen de las imponentes iglesias del Casco Colonial no se ha borrado de su memoria. Ese es el recuerdo al que apelará cuando tenga que guiar a los turistas locales o extranjeros que lleguen a esa zona de la capital.

Tres rutas estarán a cargo de las personas no videntes

Mariana Pavón, directora del proyecto y de la Escuela de Turismo de la ESPE informa que se han creado tres rutas para los futuros guías.

La primera, denominada Tradición y Patrimonio, abarca toda la calle Imbabura donde se localiza el tradicional Mercado San Francisco. La segunda es la Ruta de las Iglesias que iniciará en el Museo de la Ciudad y finalizará en la Iglesia de Santa Bárbara. El último cubrirá las principales plazas.

De las 31 personas que se están capacitando, 13 son varones y  18 mujeres. Una de ellas es María San Andrés. La socióloga especialista en planificación de la educación superior perdió su visión paulatinamente por una enfermedad congénita. La mujer, de 53 años, habla perfectamente inglés. Para ella ese será su ‘plus’ a la hora de guiar.

Su compañero de aula, Luis Herrera, de 27 años, agrega que está aprendiendo el idioma extranjero. Él trabajaba como auxiliar de limpieza en el Hospital del Sur. En 2016, durante una desinfección en esa casa de salud, no se usó la indumentaria adecuada y un químico cayó en sus ojos. Eso provocó que su retinopatía diabética empeore hasta perder toda la visión.

La clase finaliza, los alumnos  forman una fila, se apoyan en el hombro de quien va adelante suyo y  salen al receso. Ahí aprovechan para conocerse entre ellos. (I)

destacado

Según el Consejo Nacional para la Igualdad (Conadis), en el país hay 361.487 personas con discapacidad.

Entrevista /  Hans Ocaña / director de Calidad del Ministerio de Turismo

“El objetivo es crear en el país espacios turísticos inclusivos”

¿Cuál es el aporte de la cartera de Turismo en este proyecto?

Este proyecto surge por un pedido de la Federación Nacional de Ciegos del Ecuador (Fence). El Ministerio está apoyando la iniciativa. Por ello, construimos la malla curricular con la que se están capacitando, la cual está adaptada a las personas con discapacidad visual, sin quitar horas de clase ni materias que reciben quienes se forman para guías. Además se ha destinado $ 30.000 para la contratación de los docentes de la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE) con el fin de que puedan desarrollar los materiales necesarios para una optima capacitación. 

¿Qué incluye la capacitación?

Hasta octubre las clases serán teóricas. Luego de esa fase, los alumnos pondrán en práctica lo aprendido. Ellos saldrán a reconocer las tres rutas para desarrollar las destrezas necesarias para guíar a un grupo. El proyecto es un 70% práctico. Vamos a realizar varias salidas de campo. La graduación será el 8 de diciembre con las máximas autoridades.

¿De qué forma se garantiza la contratación del grupo que se está capacitando como guía turístico?

Al término de la capacitación, ellos recibirán una certificación. La idea es que se formen, se certifiquen y posteriormente sean acreditados por el Ministerio como guías locales de turismo. Si bien, las agencias de viajes se mostrarán un poco cerradas con respecto a encargar su grupo a una persona no vidente, nostros proponemos alternativas.

¿Cómo cuáles?

Una de ellas es integrar, dentro de las actividades de las agencias, este tipo de experiencias. Como Ministerio tenemos 14 operadores de turismo, de Quito, que cuentan con una certificación internacional de calidad y responsabilidad social. Cuando les propusimos que integren dentro de sus intinerarios esta actividad, las 14 nos dijeron que estarían encantadas de hacerlo. De nada nos sirve tener guías no videntes certificados sin trabajo. Estamos creando, para ellos, oportunidades laborales.

 ¿Además de esto, qué otras acciones están realizando en favor del turismo inclusivo?

En las rutas que guiarán las personas no videntes se les pedirá a los visitantes que se venden los ojos para generar nuevas experiencias. Aquí se incluirá la ruta del chocolate. (I)

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