Alcohol, el primer invitado en las reuniones sociales

| 12 de Noviembre de 2017 - 00:00
Ingerir licor en Ecuador ha disminuido, pero el inicio de su uso cada vez se da a edades más tempranas. Es fundamental la prevención.
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Aunque su consumo se ha normalizado, sus efectos todavía son nocivos.

Carlos tiene 63 años y desde hace 34 es miembro de la comunidad de Alcohólicos Anónimos, tiempo que no ha probado ni una gota de alcohol. Dice ser consciente de que si lo hace, volverá a caer en el vicio.

“El alcoholismo es una enfermedad incurable”, comenta basándose en su experiencia y enfatiza que esta afección no respeta raza, credo ni condición social.

 Carlos buscó ayuda cuando se dio cuenta de que no podía dejar la bebida, pese a que continuamente se lo proponía. Deambuló varias veces por las calles, tuvo innumerables accidentes de tránsito, en ocasiones estuvo en la cárcel por esta causa y casi pierde a su familia y su trabajo. 

Empezó a beber desde que tenía 17 años, dice que lo hizo por novelería, porque otros lo hacían. Recuerda que sus padres no tomaban mucho, solo en algunas fiestas o los fines de semana. Sin embargo, desde niño observó a los adultos que le rodeaban ingiriendo bebidas alcohólicas.

“Hay hogares que les dicen a los niños ‘tómate un trago para que huelas a hombre’, así es la cultura ecuatoriana”.

Desconoce por qué él no puede controlar el consumo de alcohol, pero no le interesa saber la razón. “Lo que importa es que mi vida ya era incontrolable e ingobernable”.

Armando Camino, médico psiquiatra, explica que no todas las personas que consumen alcohol se vuelven alcohólicas. Para serlo depende de varios factores, como la predisposición genética, heredabilidad, factores premórbidos, antecedentes familiares, el entorno del consumo de alcohol, entre otros. 

Sin embargo, reconoce que Ecuador tiene una cultura muy arraigada en cuanto a beber alcohol. Incluso, dice, la edad en que se inicia con esta costumbre es a los 11 años en hombres y a los 11,5 en mujeres. 

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 2,5% de la población de entre 12 y 18 años consume algún tipo de bebida alcohólica.

Existen diversas causas para empezar a consumir alcohol, algunas son por modelaje, que es por pretender ser igual a otra persona, por grupo de pares, que es cuando se quiere ser aceptado en algún grupo, por curiosidad, por iniciativa y por estimulación de otras personas.  

El alcohol está presente en todos los eventos sociales que tiene la cultura ecuatoriana, como matrimonios, bautizos, cumpleaños, entre otros. Camino lo denomina la cultura del alcoholismo.

Esta sustancia es una droga legal y -para el especialista- mientras exista publicidad para comprarla, continuará su consumo. 

“Mientras nuestra cultura y la educación no sea modificada, seguirán los factores socioambientales que llevan al consumo de alcohol”. 

Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en Hogares Urbanos y Rurales 2011-2012, 912.576 personas de 12 años y más afirmaron que consumen alcohol, de los cuales el 89,7% son hombres y el 10,3%, mujeres. El 41,8% de ellos lo ingieren de manera semanal.

Además, el 79,2% de los consumidores prefiere tomar solamente cerveza y la tienda del barrio es el lugar predilecto del 61,6% de los consumidores para adquirir licor.

La ciudad que más consume alcohol en Ecuador es Guayaquil, en donde se gastan al mes $ 6’597.929; seguida por Quito, con $ 4’356.607. A nivel nacional se destinan $ 37’062.128 mensuales para bebidas alcohólicas.

Los hogares con el menor ingreso gastan más de $ 545.000 al mes en bebidas alcohólicas, las de mayores ingresos emplean más de $ 2’130.000. A nivel nacional, 1’095.564 hogares ecuatorianos invierten para consumir alcohol, 136.581 son familias de Quito y 164.419 pertenecen a Guayaquil.

Según el INEC, estos datos estadísticos muestran que Ecuador tiene una sociedad sumida en una cultura del alcohol, su empleo está legitimado en la vida cotidiana.

Pero su consumo puede provocar varias enfermedades. Camino enumera algunas de ellas, a corto plazo se podría padecer de una intoxicación alcohólica o una transgresión intestinal, a mediano plazo se podría sufrir de lesiones a nivel pulmonar y nivel renal y en todo momento  hay una acción directa de la bebida en el cerebro y puede causar trastornos mentales y de comportamiento, como irritabilidad, agresividad, variaciones del estado de ánimo, ansiedad, depresión, delirio y hasta psicosis tóxica.   

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen 3,3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa el 5,9% de todas las defunciones.

Washington Báez, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Medicina de Emergencias y Desastres, comenta que los pacientes que llegan hasta el hospital Carlos Andrade Marín, lugar en el que labora, relacionados con consumo de alcohol son por accidentes de tránsito. Sin embargo, a otras casas de salud suelen llegar personas con traumas menores debido a riñas entre personas en estado de ebriedad. Asimismo, se atienden varios casos por intoxicación alcohólica.

Según la Organización Panamericana de Salud (OPS) y la OMS, abusar del alcohol desafía al desarrollo social y económico de muchos países. Aseguran que el consumo de este en las Américas es de aproximadamente 40% mayor que el promedio mundial. En general, la población en la región consume este tipo de bebidas con un patrón que es peligroso para la salud.

Beber de forma nociva el alcohol es el principal factor de riesgo para las muertes en varones de 15 a 49 años, aunque la evidencia muestra que las mujeres son más vulnerables a los efectos nocivos del licor.

De acuerdo con un informe de la situación regional sobre alcohol y la salud en las Américas de la OPS y la OMS, en los últimos cinco años han aumentado los episodios de consumo excesivo en la región, pasando de una tasa del 4,6% al 13,0% en el caso de las mujeres y del 17,9% al 29,4% en el de los varones, en 2015.

En mayo de 2014 la OMS publicó un informe sobre el consumo del alcohol en América Latina, en el que sitúa a Ecuador como el noveno con mayor cantidad de consumidores con 7,2 litros de alcohol puro per cápita por año. A la cabeza de la lista se encuentra Chile, con 9,6 litros, seguido de Argentina con 9,3 litros y Venezuela con 8,9 litros.

Camino asegura que la ingesta en nuestro país ha disminuido, a la par, su uso inicia a edades cada vez más tempranas. Según el INEC, en 2010 se consumieron 488.861 litros de alcohol puro, para 2014 la cantidad disminuyó a 422.667.

 Aquello se debe -dice el especialista- a la promoción y prevención respecto al tema. Es así que, para erradicar el consumo de esta sustancia, Camino recomienda la educación en edades tempranas en las que se trate, entre varios temas, las consecuencias que deja la bebida.

En 2010, alrededor de 14.000 defunciones de menores de 19 años fueron atribuidas al alcohol en la región. Si bien es cierto los adolescentes beben con menor frecuencia, ingieren grandes cantidades en las ocasiones cuando se reúnen con grupos de amigos y en fiestas.

El mejor tratamiento para el alcoholismo -dice Camino- es la prevención y el ejemplo.

La OMS advierte acerca de los daños que deja el consumo de alcohol

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2012, el consumo de bebidas alcohólicas ocasionó aproximadamente una muerte cada 100 segundos en la región de las Américas y contribuyó con más de 300.000 defunciones ese año. Además, consumirlo contribuye con el desarrollo de 200 enfermedades y lesiones, incluidas las neoplasias, la infección por el VIH/sida y diversos trastornos mentales. Pero los perjuicios graves no solo son para quienes beben en exceso, sino también para las personas que los rodean. Por ejemplo, puede causar los síndromes de alcoholismo fetal, la violencia, los traumatismos, como los ocasionados por accidentes de tránsito y laborales, el sufrimiento emocional, incluso inestabilidad económica.

Datos

- Según la Organización Mundial de la Salud, el 5,1% de morbilidad y lesiones en el mundo es atribuible al consumo de alcohol.

- En el grupo etario de 20 a 39 años, el 25% de las defunciones es efecto directo del consumo de alcohol.

- Existe una relación causal entre el consumo nocivo de alcohol y una serie de trastornos mentales y del comportamiento.

- El alcohol es una sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia. (I)