Domingo, 06 Agosto 2017 00:00 Séptimo día

Tendencias

¿Por qué son infieles los hombres?

¿Por qué son infieles los hombres?
Ilustración: Carlos Benavides / EL TELÉGRAFO

La genética, la falta de autoestima y valores, la monotonía sexual, la edad, influyen en este tipo de conducta masculina.

Silvia Murillo

Samuel (nombre protegido) lleva 5 años de relación con su novia, tiempo en el que reconoce le ha sido infiel un sinnúmero de veces. Afirma que su pareja es una persona maravillosa, con muchas virtudes, que no lo cela porque confía en él, pero que tener otras relaciones lo atribuye a su ego.

“Lo mío es como decir: ‘Yo la puedo conseguir (a otra mujer); yo la puedo tener’. No me considero un Tom Cruise o Brad Pitt, pero es como una meta que me fijo. Hablando y vistiendo bien, y con un buen perfume encima obtengo lo que quiero”.

El hombre, de 40 años, dice que en el tiempo que lleva junto a su pareja formal, ella nunca ha sospechado de una infidelidad de su parte. ¿Cómo lo hace?  Cuando tiene una relación paralela —dice— es sincero con esa otra persona, le explica que tiene 2 hijos en distintas mujeres y una novia. “Me escriben con cautela y en horarios que saben que no estoy con mi pareja”.

Él mismo se admira de no haber involucrado sus sentimientos en esas otras relaciones, aunque reconoce que con la última mujer que estuvo (quien es casada), en algún momento pensó en poner fin a su noviazgo. Luego reflexionó y hoy piensa que habría sido un error. “Me hubiera arrepentido toda mi vida”.

Recuerda que este tipo de conducta empezó cuando concluyó el bachillerato. Atribuye también su ‘éxito’ con las mujeres a que muchas de ellas están desatendidas por su novio o esposo y, entonces, cuando alguien les habla bonito y está bien presentado, es aceptado, aunque tenga un compromiso.

Para Samuel, la infidelidad no va a terminar, pues confiesa que si ve a una mujer que le gusta, irá tras ella hasta conseguir su objetivo.

¿Pero qué impulsa a los hombres a ser infieles? Existen algunas causas, y de aquello se han hecho hasta estudios.

Por ejemplo, los investigadores del Área de Neurociencias del departamento de Biología de la Reproducción de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Adriana Morales y Armando Ferreira, dicen que en el cerebro masculino predomina la inclinación hacia el sexo, y en el de la mujer, al compromiso.  

Ellos argumentan que la proclividad del hombre a la infidelidad se encuentra en la estructura de su cerebro. “Él no se embaraza, copula y copula porque su cerebro está impregnado permanentemente de testosterona, que lo impulsa a la acción; mientras que los cambios hormonales, propios de la mujer, promueven conductas maternales y de compromiso”.

En ese sentido, una investigación del Instituto Karolinska de Suecia concluyó que una variación del gen 334 multiplica en los hombres el “riesgo de experimentar conflictos en su relación de pareja y de divorciarse”.

En otras palabras, 2 de cada 5 varones que cargan con este trozo diferente de ADN tienden a buscar entretención con otras mujeres. Este estudio fue publicado en Proceeding of the National Academy of Sciences.

El gen 334 gestiona la vasopresina, una hormona que se produce naturalmente, por ejemplo, con los orgasmos.

Hasse Walum, del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Karolinska, y uno de los autores de esta investigación, explica que “es la primera vez que se asocia la variante de un gen específico con la manera en que los hombres se comprometen con sus parejas”.

Para la psicóloga Sandra Herrera, este tipo de comportamiento es una cuestión de principios. “Es equivocado plantear que la infidelidad masculina es una marca indeleble en el cromosoma Y. Si un hombre quiere ser fiel en armonía con sus bases morales, lo será por encima de todo; si esas bases flaquean o no existen, será infiel, así no tenga la variación del alelo 334”.

Sin embargo, el psiquiatra Richard Friedman, de la Universidad de Cornell, en Nueva York, defiende la tesis del gen 334 e insiste en que la infidelidad puede obedecer a la genética o a otros factores; su manifestación depende de las características de cada uno. “No escogemos nuestro bagaje genético, pero sí podemos controlar las emociones y los impulsos que esa carga crea”.

El psicoanalista colombiano Arturo de la Pava Ossa, en su libro Todos los hombres son infieles, ubica el tema en el terreno de la estructura psíquica. “Si para la mujer es prohibido ser infiel, el hombre lo es con la intención de degradar a su objeto sexual. En casi todas las culturas, si ella es la adúltera siente el peso de la culpa y del castigo, mientras que él tiene el franco derecho a ser polígamo”.

La infidelidad, para el psiquiatra Héctor Cevallos, se origina porque, según sus estudios, el ser humano es muy sexuado, ya que pertenece al grupo de los primates y, por eso, no somos de naturaleza monógama. “Aprendemos a serlo porque nos conviene”.

Él pone el ejemplo de los loros o pericos que, cuando se juntan en pareja, no buscan otra, solamente la propia. Entonces reitera que los humanos tienen tendencia polígama.

Las marcas en las camisas que solían hacer intencionalmente las mujeres a los hombres comprometidos quedaron atrás. Ahora ellos tienen más cuidado. Foto: vix.com

Ellos y ellas

Para el sexólogo Germánico Zambrano, la sociedad es tolerante cuando el hombre es infiel y esta conducta se da cuando se le presentan 3 factores: motivos, oportunidad y medios para hacerlo.

El especialista refiere que vivimos en una cultura tan erotizada que todo se relaciona con el sexo. “Da la impresión de que todo el mundo tiene una vida sexual muy activa”.
Menciona que a sus consultas llegan parejas donde él se queja de insatisfacción sexual y ella, de que se perdió la pasión, el interés, el encanto que hubo en los primeros años de matrimonio. Incluso, destaca que a su consultorio van hombres bastante incómodos con sus mujeres porque ellas les reclaman por sus infidelidades.

“Me las traen para que yo las convenza en las terapias de que todo está bien con ellas, que ellos las aman, que nunca las van a dejar, que solo es una ‘canita al aire’. Que son pequeños desahogos por tanto estrés”.

Entonces —menciona—  cuando hay una infidelidad del varón, a la mujer se le baja la autoestima, se siente menoscabada y escucha los ‘consejos’ de sus amigas, familiares, incluso de las cuñadas (hermanas del infiel) que le dicen que le haga lo mismo, “que no sea boba”.

Y si a la agraviada se le acerca un hombre que resalte sus atributos, que le diga lo que ella quiere escuchar, poco a poco también se va metiendo en una relación paralela.

Zambrano resalta que cuando la infidelidad es de parte de la mujer, el hombre llega a su consulta en crisis, con un cuadro terrible de depresión, que incluso piensa en matar a su pareja. Allí es cuando surgen los casos de femicidio. “Se muestran muy agresivos contra ellas o contra sí mismos, contra su vanidad, contra su machismo”.

Si la infidelidad la comete él, la mujer se siente despechada y, en muchas ocasiones, busca desquitarse de la misma forma.

La edad

El sexólogo refiere que la edad en el hombre también pesa mucho a la hora de ser infiel. Por ejemplo, aquellos que están entre los 40 y 50 años ya no se sienten seguros, no se ven atractivos o interesantes, sienten que están viejos, que ya no podrán seducir a mujeres jóvenes, entonces, para mejorar su autoestima, hasta pueden pagar para tener sexo con una extraña.

También están aquellos a los que el experto cataloga como los ‘románticos’, que son los hombres que se escudan en que “aún no encuentran al amor de su vida y dicen que cuando se casaron no estaban tan enamorados”.

Allí aparece una serie de ‘pseudojustificativos’ que son de tipo consciente o inconsciente como: “Yo sería fiel si encontrara a la compañera ideal”.

Zambrano no comparte la teoría de que el hombre es infiel por alguna alteración genética.

Afirma más bien que la sociedad ha evolucionado y el hombre fue descubriendo —por cuestiones de supervivencia— que hay mayor probabilidad de que los hijos sobrevivan si se dedican a una sola pareja.

Los flirteos a través de redes sociales provocan, en la mayoría de ocasiones, los celos de ella, provocando situaciones discordantes y días de discrepancias en la pareja. Foto: atusaludenlínea.com

La realidad en cifras

El experto resalta que se han hecho estudios en Colombia, Brasil y Venezuela que son significativos y muestran que de las parejas que llevan entre 5 y 10 años de casadas, el 40% de hombres aceptó haber sido infiel, aunque sea una vez.

En las mujeres, el porcentaje es del 20% y va aumentando al 30%. En Ecuador —precisa— no hay estadísticas claras, pero en el ámbito privado se estima que existe una diferencia de 10 a 1. Eso se refleja en sus consultas, donde la mayoría de casos de infidelidad son de parte de ellos.

El sociólogo Dídimo Menéndez estima que la infidelidad también depende de si ese hombre, cuando fue niño, creció en un hogar disfuncional donde no se promocionaron los valores.

“La soledad puede ser otra causa. Las personas buscan una pareja ideal con quien estar a medida que se sienten solas”.

Menéndez destaca que cuando existen sentimientos de menosprecio hacia la pareja (hombre o mujer), esta busca a alguien que la revalorice y allí cae en una infidelidad.

Atribuye que la monotonía, la vida sexual deficiente y el miedo a perder la libertad cuando la persona se cree totalmente independiente y tiene una pareja asfixiante, conducen a que se incline por este comportamiento. Además de que en el latinoamericano el machismo es bien pronunciado.

Para la sexóloga Rocío García, la infidelidad no tiene nada que ver con una enfermedad ni física ni mental, sino que es una conducta etiquetada por la sociedad. “Ha existido a lo largo de los años pasando por todas las épocas y, como es común en cualquier conducta, siempre hubo teorías respecto a ella”.

La insatisfacción personal, los conflictos sin resolver, personales o de pareja, la inseguridad —desde la visión de la psicóloga y terapista de parejas Rosa Cepeda— también son causales para una infidelidad.

“Es importante que la pareja conozca que existen etapas y que no siempre serán de amor romántico; que enfrentarán conflictos que deben resolverlos juntos”. (I)

DATOS

Un estudio hecho por el Instituto IPSOS revela que las infidelidades, de hombres y mujeres, se asemejan cada vez más.

Myriam Zanatta, portavoz del portal de citas extraconyugales, de España, Gleeden.com, indica que la discriminación hacia la mujer infiel es menor ahora que antes.

La directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, Carmen Sánchez, asegura que “todo el mundo tiene la posibilidad de ser infiel; siempre hay alguien que tira el anzuelo”. (I)

Etiquetas:

ENLACE CORTO

Publicidad

Últimas noticias

Últimas noticias