Domingo, 13 Agosto 2017 00:00 Séptimo día

EL tuning: Una cultura que crece entre motores y parlantes

Ana Yagual, presidenta del Competition Tuning Club, dice que muchos hombres se intimidan al ver a una mujer que sabe de motores. Con su auto ha ganado numerosos trofeos en diversos concursos.
Ana Yagual, presidenta del Competition Tuning Club, dice que muchos hombres se intimidan al ver a una mujer que sabe de motores. Con su auto ha ganado numerosos trofeos en diversos concursos. Foto: Juan Carlos Holguín / El Telégrafo

En Guayaquil, varios clubes promueven el mundo de los vehículos modificados.

Redacción Séptimo Día

Desde pequeña, Ana Yagual desarrolló su gusto por los carros. Su padre, Johnny Yagual, le inculcó la pasión por el rugir de los motores, el brillo de los faros, el sonido de las bocinas, el fulgor metálico de las carrocerías y el retumbar de los parlantes. Por eso ella se mueve en ese mundo que tradicionalmente ha sido asociado con los hombres.

La creencia popular dice que las mujeres y los carros no se llevan bien y que ellas poco o nada saben sobre motores, pero Ana demuestra que esto no es más que una falacia.

Ella es experta en el tema automotriz.  Tanto, que con su esposo tienen un taller donde efectúan las remodelaciones de los carros del Competition Tuning Club, un grupo que reúne a fanáticos del tuning y del cual ella es presidenta.

Además forma parte de la Federación Tuning del Guayas, creada para fortalecer la actividad en la provincia.

“El tuning también es para mujeres. Tenemos 2 integrantes más de sexo femenino. Antes yo era la única mujer y tenían miedo de hablarme”, recuerda Ana entre risas. “A las mujeres también nos gustan los carros.”

Su ‘consentido’ es el Kitty, un Nissan Sentra modelo 1996 que ella personalmente ha tuneado basándose en la muñeca Hello Kitty y con el cual ha ganado más de 15 premios en la categoría de audio. “Le he modificado el sistema de audio, el motor, cambio de bujías, interiores, tiene de todo. En el audio he invertido casi $ 3.000”.

Hace cerca de 4 años comenzó la modificación del auto, primero la pintura, siguiendo con el audio y el motor. Ha invertido entre $ 5.000 y                $ 6.000, pero considera que vale la pena porque es una pasión que mueve su vida.

“Ya tengo entre 4 y 5 carros tuneados”, comenta la joven, quien es parte de la cultura del tuning, una pasión que hace cerca de una década comenzó a llegar al país y en la actualidad cuenta con numerosos clubes a nivel nacional.

El Competition Tuning Club es uno de los grupos que en Guayaquil se dedican a la modificación y tuneado de vehículos. Hay muchos otros, como The Mean Dogs Tuning Club, Japan Tuning Club, The Brothers Tuning Club, Racer Tuning Club, The Legends Tuning Club y Speed Demons Tuning Club, por citar algunos.

Toda modificación es posible

“El tuning es el amor al fierro, a modificar, a no tener un auto común”, afirma Johnny Cortez, quien lleva 3 años inmerso en este mundo y hace parte de ‘The Furious Club’, agrupación fundada hace 4 años y conformada en la actualidad por 10 integrantes.

Según Johnny, el auge de esta actividad hace que hoy en día se consiga gran cantidad de accesorios, tanto en audio, estética, como partes de motor.

Mientras suben los decibeles del sistema de audio que instaló en su Chevrolet Aveo Family modelo 2012, con el cual ha ganado varios premios, afirma que “todo vehículo puede ser tuneado. No importa el año, todo radica en tener esa gana, esa motivación por hacerlo. Así sea un carro pequeño, uno grande, todo se puede hacer”.

Como muestra de ello, a su auto le agregó puertas tipo Lamborgini, capot flotante, rin 17, motor semimodificado, tacómetro y tapizado. En total lleva invertidos unos $ 5.000.

“Todo depende del gusto de la persona. Uno como directivo no puede limitar a alguien, se lo asesora y se le aconseja en qué se ve mejor. Por ejemplo, en un carro pequeño el bumper es distinto, la toma de aire a veces se ve exagerada en comparación con un auto grande. Esas son algunas limitaciones”.

A nivel nacional los clubes de tuning participan en cerca de 12 válidas al año, en distintas provincias; compiten en categorías como estética y audio.

En la primera se observa todo lo que conforma el vehículo: accesorios, motor, llantas, asientos. En audio existen rangos como el básico, cerrado y abierto, explica Cristian Segovia, de The Legends Club.

En estética, el jurado valida todo lo que son accesorios. Es una sumatoria de puntos por accesorios que tenga el vehículo. En audio se miden los decibeles y el sonido. Cuando son competencias de este tipo, una de las categorías es ‘Potencia puertas cerradas’, que consiste en obtener el mayor nivel de presión sonora posible con el vehículo cerrado.

También hay ‘Marcación puertas abiertas’, que es alcanzar el mayor nivel de presión sonora posible con el vehículo abierto y medido en decibeles. Hay niveles Rookie, Novato, Amateur y Experto.

Cristian Segovia lleva cerca de 5 años en el mundo del tuning. Posee 4 carros modificados, entre ellos un Suzuki Forsa modelo 1988, con el cual ha estado en competencias en la Sierra, Costa y Oriente. “He ganado el mejor Suzuki Forsa, el mejor novato y también en la categoría moderado estético”.

Ha gastado en su carro cerca de $ 8.500 en accesorios, modificaciones de máquina y audio. Al preguntarle si lo vendería, no duda en responder con una sonrisa: “Nunca. Esto es una cultura, un hobbie para unos y un vicio para otros”.

El ingeniero Julio César Moreira sabe todo sobre el tema. En su taller, Grafian Tuning, ubicado en la ciudadela Urdesa, norte de Guayaquil, elabora todo tipo de modificaciones, tanto de estética como de audio.

Lleva cerca de 9 años involucrado en este mercado y ha sido testigo del crecimiento de la cultura tuning en el Puerto Principal.

Trabaja con varios clubes a nivel nacional y con certeza afirma que “a un vehículo se le puede hacer de todo. Con presupuesto se logran maravillas. No hay límites”.

Las modificaciones se realizan dependiendo del gusto del cliente. Según Julio César, “siempre hay que ver su gusto pues existen muchos estilos. Usted puede modificar suspensión, rines, luces, bajar la suspensión del auto, modificar la fibra, hacerle alerones, realizar un ‘body kit’, como llamamos a un conjunto de cambios del bumper con alerones”.

Uno de sus carros es un Kia Río rojo modificado por completo. Bajo el capó están dibujados el Joker y Harley Quin, los personajes de la película ‘Suicide Squad’, tal vez como un símbolo de la rebeldía y el toque de locura que contiene el tuning. “Mi auto es categoría moderado, se le ha modificado el motor, tenemos un sistema de entrada de aire directo, cables de bujía de competencia para carreras y más accesorios que le aumentan la potencia”.

El carro le ha costado cerca de $ 25.000 (incluido el precio del vehículo).

Para iniciar el proceso de tuneado se debe tener en cuenta la estética del automotor, cómo es la forma original y según eso se parte para efectuar las modificaciones, dependiendo también del presupuesto del cliente. Un trabajo, obedeciendo la complejidad de la modificación, puede tardar de 2 a 6 meses.

Todos los involucrados en este mundo de motores, chasis, neumáticos y parlantes, coinciden en que cualquier tipo de tuning es posible. “Pueden haber carros que conservan su estética original y se le adicionan accesorios. Aquí hay una categoría de clásicos modificados. No existen los límites”, afirma Cristian Segovia.

Recuperando los estilos originales

Precisamente una de las agrupaciones que trabaja en restauración más que en tuneado es el Japan Club Guayaquil, extensión del club original que se creó hace cerca de 4 años en la ciudad de Cuenca.

Francisco Nay, presidente del grupo en el Puerto Principal, relata que hace 2 años viajó a la capital azuaya para participar en un evento del club y logró que le permitieran abrir la sede en Guayaquil.

El nombre del club es porque se usan solo vehículos japoneses: Mazda, Datsun, Toyota, Nissan, de modelos anteriores a 1990. Francisco aclara que ellos no se dedican al tuning como tal, pues su objetivo no es modificar el automotor sino restaurarlo y dejarlo lo más parecido posible al modelo original. 

“Empezamos con 3 carros hace 2 años y ahora tenemos 15. Nos basamos en carros antiguos, tratar de restaurarlos mínimo en un 70%, el otro 30% intentamos que sea algo acorde con el año de fabricación. Buscamos conseguir piezas originales, lo que es muy complicado; hay que buscar en diferentes partes del mundo y mantener la esencia del vehículo, la originalidad“, comenta el directivo.

El trabajo es arduo porque cuando tratan de conseguir algún repuesto o accesorio en la casa original, por ejemplo, en la Toyota, muchas veces les dicen que no hay porque está descontinuado. Entonces deben buscar fuera del país.

“Es lo más complejo para nosotros, tratar de buscar las piezas originales alrededor del planeta. Hemos traído partes de Japón, Tailandia, Estados Unidos, no las encontramos nuevas sino de segunda, pero de muy buena calidad”, relata este apasionado por la restauración, quien entró a este mundo hace 4 años y posee 4 vehículos renovados.

“En nuestro caso los accesorios son mucho más caros que los del tuning porque son originales. En el país tú generalmente encuentras piezas tailandesas, que son alternas. Nosotros buscamos las japonesas”.

El impulso de los ‘Rápidos y furiosos’

Los amantes del tuning reconocen que su actividad ha tenido un gran empuje gracias al cine, en especial por las 8 películas que, hasta el momento, lleva la serie ‘Rápidos y furiosos’.

En estos filmes, los vehículos modificados son los protagonistas y es así como, gracias a la pantalla grande, los actores Vin Diesel y Paul Walker (+) pusieron de moda el mundo del tuning.

“En las películas se ven otras tendencias, otros estilos. En la época actual la gente se va encaminando a lo que se ve en el cine, le va gustando más este ambiente ya que antes no era tan conocido”, afirma Julio César Moreira. (I)

Los jueves son considerados 'noches de tuning' por los clubes en Guayaquil

Ana Yagual, presidenta del Competition Tuning Club, afirma que el uso de vidrios polarizados es una limitante, ya que está prohibido por el art. 149 de la Ley de Tránsito y el art. 391 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) lo cataloga como contravención de tránsito de sexta clase. Por eso deben sacar permisos especiales cuando van a circular hacia algún evento.

Para los clubes que se dedican a esta actividad en el Puerto Principal, el jueves en la noche es su hora de encuentro. Sectores como la Alborada y La Garzota, son el punto de reunión. Japan Club Guayaquil se reúne a partir de las 21:00 en las afueras del TIA de La Garzota, en el Garzocentro 2000. Mientras que el lugar de reunión de The Legends Club es el Albocentro, a las 22:00. La cita para los miembros de The Furious Club es en el CC Plaza Mayor, a las 21:00.(I)

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