Domingo, 06 Agosto 2017 00:00 Séptimo día

Armando Camino, médico psiquiatra

El ministerio controla la venta de ansiolíticos

El ministerio controla la venta de ansiolíticos
Foto: EL TELÉGRAFO

Sin un recetario especial que deben llenar los médicos, el expendio libre al público de estos fármacos se torna difícil.

Redacción Séptimo Día

Uno de los mayores problemas que hemos constatado los médicos psiquiatras ecuatorianos en estos últimos tiempos es el incremento de los trastornos de ansiedad y también los de la esfera del sueño.

Cuando hablamos de estas patologías (enfermedades) es inevitable referirse a las sustancias denominadas benzodiazepinas (hipnóticos).

Son medicamentos psicotrópicos, es decir, actúan sobre el sistema nervioso central, con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes. Por este motivo, se utilizan en medicina para la terapia de la ansiedad, insomnio, entre otros trastornos.

Cabe indicar que, hoy en día, hay una psicoformación médica continuada para entrenar a los médicos de atención primaria  sobre el uso racional de las benzodiazepinas, porque si no existe un control pueden generar dependencia.

Sobre este aspecto, vale la pena indicar que existen diferentes estudios que indican que la ingesta de benzodiazepinas en personas adultas puede generar dependencia.
Precisamente, para evitar este tipo de problemas, en Ecuador se sigue un protocolo que fue establecido por el Ministerio de Salud, según el cual se busca restringir la automedicación de este tipo de medicamentos.

Lo ideal es que los pacientes sean recetados por especialistas que conozcan sobre los efectos terapéuticos, adversos, las interacciones farmacológicas y la predisposición de cada paciente ante estas sustancias.

Además, en Ecuador, ya se utiliza un recetario especializado de medicamentos psicotrópicos y estupefacientes, elaborado y controlado por el Ministerio de Salud Pública.

En este caso, hay que reunir una serie de requerimientos para recetar estos fármacos. En este documento constan nombres e incluso el número de cédula del paciente. Si bien esto no resulta tan positivo, porque se divulga la información, se logra controlar la cantidad y la dosis que se administra a cada paciente.

Con este tipo de controles, no es posible adquirir más de la dosis recomendada por el profesional. Cuando hablamos de ansiedad y depresión, hay que indicar que existen trastornos crónicos que duran más de 6 meses y que requieren un tratamiento especial.

Hoy por hoy, los fármacos desarrollados para tratar estos trastornos están orientados a mejorar la calidad de vida de las personas que los padecen, por eso hay que ponerse en las manos de un especialista en lugar de automedicarse.

Lamentablemente hay que decir que en Ecuador no hay estudios sobre la incidencia y prevalencia de estos trastornos. (I)

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