Domingo, 13 Agosto 2017 00:00 Salud

Las ollas y sartenes no están libres de sustancias tóxicas

Las ollas y  sartenes no  están libres de  sustancias tóxicas

El aluminio usado para elaborar estos objetos podría causar daños en la salud. Varios expertos despejan las dudas.

Redacción Séptimo Día, agencias

En este momento, hay cientos de personas, que sin saberlo, pueden contaminar sus alimentos en la propia cocina cuando se utilizan utensilios que, a largo plazo, pueden provocar daños en la salud.

El uso de utensilios de aluminio o cocinar con papel de este material son factores relacionados con la intoxicación por este metal. Las ollas, las sartenes y otros objetos empleados para cocinar hacen algo más que contener el alimento: el material del cual están elaborados se puede transferir hacia el alimento que se está cociendo.

Entre los materiales más comunes empleados en la cocina, están: el aluminio, cobre, hierro, plomo, acero inoxidable y teflón. Charles T. Betts descubrió la causa de su propio mal gástrico cuando observó que el agua que estaba tomando en su vaso de aluminio estaba efervescente.

“Comprobé que el metal se disuelve y genera un gas cuando se combina con el álcali de la sosa gaseosa y un líquido (agua)”. Si duda que el aluminio se disuelve en su olla, haga el siguiente  ensayo: hierva agua en un recipiente de este material por media hora, y enseguida vierta el líquido en un vaso de vidrio bien, los compuestos serán visibles.

Carmen Ayala, especialista en nutrición, explica que aunque los utensilios de cocina de aluminio son más accesibles desde el punto de vista económico, es mejor evitarlos porque existe un riesgo latente de filtración de aluminio en los alimentos y contribuir a una posible toxicidad por aluminio.

Sobre el tema se ha afirmado en reiteradas ocasiones que el aluminio podría acumularse en el cerebro, los pulmones, los huesos y otros tejidos, pero hasta hoy no se ha demostrado su peligrosidad y menos aún que sea una de las causas de la enfermedad de alzheimer.

Para Ayala, la seguridad alimentaria no solo depende de que los productos estén en buen estado, sino también de los materiales que entran en contacto con ellos como  el acero inoxidable, el teflón, el vidrio, el aluminio, el cobre y otros materiales que pueden convertirse en el principal caldo de cultivo de gérmenes.

Un artículo publicado en el diario español La Razón, advierte que el aluminio, ya sea por el papel en el que se envasan o cocinan alimentos, así como algunas cazuelas u ollas elaboradas con este material, no deberían estar muy presentes en los hogares y citan la opinión de la microbióloga Marisa Manzano. “En muchos países se ha prohibido la utilización de este metal porque supone un peligro para la salud ya que se acumula en el organismo y este no tiene la capacidad de eliminarlo.

No obstante, hoy en día ya no se venden cacerolas de aluminio, tan solo es posible encontrar de acero inoxidable, afirma Manzano.

Los mitos sobre los materiales que utilizamos para cocinar

Según Clara García, nutricionista, uno de los principales mitos que circulan en internet es que nuestro cuerpo no es capaz de expulsar el aluminio.

De hecho, aunque pueden acumularse ciertas cantidades, lo normal es que lo expulsemos por la vía renal sin mayores problemas, a no ser que ingiramos cantidades desproporcionadas o tengamos algún problema que fije las formas de este metal solubles en agua.

Es así que generalmente la expulsión de las dosis de aluminio ingeridas en condiciones normales no es problema.

En la actualidad, el aluminio se emplea en cocina por ser un excelente conductor de calor, además de ser muy estable a la oxidación. En el caso de las sartenes, el teflón antiadherente protege el alimento.

En el de las ollas no hay protección, pero a no ser que se cocinen con frecuencia productos altamente ácidos -algo muy inusual- la probabilidad de liberación de partículas es muy baja.

Según un artículo publicado en el diario español El Mundo, hay muchos mitos que se tejen frente al uso del aluminio en la cocina y en la vida diaria, donde utensilios como ollas, moldes, cucharones y otros elementos fabricados con este material son mirados con escepticismo, llegándose a decir algunas veces que este produce enfermedades como el alzheimer.

Se conoce, además, que el aluminio es el metal más abundante en la tierra y se encuentra en el agua, los envases de bebidas, antiácidos, astringentes y desodorantes. También está presente en alimentos como hortalizas, frutas y carne, pero su contenido es bajo. Productos como el polvo de hornear y los colorantes tienen compuestos de aluminio lo que indicaría que los utilizados en panadería podrían contenerlo.

Algunos toxicólogos piensan que este metal pesado sí afecta, pero absorbido en grandes cantidades o en pequeñas pero por mucho tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra cómo los científicos ingleses y alemanes han hecho estudios con pacientes que sufren alzheimer y realmente no han podido establecer una relación entre el aluminio y el mal, asegura el toxicólogo de la clínica El Country y profesor de la Universidad de la Sabana, Camilo Jiménez.

Este especialista manifiesta que es muy cierto que a largo plazo pueden existir complicaciones, pero normalmente una persona puede eliminar 30 miligramos diarios de este material, siempre y cuando no tenga problemas renales que impidan esa función. (I)

 Punto de vista

Xavier Jarrín, chef

“La limpieza de una sartén antiadherente siempre será más fácil”

Las propiedades que consideramos básicas de los utensilios a veces desaparecen.

Una alimentación saludable es surtir al cuerpo de todos los macro y micro nutrientes que requiere para tener un metabolismo regulado y un desempeño óptimo, sin privar al individuo de la segunda función primordial de la alimentación: el brindar placer al comensal.

Una cocina más saludable puede generarse a partir de capacitaciones básicas, de la adquisición de información que le sirva a quien cocina para determinar qué tipo  de ingredientes son indispensables dentro de su dieta para que sea balanceada y saludable.

Cada vez que cocinamos utilizamos diferentes materiales propios para la cocción de preparaciones específicas, por ejemplo, en muchos platos de la gastronomía ecuatoriana, se recomienda el uso de utensilios de barro o madera por el aporte de sabores y aromas, pero para el uso de la familia ecuatoriana, sin duda, recomiendo el uso de materiales ferromagnéticos como los de la empresa Warenhouse.

El material de las sartenes de esta compañía es el ideal, ya que sus propiedades físicas proporcionan una óptima cocción de los diferentes géneros alimenticios, conservando sus propiedades organolépticas y por tanto aportando a la buena alimentación de la familia ecuatoriana. Pensando en familia, uno de los factores principales es la facilidad que brinda una sartén antiadherente para realizar distintos tipos de cocción, por ejemplo en frituras, unas sartén antiadherente hará el trabajo más sencillo y rápido durante la cocción y en su limpieza posterior, el aseo de una sartén antiadherente siempre será mucho más fácil ya que no necesitaremos restregar, usar demasiados detergentes para ese efecto y el consumo de agua por limpieza se reducirá al mínimo contribuyendo también con los criterios ecológicos que son tan necesarios.

El acero inoxidable, como su nombre lo indica, es un material que no permite la generación de óxidos que puedan ser nocivos para la salud. El aluminio tiene una tendencia de modificar los colores y sabores de nuestras preparaciones, razón por la cual no es muy ampliamente utilizado y los utensilios forjados y fundidos tienden a generar óxidos y también hacen que los alimentos se peguen ya que sus superficies no suelen ser tan homogéneas.

En muchos casos, las propiedades que nosotros consideramos básicas de ese utensilio desaparecen y ya no resultan útiles. Si la herramienta es muy básica, lo más probable es que su tiempo de vida útil siempre será mucho menor al de una cuyas características permitan, por ejemplo, prolongar su tiempo de vida útil.

Todos los utensilios están pensados o diseñados con la finalidad de ser usados de manera específica o dentro de ciertos parámetros para garantizar las prestaciones con las que se venden.

Siempre es necesario cuidar las superficies antiadherentes de estos objetos (I)

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