Horizonte programático de la Revolución Ciudadana

- 04 de diciembre de 2017 - 00:00

Los primeros meses de Gobierno del Presidente Lenín Moreno Garcés se han caracterizado por la consolidación de un modelo de democracia participativa y una orientación de corte humanista. Los hechos concretos demuestran que se han abierto canales efectivos de diálogo con distintos sectores sociales para la gobernabilidad democrática; se ha luchado frontalmente contra la corrupción, respetando la independencia de poderes y funciones del Estado; se ha realizado una evaluación a profundidad de los logros y debilidades en materia de política pública; y, finalmente, se ha priorizado un enfoque de desarrollo basado en la garantía de derechos con énfasis en políticas sociales, tales como salud, educación, vivienda, seguridad social, protección y atención especial a grupos prioritarios.

Por otra parte, el llamado a la Consulta Popular ratifica la voluntad de fortalecer la democracia directa en la que el pueblo tome las decisiones fundamentales de su propio desarrollo. “Nada para ustedes, sin ustedes”, ha insistido el Presidente. En efecto, la profundización de la democracia exige la promoción permanente de mecanismos y espacios para que la voluntad popular pueda manifestarse. Además, las preguntas planteadas permitirán a la sociedad ecuatoriana expresarse sobre temas coyunturales de gran relevancia, como la lucha contra la corrupción, la democratización del poder, la protección del medioambiente, la garantía de derechos de la población, entre otros.

Los datos de opinión pública reflejan que cerca del 80% de la población evalúa positivamente la gestión del actual Gobierno, es decir, 8 de cada 10 ecuatorianos está de acuerdo con las medidas y políticas implementadas. Pero, ¿a qué se deben estas altas cifras de aprobación? Seguramente, responde a que la mayoría de los ecuatorianos considera que se está cumpliendo con el Programa de Gobierno propuesto en el marco de las elecciones presidenciales; además, se está cumpliendo con las expectativas sociales y la ciudadanía se siente partícipe del nuevo momento político e histórico que está viviendo el país. Sin duda, el recambio institucional y de liderazgo muestran señales de fortalecimiento y consolidación del proyecto político democrático planteado por la Revolución Ciudadana.

También, cabe mencionar que durante estos primeros meses de Gobierno se elaboró el Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021 “Toda Una Vida”, con la participación directa de distintos sectores sociales que formularon múltiples propuestas para el desarrollo nacional. Estas fueron recogidas en el mencionado documento programático que traza el horizonte estratégico del país que todos esperamos alcanzar. Se plantean tres Ejes fundamentales: el primero, Derechos para Todos

Durante Toda la Vida; el segundo, Economía al Servicio de la Sociedad; y, el tercero, Más Sociedad, Mejor Estado. Estos Objetivos Nacionales, responden a las prioridades del país y constituyen el accionar de las políticas públicas para el desarrollo nacional y la integración global.

Ahora tenemos un Estado que planifica, monitorea y evalúa el cumplimiento de la política pública. Recordemos que la fórmula del neoliberalismo fue “menos Estado, más Mercado” y los resultados fueron nefastos para la sociedad ecuatoriana: más pobreza y menos equidad. ¡Nunca más ese Estado neoliberal reducido a su mínima expresión para que una supuesta “mano invisible” entregue dádivas a la sociedad!

Nuestro horizonte programático está vinculado con la equidad y la justicia social, con una inversión orientada hacia la garantía de derechos, el incremento de la productividad, el empleo, la eficiencia y la transparencia del Estado, la reducción de la pobreza y el cierre de brechas sociales, siempre con respeto y armonía entre los seres humanos y la naturaleza.

El ideal de sociedad está bastante claro y delineado gracias a los esfuerzos colectivos por alcanzar un amplio consenso social; la construcción de nuestra vía para conseguirlo es el reto fundamental al que convocamos a la sociedad ecuatoriana en general.

Finalmente, para continuar el proceso de transformación social, es un imperativo la corrección de errores, la autocrítica, la innovación, para poder tener una visión de futuro. Todo proceso histórico debe transformarse y reinventarse de manera permanente. Un elemento fundamental es el involucramiento y el empoderamiento de la sociedad para sostener los cambios en el mediano y largo plazo. Hacia allá vamos, hacia un horizonte colectivo. (O) et

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