Sábado, 08 Abril 2017 00:00 Palabra Mayor

Un programa español promueve la eliminación de la cultura de la sujeción

La pérdida de la autonomía y decisión de los adultos mayores internos va en contra de su calidad de vida.
La pérdida de la autonomía y decisión de los adultos mayores internos va en contra de su calidad de vida. Foto: John Guevara / El Telégrafo

Amarrar a una persona de las manos o piernas con cinturones, arnés, en sillas o camas para “cuidarlas” deja consecuencias físicas terribles y ocasiona traumas psicológicos.

Palabra Mayor / Natalia Muñiz

Antonio Burgueño, director técnico del programa ‘Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer’ de España, capacitó a un grupo de profesionales argentinos para investigar las sujeciones (con arnés, cinturones y abuso de fármacos) en residencias geriátricas, y concienciar, armar estrategias organizativas y modificaciones edilicias, entre otros recursos, para cuidar y evitar esas prácticas.

Las consecuencias físicas y el trauma psicológico que puede producir una sujeción (amarrar de las manos, piernas, con cinturones, arnés a una silla o cama) son terribles para las personas.

En los ámbitos de residencias geriátricas, una vez que se le aplica  es probable que el resto de su vida sea sometida” a esa práctica, advirtió Burgueño.

El experto español estuvo en Argentina capacitando a un grupo multidisciplinario de profesionales, con el fin de comenzar investigaciones y el armado de líneas estratégicas para promover una actitud de “tolerancia cero” en el uso de sujeciones.

El programa comenzó en 2003 y cuenta con el patrocinio de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma).

Su objetivo central es apoyar   las instituciones que quieran trabajar para erradicar dichas aplicaciones de “seguridad”.

La formación incluye capacitación a profesionales, análisis de modificaciones en la organización de la residencia, en la seguridad edilicia y del mobiliario. Con orgullo, Burgueño destacó que “hay decenas de residencias de larga estadía españolas que cuentan con la acreditación como centros libres de sujeciones” otorgado por Ceoma.

En su visita a Argentina, Burgueño capacitó “a un grupo de referentes (psiquiatras, geriatras, terapistas ocupacionales, abogados y enfermeros) para crear un escenario propio y promover el programa en Sudamérica.

La actividad fue organizada por la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG) y se llevó a cabo en el Hogar LeDor VaDor.

El profesional acreditó a la residencia Manantial (centro para personas mayores con demencia avanzada, de Buenos Aires), como la primera institución “libre de sujeciones”.

Las deficiencias

“Se sujeta por muchos motivos: falta de capacitación, déficit organizativo, ineficiencia ambiental (edificios y mobiliario). La sujeción es la fórmula magistral que viene de la cultura. Pero si una persona con demencia está en habitaciones que no tienen seguridad, ni iluminación adecuada, ni camas que se puedan ajustar en altura, entre otros faltantes, la obligo a cubrir la inseguridad de ese ambiente con sujeciones, ante el miedo a las caídas y a las alteraciones conductuales que pueden ser por temas ambientales y de organización”, explicó Burgueño.

Agregó que la posibilidad de una rotura de cadera es la principal razón que se esgrime, pero cuando uno examina el centro no hay ninguna medida de seguridad que no sea la sujeción. “Una persona no necesita estar atada. No se puede cubrir esas deficiencias de esa manera. El centro debe proveer el cuidado como corresponde”.

Las instituciones que se acostumbran a usar la sujeción como la solución a estos problemas no desarrollan las modificaciones necesarias. La adecuación está frenada por esa práctica, porque la gente piensa que es una medida aceptable, “es cultural”.

Por ejemplo, “las enfermeras se forman en un hospital o residencia, ven sujeciones y la incorporan a la práctica asistencial con total naturalidad”. Por ese motivo, afirmó, “hay que romper esta cultura” de la sujeción porque “las consecuencias psicológicas y físicas son terribles”.

Las drogas

El especialista agregó que “se deben evitar las sujeciones farmacológicas, el abuso de fármacos agresivos que se usan con personas con demencias para facilitar su control, porque terminan trayendo serias complicaciones”.

Ante este panorama -afirmó- hay que buscar estrategias. Entre los puntos clave destacó la capacitación a profesionales y personal, capacitación en términos de promover un uso racional de los fármacos, modificaciones en la organización de las residencias, cambios edilicios, las camas deben ser ajustables según la altura, la movilidad de la cadera, la fuerza muscular; brindar información a la familia, sensibilizar en este tema y desarrollar normativa jurídica.

En la ‘Guía para Personas Mayores y Familiares’ del programa ‘Desatar’ se advierte que entre los “efectos documentados del uso rutinario de sujeciones físicas” se encuentran “úlceras por presión, infecciones, incontinencias, disminución del apetito, estreñimiento, pérdida del tono muscular, miedo, vergüenza, ira, agresividad y depresión”.

“Tenemos que sensibilizar sobre este tema” 

La directora médica del Hogar LeDor VaDor e integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), Romina Rubin, destacó que hay que “sensibilizar” sobre las consecuencias del uso de las sujeciones, generar estrategias para brindar seguridad, evitar su uso y contar con un marco jurídico, entre otros puntos.

Rubin lidera el grupo multidisciplinario de profesionales que fue capacitado por el director técnico del programa ‘Desatar al Anciano y al Enfermo de Alzheimer’ de España, Antonio Burgueño (foto), con la finalidad de empezar a trabajar esa iniciativa en el país.

“Tenemos previsto reunirnos mensualmente, armar un marco de referencia y los objetivos del grupo. Y está claro que lo primero que se debe hacer es obtener datos en Argentina sobre la prevalencia de uso de sujeciones en residencias geriátricas”, aseguró.

“También hay que sensibilizar a los jueces y abogados. Hoy existen los juicios por caídas y traumatismos seguidos de muerte posaccidente. Pero hay que bregar por los derechos humanos y la dignidad de las personas mayores”.

Asimismo, aclaró que desatar es un proceso y debe ir acompañado de otras iniciativas.

En este sentido ejemplificó: “Es necesaria la capacitación a los profesionales y al personal, la presencia y el compromiso de la familia, se requiere seguridad ambiental, iluminación adecuada, pisos adecuados, quitar obstáculos, todo tiene que estar orientado a que la persona no se lastime si se llega a caer, dispositivos tecnológicos, servicios de asistencia rápida, mapeo de servicios periféricos, el armado de una red, generar conciencia. También -añadió- hay que ver por qué se sujeta, con qué y hay algunas personas a las que hace años se les aplica esta práctica. Muchas cosas atraviesan este team”. (I)

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