Entrevista / wagner abril / periodista jubilado, corresponsal de medios internacionales

"Los adultos mayores necesitamos más opciones de vida"

- 25 de marzo de 2017 - 00:00
Foto: cortesía

El envejecimiento poblacional demanda desafíos a los Estados, pero también a los seres humanos. En un mundo globalizado, donde prima el capital, es necesario definir el rol de este grupo etario.

El envejecimiento poblacional es un fenómeno mundial. Sucede en países desarrollados y en aquellos cuyas economías buscan un crecimiento permanente. Esta ‘revolución demográfica’, afectará a los estados ricos y pobres, sin distinción de raza, credo o tendencia política.

Wagner Abril, periodista jubilado, analiza la situación actual y el futuro de las personas adultas mayores de Ecuador.
 
¿Cómo define el rol de los adultos mayores actualmente en Ecuador?

El tiempo de vida se prolongó con los avances científicos de la medicina y las áreas conexas. El de los varones es 76 años y para las mujeres 80. Este progreso se torna complejo y con grandes problemas: crisis económicas generadas por ideologías de libre mercado que llevan a la pobreza extrema a las sociedades, privilegiando al capital en desmedro del ser humano; alteraciones del clima y el medioambiente por el calentamiento global y el crecimiento poblacional que pone en riesgo el desenvolvimiento económico planetario.

Este gris panorama sirve para que los adultos mayores adoptemos posiciones de servicio a la sociedad, utilizando experiencias y vivencias. El capital de experiencia de 1,4 millones adultos mayores es útil para inducir en las jóvenes generaciones cambios positivos que alienten valores humanos y la reducción del consumismo depredador; un desarrollo sostenido y sostenible, que corrija las actuales inequidades y piense en generaciones venideras.

¿Se gesta un nuevo paradigma del envejecimiento?

Viene una radical reestructuración de la vida económica por el fracaso del capitalismo de mercado para llegar a modelos de ‘procomún colaborativo’. Los adultos mayores, en todas las profesiones y disciplinas, tenemos la obligación de aportar con experiencias propias al examen profundo de estas corrientes de pensamiento. Si los beneficiarios de la globalización son el 1% de población mundial, es justo pelear porque el 99% de personas accedan a mejores niveles de bienestar y progreso.

Todos los argumentos justifican las propuestas para impulsar una “globalización desde abajo” y no la imposición vertical y forzada por las altas finanzas y corporaciones. Los funestos episodios originados en EE.UU. en 2008 por decisiones inexplicablemente torpes en la banca y finanzas, según expertos, señalan el principio del fin del capitalismo. En las culturas light y lo alternativo económico, la presencia de monedas virtuales (criptomonedas), con la internet de las cosas, robótica inteligente, modificación del mapa genético son algunos elementos que presionan a todos para analizar objetivamente los impactos en el presente y futuro del país.

En Japón, la crisis económica ha llevado a los jubilados a las universidades para actualizar conocimientos y ser activos apoyando a sus empresas. En Cuenca, la Universidad del Adulto Mayor desarrolla una plausible labor en este campo. El objetivo será colaborar proactivamente con mentalidad intergeneracional. Los ‘viejos’ necesitamos herramientas apropiadas para producir ‘pan de Pinllo’ antes que croissants. La directriz debe ser ‘primero lo nuestro, con solidaridad y amor’.

¿Cómo potenciar la identidad y memoria de los adultos mayores como un patrimonio intangible?

Las visiones y prácticas del libre mercado están logrando poner precio a todo lo que tiene valor y es objeto de comercio, incluyendo las manifestaciones humanas de artes y culturas. Naciones poderosas ahora utilizan el llamado soft  power para entrar en las mentes.  El objetivo es apoderarse de las vitales expresiones espirituales y físicas de las personas. El mercado ha hecho zapping al adulto mayor, porque no está en nivel de ‘vales porque consumes’. Si la cultura es ‘todo’ lo que recibe el individuo en la vida, un adulto mayor representa la suma de sus experiencias vitales, sus apropiaciones espirituales y físicas acumuladas en décadas que deben ser valoradas en su inmaterialidad. El grupo etario tiene el valor inconmensurable que le otorga su genética original y mestiza. Para sobrevivir en las tempestades globalizadoras, a este grupo se le debe reconocer el enorme valor simbólico de los tesoros que lleva en sus corazones y mentes.

Aplaudo iniciativas del Gobierno para organizar campeonatos mundiales de platos criollos, fomentar la producción nacional artística a través de la Ley de Comunicación; culminar con éxito ante la Unesco el reconocimiento del sombrero de paja toquilla como ‘Patrimonio Universal de la Cultura’ y la reciente expedición de la Ley de Culturas. Propongo impulsar el reconocimiento del mismo organismo para el pasillo, como símbolo del romanticismo ecuatoriano y de América Latina.

En 2013 se publicó la cifra sobre la participación de la cultura en el Producto Interno Bruto del Ecuador: 4,6%, $ 3.600 millones. En los adultos mayores están las raíces profundas de la memoria histórica, germen del único y auténtico patriotismo.

¿Pueden los adultos mayores aportar a la economía nacional?

Como toda la población mayor del planeta, somos seres humanos con derechos específicos consagrados en la legislación internacional y del Ecuador. Todos quienes ejercen poder político, económico y de las armas en una nación, deben tomar en cuenta los tres grandes problemas de la economía: qué producir, cómo producir y para quién producir. Es decir entran conceptos fundamentales de economía política. En tiempos posmodernos, las estructuras de producción y sociales están orientadas principalmente para generaciones jóvenes, que son parte del mercado creciente de consumo. Los ‘viejos’, con suerte jubilados, son discriminados como ‘carga’ para el desenvolvimiento de las economías.

Con actitud práctica y alejada de la xenofobia y el chauvinismo, las personas mayores y poblaciones más jóvenes debemos consumir productos nacionales y reclamar a las empresas el cumplimiento de leyes que amparan al consumidor. La idea es introducir una conducta colectiva que reconozca en Ecuador y en las empresas y los negocios los esfuerzos para servir más y mejor a la colectividad nacional, primero, luego a la del extranjero.

La incorporación obligada de múltiples Sistemas de Gestión de Calidad, Buen Gobierno Corporativo y ética empresarial debe exigirse para construir un primer mercado compuesto por niños, jóvenes y adultos que sostenga nuestra producción.

Este ejemplo de conciencia nacional debe originarse en viejos que cuidan de su país, para que la actitud positiva llegue a otras franjas.

Estas acciones servirán para aumentar el valor de Imagen Marca-País de Ecuador fijado apenas en 44.000 millones de dólares. Colombia y Perú triplican dicha cifra.

¿Qué pueden esperar los adultos mayores de las dos tendencias que se disputan la Presidencia de la República?

Se debe elegir entre un gobierno con clara preferencia por lo social y otro que enfatiza privilegios de las clases acomodadas. En cualquier caso, debemos prepararnos para medidas que obligatoriamente se adoptarán según la visión política y económica de cada uno.

Quiero pensar en actuaciones de buena fe de las personas. Se requiere unidad para trabajar comunitariamente y enfrentar  riesgos enormes que puntualiza el Papa Francisco en la advertencia sobre ‘convertir al planeta en depósito de porquería’.

Este llamado está en contra del individualismo sin ética ni moral que en nombre de los negocios y las finanzas está saqueando toda la tierra. (I)

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