Domingo, 13 Agosto 2017 00:00 Mundo

El turismo masivo en España causa agria polémica

Las Ramblas, la calle más conocida de Barcelona. Las flores, música, espectáculos, mimos y terrazas atraen a los turistas.
Las Ramblas, la calle más conocida de Barcelona. Las flores, música, espectáculos, mimos y terrazas atraen a los turistas. Foto: globalnestbcn.com

Los incidentes registrados en Barcelona y Palma son calificados como turismofobia.

Gorka Castillo, corresponsal en España

Convertida en imán del descanso estival, España parece abrumada por las hordas del turismo que ahora satura sus casi 8.000 kilómetros de costa atraídos por la comodidad que les brinda las infraestructuras más competitivas del mundo. Un éxito sin paliativos que el gobierno reviste de riqueza y empleo, más del 11% del Producto Interno Bruto (PIB) total y 80.000 nuevos trabajos, pero un sector nada desdeñable de ciudadanos que considera “insostenible, especulativo y explotador”.

El enfrentamiento tomó un giro inesperado la semana pasada en Barcelona, cuando un grupo de jóvenes adscritos a la formación de izquierda independentista catalana Candidatura de Unidad Popular (CUP) reventó el neumático de un autobús turístico y garabateó sobre el vehículo un lema con espray: “El turisme mata els barris” (El turismo mata los barrios).

Días después la operación se repitió en la atestada Palma de Mallorca, esta vez rociando de confetis a los comensales de un restaurante. Por si fuera poco, diversos movimientos sociales y formaciones políticas de izquierda convocan una manifestación en la ciudad de San Sebastián para el próximo fin de semana con el fin de denunciar un modelo de turismo como el español basado en la especulación inmobiliaria y los trabajos precarios que oferta el sector.

“El fenómeno no es exclusivo de Barcelona, ni de Palma ni de San Sebastián, sino que se manifiesta en muchas otras ciudades cuyos centros urbanos son    ocupados por franquicias de multinacionales y son reconstruidos a gusto del turista”, afirma un miembro de la asociación vecinal de Lavapiés, uno de los barrios populares de Madrid que lleva denunciando la gentrificación y turistificación que sufren los distritos céntricos de la ciudad. 

Para el gobierno no cabe discusión alguna sobre este asunto. Así lo explicó el lunes el presidente Mariano Rajoy, al término de su tradicional encuentro veraniego con el rey Felipe VI en el Palacio de Marivent de Palma. “Al turista no se lo puede tratar a patadas porque deja muchísimos ingresos aquí y permite que mucha gente pueda trabajar”.

Los datos avalan su declaración. Solo los 5 primeros meses de este año dejaron en España 12.717 millones de euros ($ 14.955,56 millones) de superávit y el sector ocupó a 2,53 millones de ciudadanos.

Es el motor económico indiscutible del país, pero, según la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, falta regular un modelo de gestión que solo favorece el turismo masivo.

Las críticas de la regidora barcelonesa sirvió ayer de artillería pesada para que la presidenta madrileña, la conservadora Cristina Cifuentes, entrara a fondo en la dura polémica calificada por la mayoría de los medios de comunicación como “turismofobia”.

Para Cifuentes, las protestas contra los visitantes son “prácticas irracionales y salvajes propiciadas por la extrema izquierda en algunas regiones españolas que odian al turista”.

Una descripción un tanto excesiva, para Colau, de los incidentes registrados en Barcelona, Palma y la localidad valenciana de Peñíscola saldados con un neumático reventado, una lluvia de papelitos con formas y colores variados sobre unos comensales y grafitis perturbadores impresos en las paredes.

“Contundencia toda, pero sin alarmismos ni difamaciones”, concluyó la alcaldesa de Barcelona, la única política en España que desde que accedió al cargo se dedica a controlar una industria que mueve miles de millones de euros en España.

El diario británico The Guardian llevaba a su portada del lunes los brotes de ira contra el turismo masivo que surgen este mes de agosto en España para reflexionar sobre los beneficios reales que una afluencia descontrolada de visitantes aporta a una población.

Para el rotativo “es muy cuestionable” y pone los ejemplos de Venecia, donde hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó de que su cultura, su arte y su forma de vida corre el riesgo de terminar estranguladas por el turismo de masas; y Nueva Orleans que decidió regular el precio de los alquileres después de las quejas de vecinos abrumados por turistas indisciplinados y el alza de los precios.

En España aún tardará en llegar el debate. En parte porque aún está pendiente un acuerdo colectivo sobre una ley de turismo sin desarrollar “y de ordenanzas municipales heredadas de la época de la burbuja inmobiliaria que son incapaces de atajar el alquiler de pisos no autorizados”, destaca una afectada de Barcelona. (I)

El Brexit no ha afectado el turismo británico en territorio español

El Banco de España concluyó que la economía de Reino Unido se comportó mejor de lo previsto y las previsiones apuntan un crecimiento al alza hasta el 2% en 2017. Gran Bretaña es el principal emisor de turistas en el país.

De acuerdo al diario El País de España, el motivo radica, según el organismo, en la política monetaria expansiva que aplica el Banco de Inglaterra para compensar la incertidumbre. Este crecimiento permite que las llegadas de turistas británicos a España aumentaran en 2016 el 12,5% hasta el 17,8 millones, el 23% de todas las visitas de foráneos.

Por otra parte, Reino Unido presentó una serie de medidas encaminadas a combatir las reclamaciones falsas por enfermedad que presentan algunos británicos, impulsados por bufetes de abogados oportunistas. (I)

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