El carnaval de Río de Janeiro estuvo marcado por la connotación política

- 14 de febrero de 2018 - 00:00
Las voluptuosas garotas usaron coloridos y diminutos trajes en la marcha.
Foto: AFP

La intolerancia racial, religiosa y sexual también tuvo espacio en este duro y teatralizado desfile de Beija-Flor, que contó con la participación estelar de la cantante drag queen Pabllo Vittar en un carro a favor de los derechos LBGT.

Los cariocas, como se les llama a los ciudadanos de Río de Janeiro, cerraron ayer la tradicional festividad del carnaval en las calles con los denominados “blocos” (comparsas), incluso con uno convocado por evangélicos, luego de que los desfiles de las escuelas de samba tuvieron una marcada crítica política.

Ochenta comparsas, con miles e incluso decenas de miles de personas se desplazaron por la ciudad en la última de tres semanas de música, algarabía, disfraces, cervezas y sensualidad, lo que contrastó con un entorno cotidiano de violencia y denuncias de corrupción y crisis económica en todo Brasil.

Entre los destaques de ayer figuraron el “Bloco de las Carmelitas”, en el tradicional barrio de Santa Teresa, que consagró sus temas a la intolerancia.

“Ofrezca su alegría, hermano/ Universal es mi carnaval/ Pero fíjese, qué herejía/ Tanta iglesia y solo una panadería”, decía una copla, en una alusión al alcalde de Río, Marcelo Crivella, un exobispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios.

En la playa de Flamengo, unas 1.500 personas participaron en un bloco evangélico, “Mocidade Dependente de Deus”, que trata de canalizar la energía desbordante de la “Cidade Maravilhosa” en estos días hacia objetivos menos terrestres que los de la fiesta tradicional.

“Queremos que no solo el carnaval sea de alegría, queremos transmitir la alegría continua de Jesús”, explicó el pastor Paulo Roberto.

Los carros que trasladaron a los personajes fueron construidos hace varias semanas. Foto: AFP

El alcalde Crivella acabó participando este año en la ceremonia de entrega de las llaves de la ciudad al Rey Momo, la inauguración de los festejos que atrajeron a 1,5 millones de turistas y se calcula que generarán alrededor de $ 1.000 millones.

Pero el alcalde, que recortó los subsidios a “la mayor fiesta del mundo”, al igual que el año pasado tampoco participó de los festejos en la ciudad, es decir, no estuvo presente en los desfiles del Sambódromo. En lugar de aquello viajó a Europa.

Su ausencia, sin embargo, fue aprovechado por una parte de los alrededor de 72.000 espectadores que asistieron durante dos noches a las deslumbrantes procesiones.

Una escuela, Mangueira, tituló su comparsa “Con dinero o sin dinero me divierto”, colgó en una de sus carrozas una figura de Crivella con una soga al cuello como un Judas en algunas procesiones de Semana Santa y proclamó provocadoramente: “Pecado es no divertirse en carnaval”.

Otras “escolas” apuntaron contra la corrupción y contra las reformas a favor del libre mercado que promueve el presidente de la nación, presidente Michel Temer.

La sátira llegó al desfile cuando en una comparsa se usó la efigie del mandatario en forma de vampiro, por lo que se supone que la celebración será probablemente recordado como uno de los más politizados de Rio. (I)

Este grupo se presentó con unos cuadros, mientras caminó por el Sambódromo. Foto: AFP


“No al acoso”, dijeron las brasileñas en los festejos
La campaña #MeToo se ha hecho famosa en todo el mundo, pero las brasileñas crearon su propio lema para luchar contra el asedio durante el carnaval y se lo tatúan incluso en la piel: “Não é não” (No es no).

Una frase simple y clara estampada en pechos, brazos o nalgas con una calcomanía para que los hombres entiendan que no importan los 40 grados, la escasa ropa ni la sobredosis de alcohol. No es no.

Y, pese a que el Carnaval es la fiesta de los excesos, a muchos parece que aún no les queda claro porque las cifras ponen los pelos de punta: una mujer fue agredida cada cuatro minutos en el pasado carnaval de Rio de Janeiro, según la policía.

Por eso, Luka Borges no se cansa de repartir los tatuajes temporales a las chicas que se lo piden en un ‘bloco’ callejero del centro de la ciudad.

“Hay mucho machismo en Brasil y hacer esto es urgente en carnaval, porque las mujeres estamos más tiempo en la calle y con mucha menos ropa y eso acaba siendo un argumento para el asedio”, explica a la AFP esta gestora de proyectos de 28 años.

Luka creó junto a cuatro amigas las calcomanías “Não é não”, que empezaron a distribuirse tímida e improvisadamente el año pasado en algunos ‘blocos’ de Rio. (I)

Las coreografías se practicaron con meses de antelación a esta famosa fiesta. Foto: AFP

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