Trump agudiza la discordia entre Israel y Palestina

- 07 de Diciembre de 2017 - 00:00
Un palestino observa el anuncio del presidente Donald Trump, desde una cafetería en Jerusalén.
Foto: AFP

Desde 1967, sobre Jerusalén existe un aspecto o un statu quo que fue respetado a nivel regional e internacional y que establece que hay sitios que no se pueden tocar o modificar por la condición de albergar las tres religiones (cristiana, musulmana y judía). Es por esa razón que cualquier decisión que se tome sobre la ciudad puede causar discordia a nivel internacional.

El statu quo se mantuvo a lo largo de los años. No obstante, ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump reconoció “oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel”, una histórica decisión que revoca décadas de diplomacia estadounidense e internacional, y amenaza con desencadenar una escalada de violencia en Medio Oriente.

Este anuncio lo emitió  desde la Casa Blanca en donde, además, ordenó el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Israel. Sin embargo, aseguró que Washington apoya una “solución de dos Estados”.

En 1980, Israel declaró a Jerusalén como su capital “única e indivisible”, incluida la parte oriental de la ciudad, ocupada en 1967 tras el final de la Guerra de los Seis Días. Los palestinos, a su vez, consideran a Jerusalén oriental como la capital de su país.

Es decir, Jerusalén Occidental es en gran medida israelí, mientras que Jerusalén Oriental es en gran parte árabe; los palestinos ven la ciudad como la capital de un futuro estado palestino.

Marcos Peckel, analista internacional, explicó a Radio Caracol que aunque Israel proclamó como su capital a Jerusalén el mundo nunca reconoció la anexión y el estatus de la ciudad empezó a ser considerado uno de los problemas centrales del conflicto palestino-israelí, que debería resolverse sobre la base de un acuerdo con los palestinos.

“Por ello, las 86 embajadas extranjeras en Israel se encuentran en TelAviv”, indicó Peckel.  

Antes de 1995, Estados Unidos nunca tuvo su embajada en Jerusalén. Sin embargo, ese año, el Congreso aprobó una ley que exige que se establezca allí. Todos los presidentes, desde Bill Clinton, han firmado una exención dos veces al año que cita preocupaciones de seguridad nacional. Trump emitió una exención similar en junio, pero se perdió el lunes la fecha límite para tal exención.

El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat, declaró que Trump “destruyó” la llamada solución de dos Estados y también “privó a EE.UU. de cualquier papel” en el proceso de paz entre ellos.

La importancia de Jerusalén

La ciudad de Jerusalén tiene una historia complicada, con los judíos que la habitaron durante los tiempos bíblicos y posteriormente el sitio estuvo bajo el gobierno musulmán durante el Imperio Otomano.

Durante el siglo XX, la ciudad cambió de manos varias veces antes de que Israel capturara la parte oriental de la ciudad desde Jordania después de la guerra de 1967.

De acuerdo con el diario The Washington Post, hay gran terreno en el oeste de Jerusalén, en Israel, donde se podría construir una nueva embajada. Esta tierra está dentro de las fronteras de 1967, y los EE.UU. paga $ 1 por año a Israel por un contrato de arrendamiento de 99 años en el sitio.

Sin embargo, puede que no sea necesario construir una nueva embajada.

Ilan Goldenberg, exfuncionario de la administración Obama y director del Programa de Seguridad para Medio Oriente en el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, indicó: “El reconocimiento de Jerusalén como la capital es lo que le importa al mundo árabe”.

The Post analiza que no hay ningún requisito técnico para tener una embajada en una ciudad capital y dada la relativa proximidad de Tel Aviv a Jerusalén y la presencia del consulado de Jerusalén, las implicaciones prácticas tampoco serían drásticas. Sin embargo, ese plan puede tomar algún tiempo. La renovación de la embajada en Londres demoró por lo menos 9 años, por ejemplo. (I)

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“La decisión abre las puertas del infierno”

El presidente Donald Trump “abrió las puertas del infierno” al reconocer a Jerusalén como capital de Israel, sentenció Ismael Raduan, portavoz del movimiento islamista palestino Hamas.

Raduan hizo un llamado a los países árabes y musulmanes “a cortar los lazos políticos y económicos con las embajadas estadounidenses y a expulsar a los embajadores” de Washington.

Los palestinos preparan una gran manifestación en Ramala, de facto la capital palestina a falta de Jerusalén, situada solo a unos cuantos kilómetros.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, calificó la decisión de Trump de “hito histórico” e instó a otros países a seguir su ejemplo trasladando sus embajadas a Jerusalén.

Antes del anuncio, el Papa Francisco junto con varios líderes internacionales pidieron a Trump meditar su decisión. No obstante, el estadounidense no cambió de idea.

“Condenamos la irresponsable declaración de la administración estadounidense”, afirmó en Twitter el canciller de Turquía, Mevlut Cavusoglu. Mientras que Mohamed Mumen, portavoz del Gobierno jordano, custodio de los lugares santos musulmanes en Jerusalén, denunció este anuncio como “una violación del derecho internacional”. (I)