Viernes, 19 Mayo 2017 00:00 Justicia

Estado reconoció labor de celador que salvó una vida

El guardia de seguridad privada Miguel Figueroa Espinoza agradeció el gesto del Ministerio del Interior.
El guardia de seguridad privada Miguel Figueroa Espinoza agradeció el gesto del Ministerio del Interior. Foto: Lylibeth Coloma / El Telégrafo
Redacción Justicia

El profundo amor a Dios y al prójimo fue el impulso que la mañana del lunes 15 de mayo condujo a Miguel Ángel Figueroa Espinoza a salvar la vida de una adolescente, de 17 años, que intentó arrojarse desde el paso elevado vehicular que une las avenidas Francisco de Orellana y Rodolfo Baquerizo Nazur, en el norte de Guayaquil.

“Yo iba en mi motocicleta con dirección a mi trabajo, en compañía de un compañero, y fue en esas circunstancias que observé a la muchacha sentada sobre el borde del puente. No lo pensé mucho y me bajé para ver qué pasaba”, recordó Figueroa, quien labora en la compañía de seguridad privada Cajamarca.

La adolescente, rememora el celador, al ver que alguien se le acercaba bajó la baranda de seguridad del puente y se colocó en posición para lanzarse. “Fue en ese momento que la alcancé a coger de una de sus muñecas y tuve que pedir a mi compañero y a otra persona que me ayudaran a sujetarla”, sostiene el custodio privado.

Al final, la muchacha fue salvada y la acción del guardia de seguridad fue reconocida la noche de miércoles último por el Ministerio del Interior. “Nos hemos dado cuenta que los héroes están en todas partes. Gracias a usted, porque entendemos que también desde el sector de las empresas de seguridad privada se construye seguridad. Su acción lo enaltece y a todos los ecuatorianos”, manifiesta el viceministro del Interior, Diego Fuentes.

El celador Figueroa también es teólogo y está casado con Fanny Gavilánez. Con ella procreó cinco hijos, dos mujeres y tres varones.

“Mientras la sujetaba a la niña me acordé de mis hijas, de 22 y 8 años. Vi sus rostros reflejados en la carita de sufrimiento y dolor de la pequeña persona que me decía que se quería matar, porque no servía para nada. De mis ojos brotaron lágrimas y recordé que Dios nos enseña a valorar a nuestros hijos”, evoca Figueroa, quien vestía su uniforme, color negro, de guardia de seguridad.

En el mismo acto de reconocimiento, Francisco Vélez, supervisor de la compañía Cajamarca, expresó su orgullo por compartir las labores con Figueroa. “Él ahora se ha convertido en un ejemplo del verdadero servicio que cumplimos los agentes de seguridad. No solo estamos para salvaguardar los bienes privados, sino también para cuidar la vida de nuestra gente”. (I)

 

 

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