Restricciones en uso de parques y plazas aumentan en Guayaquil

- 06 de enero de 2018 - 00:00
El Municipio de Guayaquil implementó solo una puerta de ingreso en el parque Centenario, según informó, por razones de seguridad.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

La ciudadanía cuestiona las prohibiciones impuestas desde los comités cívicos barriales y las autoridades gubernamentales. El problema no es reciente, según un académico de la UCSG.

Paulina R., de 11 años, transita en bicicleta, con una amiga, en el parque central de Las Acacias, ubicado entre las villas A y los bloques multifamiliares B, aproximadamente a 150 metros de la Avenida 25 de Julio.

Son cerca de las 19:00 de un sábado y la pequeña quiere estrenar su regalo de Navidad. Gabriela Castillo, madre de la niña, optó por este sitio recreativo porque es iluminado.

La mujer observa con desconfianza un letrero ubicado en la entrada el cual establece, entre otras cosas, que en el sitio no pueden ingresar bicicletas “porque no existe lugar adecuado para esta actividad”.

El rótulo está firmado por el comité cívico promejoras del sector. En el parque hay una pequeña pista utilizada por personas adultas y de la tercera edad para caminar y trotar.

Castillo considera injusta la disposición. “Se supone que es un parque para toda la familia, no solo para las personas que quieren  caminar por la pista”.

La ordenanza de la Dirección de Áreas Verdes, Parques y Movilización Cívica establece, además de responsabilidades municipales para la administración de espacios recreativos, la coordinación con comités barriales para el mantenimiento de parques construidos por el Cabildo.

Es decir, las directivas de los sectores realizan la autogestión y reglamentación necesaria para cuidar la infraestructura. Esto incluye restringir la presencia de consumidores de alcohol y droga, prohibir actos que atenten a la moral, entre otras reglas.

Pero cuando se trata del uso de estos espacios, hay límites que incomodan a los visitantes. Además de Las Acacias, también se dan casos similares en las ciudadelas Ferroviaria, Sauces y Alborada.

Incluso en plazas emblemáticas del centro de la urbe se presentan quejas por las restricciones. En el Seminario, por ejemplo, ocasionalmente se realizan eventos y los visitantes no pueden ingresar, como ocurrió en la ‘Noche Guayaquileña’, organizada por el Cabildo en noviembre del año pasado.

Para el arquitecto Florencio Compte, académico e investigador de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG), la elitización de los espacios públicos no es algo reciente. En antaño se estableció que solo las personas bien vestidas podían ingresar a parques como el Seminario. “Incluso, se cobraba una entrada de 10 centavos”.

Mientras que en el Parque Centenario, hace año y medio, se ha restringido progresivamente el acceso. Primero, el horario de 06:00-21:00 se redujo a 08:00-18:30 y posteriormente, se cerraron tres de las cuatro puertas. La última medida fue adoptada por obras de mantenimiento.

Sin embargo, ya tiene casi siete meses sin variación y esto motivó a varios grupos de jóvenes a realizar un plantón para protestar la semana pasada.

Gabriela Padilla, del colectivo Espacios Públicos Libres, cuestionó que se limite el acceso libre a la ciudadanía a los espacios públicos. “Son sitios en los que se debe, incluso, permitir todo tipo de actividades recreativas... Y esto no se da o no se permite en todos los sectores”.

Su agrupación y otras organizaciones ciudadanas, la próxima semana, mantendrán una reunión para elaborar una carta al alcalde Jaime Nebot sobre el problema. No se descarta emprender una acción jurídica. (I)  

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