Los felinos, celosos guardianes del cementerio de Guayaquil

| 05 de Noviembre de 2017 - 00:00

Sentado sobre un mausoleo, un minino negro se despereza y luego camina de un lado a otro en busca de comida. A pocos metros, un gato romano duerme una siesta a plena luz del día.

Caminan por todos lados. Corretean despavoridos por los extensos callejones que tiene el Cementerio General de Guayaquil. Se trata de un puñado de gatos que viven en el panteón de la ciudad hace más de 10 años. En su mayoría fueron abandonados por sus dueños, otros, en cambio, han nacido ahí.

No tienen quién vele por ellos y se alimentan de lo que buenamente les regalan los visitantes del sitio. (I)