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Entrevista / juan ignacio dinenno / delantero del deportivo cuenca

"No es verdad que estoy cotizado en $ 5 millones, son solo habladurías"

- 03 de octubre de 2017 - 00:00
Juan Ignacio Dinenno, delantero del Deportivo Cuenca
Foto: José Sánchez / El Telégrafo

El delantero argentino, goleador del Deportivo Cuenca, se nutrió de los conocimientos de Mauro Camoranesi cuando fueron compañeros en Racing. Su mayor meta es jugar en Europa.

Juan Ignacio Dinenno es un definidor nato. Marca con ambas piernas, es letal con la cabeza y tiene habilidades innatas para transformar en gol desde la jugada más simple hasta la más compleja.      

Este joven delantero, de 23 años, y goleador del Deportivo Cuenca con 17 tantos (15 en el campeonato nacional y 2 en la Copa Sudamericana), puede retener el balón o correr con él en los pies. Además, aprovecha su capacidad para moverse entre las líneas defensivas y ocupar los espacios vacíos. Dinenno tiene definición, disparo y cabeceo.        

Es capaz de marcar cualquier tipo de goles. Tiene un cañón en ambas piernas, es acrobático (cuando lo necesita), poderoso, rápido y muy superior en el juego aéreo. Siempre pone la cabeza, aunque la situación sea peligrosa, no lo duda y todo en el nombre del gol.    

‘Dinegol’, como lo llaman, es el arquetipo del delantero moderno, según el estratega ‘morlaco’ Gabriel Schurrer. Tiene todos los atributos necesarios para marcar goles, pero también es el perfecto socio para sus compañeros.     

¿Quién le enseñó a marcar goles y a ubicarse en la cancha?   

Gran parte de lo que sé se lo debo a Mauro Camoranesi, con quien jugué ocho meses en Racing de Avellaneda. Llegó al club casi en el ocaso de su carrera, pero aún así mostraba cosas diferentes en los entrenamientos y en los partidos. Todos los jóvenes lo veíamos con mucho respeto; y no era para menos, compartíamos las prácticas con un campeón del mundo y una de las máximas estrellas de la Juventus. Siempre se me acercaba para decirme cómo definir y cómo correr la cancha.  Yo siempre lo  escuchaba. A veces nos quedábamos practicando definición y tiros libres después de los entrenamientos. Compartir junto con un múltiple campeón en Italia y del mundo fue una gran enseñanza. Me decía que corriera siempre al lado contrario de la jugada. Eso se acostumbra mucho en el fútbol europeo. Pero lo que más me enseñó fue a entender el fútbol.    

¿Podría decirse que Camoranesi es su máximo referente?

En lo futbolístico sí, pero me quedo con el liderazgo de Sebastián Saja, exarquero y capitán de Racing. Aunque hablaba poco, tenía buena llegada entre los jóvenes. Los problemas más grandes los hacía pequeños. No sé si el fútbol me permitirá tener un líder como él algún día.       

Pero uno de sus mejores amigos es Pablo Lugüercio, ex-Barcelona.

Pablito es una gran persona, coincidimos el año pasado en el Aldosivi. Compartíamos habitación en las concentraciones y nos sentábamos juntos en el bus que nos llevaba a los partidos. Con él aprendí más de la vida que de fútbol. Una vez fallé un gol claro y Pablo me dio aliento para no decaer. Fue un ejemplo para todos, llegaba primero a los  entrenamiento y era el último en irse. Trabajaba horas extras para estar a la altura de las exigencias y siempre lo hacía con buena cara.          

¿Se refleja con algún delantero?   

Admiro mucho a Diego Milito, fue mi compañero en Racing, pero solo dos semanas. Pero ese tiempo fue suficiente para conocer su capacidad de exigencia, siempre trata de superarse.

¿Es un hecho que no continuará en Deportivo Cuenca la próxima temporada?

Aún no he decidido nada, mi cabeza ahora está puesta en disputar la final del campeonato con el Cuenca. Lógicamente todo futbolista joven tiene sueños y metas. La mía es jugar en Europa. 

¿Entonces Cuenca solo es una ciudad de paso en su carrera?

Así es. Eso fue lo que se acordó cuando llegué al club a préstamo por un año. La dirigencia de Racing, club dueño de mis derechos deportivos, tiene la última palabra respecto a mi futuro. Todo apunta a que continuaré mi carrera en Europa.

Según el portal Transfermarket usted está cotizado en $ 1,2 millones, ¿pero es cierto que el club que lo quiera debe pagarle $ 5 millones a Racing?

Es solo un rumor desmedido. Esa cifra no es avalada por Racing, son solo habladurías sin fundamentos que suelen ser normales cuando se acerca una negociación.

¿Sueña con jugar en un club o liga en especial?

La Premier League, la Bundesliga o la liga española son de mi gusto en lo estético y la forma de jugar. Aunque por mi porte y potencia me han dicho que no desentonaría en el Calcio, donde se actúa con mucha fuerza y hay choques minuto a minuto con defensas recios.

¿Cuando llegó a Deportivo Cuenca imaginó que se convertiría en el goleador del equipo?

Nunca me puse un objetivo claro. Pero sabía que me iba a ir bien porque tengo fe en mis capacidades.

¿Cómo se dio el fichaje?

Los dirigentes del club fueron a Argentina a verme en un partido de las reservas con Aldosivi. Hice un gran partido, marqué un gol y convencí a los dirigentes. Di todo en ese partido porque sabía que me estaban observando y estaba en juego una linda oportunidad para venir a jugar a un fútbol muy fuerte y físico que está en crecimiento constante, con sólidas estructuras en formativas. Se le da mucho espacio al talento joven. Después le pedí referencias a Damián Ledesma, compañero en Aldosivi y que jugó en el Deportivo Cuenca entre 2011 y 2012.   

Su novia Sofía Bruno lo acompaña a donde va y hace poco posteó en Twitter un texto titulado ‘La verdadera mujer de un jugador’, escrito por la mediática Wanda Nara. Allí relata que las esposas de los futbolistas dejan a sus seres queridos, arman sus valijas y se van, sin saber a dónde ni hasta cuándo. Es psicóloga y muchas veces hasta técnica del equipo cuando opina. ¿Lo leyó?

Lo leí y me conmovió hasta las lágrimas. Estar lejos de nuestras familias ha fortalecido nuestra relación. No tengo palabras para agradecerle su compañía.

¿El Cajas o Ingapirca?

Los dos son lugares mágicos. Me gustan mucho la naturaleza y los paisajes.  

¿Cuy o asado?

Me quedo con el asado argentino. Cuy no he comido aún, pero me fascina el motepillo. (I)

 

 

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