El Real Madrid pone en juego su gran prestigio ante el PSG de Neymar Jr.

- 14 de febrero de 2018 - 00:00
La afición ‘merengue’ se pregunta si ya comenzó el ocaso futbolístico de su gran estrella, Cristiano Ronaldo, quien ha bajado su rendimiento. | Neymar, que sale junto al también brasileño Thiago Silva, es la principal atracción del enfrentamiento. Suena como el sustituto de ‘CR7’ en el Madrid.
Fotos: AFP

El primer asalto de la eliminatoria más igualada de los octavos de final de la Champions cuenta con todos los ‘ingredientes’ que alimentan el morbo. Mientras el equipo de Zidane anda mal, el cuadro francés asoma como favorito.

Puede que no haya una buena manera de afrontar una eliminatoria de Champions ante el Real Madrid. Todas esconden un reverso.

La lógica dice que lo mejor es bordar el fútbol y con las miras puestas a la altura de los repetidores de televisión. Y que, a su vez, los ‘merengues’ estén sumidos en una depresión colectiva, indolente ante la posibilidad de aspirar a un nuevo título continental, incapaz de dar pie con bola en la liga con derrotas turbadoras ante algún recién ascendido.

Pero incluso en esos casos extremos es muy probable que el equipo más laureado del mundo reaccione lleno de furia y salga de las catacumbas en las que se encuentra a costa de un rival plagado de figuras como es este París Saint Germain (PSG).

Una de las incógnitas que sobrevuela al Real Madrid de esta temporada, la tercera de Zinedine Zidane al frente del equipo, tiene que ver con cuál es su nivel de regularidad. Hoy (14:45) comenzará a resolverse la duda ante una de esas escuadras de nuevo cuño que han irrumpido en el negocio planetario del fútbol para acabar con la vieja aristocracia que simbolizan el Manchester United, el FC Barcelona, la Juventus o el propio Madrid.

En cierto modo eso es lo que a partir de esta noche medirán parisinos y madridistas. Eso, y también el placer de disfrutar de una magnífica eliminatoria futbolística sin un favorito claro.

En el Bernabéu observan al PSG como un rival peligroso, pero con un déficit estructural decisivo para considerarle como un grande de Europa.  

Su imagen de equipo artificial, construido con más dinero que pasión, con más interés geoestratégico que identitario de sus propietarios, empequeñece su aceptación plenipotenciaria entre la oligarquía ‘merengue’.

Pero la realidad es otra muy diferente. Maneja un presupuesto estratosférico, ha fichado jugadores de talla mundial y ha comenzado a superar en el mercado enloquecido del fútbol al propio Real Madrid, con la contratación esta temporada de Kylian Mbappé, y al FC Barcelona, con Neymar.

En su plantilla militan 12 de los 13 futbolistas mejor pagados de Francia, lo que debe ayudarles a superar el trauma que les provocó su estrepitoso derrumbe frente al Barça el pasado año. Parecen convencidos de que la irrupción del dinero catarí sitúa al club galo entre los principales favoritos a levantar de este año la Champions.

Llega a la eliminatoria sin un gran desgaste físico. La liga francesa es un paseo militar y su único desafío es la conquista de la corona europea. La eliminatoria de octavos contra el Real Madrid es el primer momento clave del año. Para el PSG como proyecto, acusado de falta de fair play financiero por su desenfrenada inversión, y para Neymar como estrella. Los cataríes lo ficharon por 222 millones de euros para que marcara la diferencia en este tipo de partidos.

La prensa gala no ceja de especular sobre la futura marcha del delantero brasileño al equipo ‘merengue’, incluso comienza a incluirse en el paquete un hipotético intercambio de astros entre los dos rivales de hoy cuando concluya la presente temporada: Cristiano a París y Neymar a Madrid.

En la Casa Blanca guardan un silencio sepulcral. Prefieren centrarse en dos hechos innegables que les persigue como una conjura desde hace semanas. El más importante es la obligatoriedad de apear al PSG para comenzar a salvar una irritante campaña que ha colocado a Zidane en el disparadero. La otra es disipar los primeros rumores sobre el comienzo del ocaso futbolístico de Cristiano Ronaldo como jugador blanco.

Con la excepción del hat-trick, el primero de esta temporada, que el último partido de liga le endosó a la Real Sociedad, el portugués no está rindiendo al nivel que acostumbra. Su entorno se encarga de difundir que está triste y un tanto desmotivado, que quizá necesita un cambio de aires hacia un destino dorado. Pero ‘CR7’ aparece en los momentos estelares. Como los grandes futbolistas de todos los tiempos.

Zidane planteó el último enfrentamiento liguero como el ensayo general para la gran cita de esta noche madrileña. Y dio en la diana de pleno, con un primer tiempo primoroso en el que acribilló al rival con cuatro goles que pudieron ser más.

El Real Madrid volvió a mostrar los dientes afilados que se le presuponía a principio de año para alcanzar lo imposible: ganar por tercera vez consecutiva el título de clubes más prestigioso del mundo. A tenor del resultado, parece que ha entrado en una racha magnífica, pero los aficionados no se fían.

El equipo ‘merengue’ viene precedido de otras tenebrosas. Por suerte para ellos, el Madrid no pierde nunca su carácter competitivo, reacciona muy bien en este tipo de exigencias y siempre acaba alcanzando un trofeo o una final destacada.

Para la liga está descartado, salvo catástrofe del Barça y el Atlético de Madrid; y en la Copa fue tristemente eliminado hace meses. Solo le queda la Champions. En el ojo del huracán está esa obsesión de ‘Zizou’ de mantener en el once titular a Benzema, al que abuchean cada partido que juega en el Bernabéu, en lugar de a Isco. Pero para el DT madridista ese no es el verdadero problema.

“El auténtico es la regularidad. No hemos podido ganar diez partidos seguidos”, dijo al ser cuestionado si su compatriota mantendrá el puesto esta noche.

¿Qué ocurrirá en este primer partido de la eliminatoria? Nadie lo sabe, pero las sensaciones para Zidane no pueden ser mejores. “No tengo necesidad de preparar nada especial. Solo necesito que hagamos lo que sabemos durante los 90 minutos que dura este primer encuentro”, sentenció el estratega francés. Para el madridismo, la de hoy es una cita clave y solo importa ganar. (I)

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