Martes, 03 Enero 2017 00:00 Freddy Ehlers

Punto de vista

Maya, el pueblo escogido por Dios

Freddy Ehlers Zurita

Cuentan que en el comienzo de los tiempos, Brahma, el Dios Supremo de la tradición del Hinduismo, vivía solitario en el espacio infinito, y tuvo ganas de jugar, así que creó a la primera mujer, ya dotada de talentos, belleza e intuición femenina. Ella le manifestó que para seguir jugando había que crear un lugar donde él podría esconderse y que ella luego lo buscaría. Así fue como desde la petición de la mujer se creó el universo, los millones de galaxias con sus soles, lunas y planetas. Pero no era suficiente, dijo Maya a Brahma, debía existir un lugar dotado de hermosura sin igual, y de ese modo se creó el planeta Tierra. Luego vinieron las aguas, los valles y montañas, las plantas y todos los animales, peces y aves. Brahma inquieto quería comenzar a jugar, pero Maya le dijo que faltaba una especie, la más importante, para que todos jueguen a indagar sobre el Dios Supremo, y los que faltaban eran los humanos. Para para que ellos entiendan el juego, Brahma debía implosionar en millones de pedacitos para que cada porción de sí mismo entre en el corazón del diverso ser humano y así poder conocer el sagrado juego de buscar al Dios Brahma. La historia nos enseña que seguimos buscando a Dios por todas partes, sin darnos cuenta de que está en nuestro interior.

Maya, desde entonces, fue considerada la Diosa de la Ilusión, un engaño de la mente, porque la realidad, la verdad, está más allá de los conceptos, de las palabras y los pensamientos.  

Maya también era el nombre de la Reina que engendró al Buda siendo virgen, hace 2.500 años, según la tradición de los sutras o afirmaciones milenarias que relatan el admirable relato de su nacimiento. Una sorprendente coincidencia con la historia cristiana de la Virgen María, nombre que rima con Maya.

En la mitología griega la Diosa Maya era la más bella de las Pléyades quien se junta con el Dios Zeus y concibe a Hermes, el Dios del Olimpo. Los romanos adoraban a Maya como la Diosa de la Primavera. Desde la Edad Media, en España, se llama Maya a las vírgenes bailarinas preadolescentes, adornadas con guirnaldas y flores para celebrar la entrada de la primavera. Maya es la araña de 8 ojos y 8 patas que teje su red vital con el hilo de la eternidad. Maya es también el nombre de la estrella gigante azul y blanca de la constelación de Tauro. En nuestras tierras americanas del Abya Ayala surge la civilización Maya la más extraordinaria de las culturas de nuestra primera historia. En el Popol Vuh el libro sagrado de los mayas, Maya es la eterna alma del pueblo escogido por Dios. (O)

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