Una insolente intromisión en la soberanía nacional

- 09 de febrero de 2018 - 00:00

La absurda acción de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a favor de tres funcionarios del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), sin tomar en cuenta un pronunciamiento abrumador expresado el domingo en las urnas, fue graficada por el Presidente de la República, la noche del miércoles, en apenas dos palabras que expresan claramente el sentido de soberanía y el respeto a la decisión del pueblo ecuatoriano expresada en las urnas: “insolente intromisión”.

Al mediodía del jueves, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) desestimó el pedido de la CIDH. El Gobierno expuso ante la comunidad internacional que se estaba cometiendo una barbaridad jurídica, cuyos propósitos eran claramente políticos, si tomamos en cuenta el abrumador triunfo del Sí en la pregunta 3 sobre la destitución del CPCCS y la creación de otro sin injerencias de tipo ideológico.

Después de conocida la resolución de la CIDH, el Gobierno logró convocar a todas las instancias del Estado ecuatoriano en torno a la defensa de la soberanía expresada en las urnas el domingo anterior. Los representantes de las funciones del Estado acudieron al Palacio de Carondelet y se armó un frente de defensa por una sola causa. Temprano, el jueves viajó una delegación con representantes del Gobierno, la Procuraduría y la Asamblea Nacional a San José, Costa Rica, donde tiene su sede la Corte IDH.

En un tuit el Presidente de la República informaba que la Corte Interamericana de Derechos Humanos acogió los argumentos de defensa del Estado ecuatoriano, que desechaba la solicitud de medidas provisionales requeridas por la CIDH: “Triunfa el derecho y la voluntad del pueblo ecuatoriano. ¡Viva la democracia!”. La Corte IDH, en uso de sus atribuciones, resolvió por cuatro votos a favor y dos en contra, de los jueces Roberto Caldas y Raúl Zaffaroni, requerir a la Secretaría de la Corte que notifique la presente resolución al Estado de Ecuador y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (O)