Subsuelo dificulta la predicción de los terremotos

- 05 de diciembre de 2017 - 00:00
Tras el temblor del pasado domingo, los habitantes de Manta retomaron sus actividades e iniciaron la intervención de las estructuras dañadas.
Foto: Rodolfo Párraga / et

El Instituto Geofísico de Ecuador aclara que no existe tecnología para observar el comportamiento de las placas debajo de la superficie, a distancias de entre 3 y 20 km.

La información sigue circulando por las redes sociales, pese a que el Instituto Geofísico (IG) desmintió un supuesto mensaje de la entidad en el que advierte que en las próximas 7 horas se dará un terremoto de magnitud 7.    

¿Pero por qué no se puede predecir un sismo? La liberación de energía -producto de la fricción entre placas- depende de varios factores, lo que hace difícil adelantarse a un movimiento telúrico, explicó Alexandra Alvarado, directora del IG.

El sismo se produce porque se rompe una roca al interior de la corteza terrestre. “Para saber cuándo la roca va a romperse necesitamos conocer las características de lo que está ocurriendo en la profundidad”.

El tiempo en que se da la fricción, la resistencia de las  losas, a qué nivel de presión pueden romperse, entre otras situaciones que se dan entre 3 km y 20 km por debajo de la superficie, son los factores que determinan la ocurrencia de un temblor... Y no existe la tecnología para monitorear tales características.

Por otra parte, hace casi dos semanas apareció en los medios de comunicación la noticia de que para 2018 se prevé una mayor cantidad de sismos.

Un estudio de académicos estadounidense sugiere que esto responderá a cambios en la rotación terrestre.

Alvarado indica que se hicieron análisis estadísticos del último siglo en cuanto a los niveles de sismicidad en el planeta. Es decir, el tiempo que demoran las placas en generar movimientos telúricos, lo cual puede demorar 1, 2, 3 o 4 siglos.

En 2000, se relacionaron estos eventos con los movimientos de la Tierra. Sin embargo, aunque exista ese nexo, también está condicionado por el comportamiento de la fricción entre rocas.

El IG descartó que las tormentas solares tengan incidencia en los terremotos. “Es algo que ocurre fuera de la Tierra y la afectación es a nivel atmosférico, no al interior del planeta”, dijo Alvarado.

En cuanto a si todos los sismos generan tsunamis acotó que tampoco es cierto.

Para que este fenómeno ocurra es necesario que el movimiento telúrico -una ruptura superficial- transmita su energía al mar, lo que no siempre pasa.

Temblor, sismo y terremoto son sinónimos, aclaró Carlos Chon, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Ingeniería Sísmica (SEIS).

Todos estos eventos son considerados como movimientos sísmicos. Estas palabras, socialmente hablando, son consideradas de manera distinta: Terremoto se asocia a algo que causa daños materiales y hasta fallecidos, mientras que temblor es interpretado como apenas un sacudón, y el sismo engloba a los otros dos. Tales eventos tienen muchas intensidades y hay dos maneras de evaluarlas; una, a través de la energía, que se denomina magnitud, y dos, a través de la categorización, por la cantidad de daños causados.  

Este Diario envió un correo, la mañana de ayer, a la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) para conocer sobre los mitos difundidos en redes sociales en relación a las medidas de seguridad que deben tomarse durante un sismo, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. (I)

*Haga click en la imagen para ampliarla

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Manabí aprende a convivir con los temblores

Las actividades vuelven a la normalidad en los 22 cantones de Manabí después del sismo del 3 de diciembre. Habitantes como Belinda Véliz, de la zona alta de Manta, ya tienen presente que la tierra de alguna forma y en algún momento se moverá.

Mientras la población sale del susto del reciente temblor de magnitud 6,3, las evaluaciones del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) indican que los daños fueron materiales.

En 33 establecimientos educativos en 12 de los 22 cantones de la provincia se registraron novedades en las paredes.

En San Vicente, donde se registró el epicentro del movimiento telúrico que estuvo localizado a 40,83 kilómetros de profundidad, cinco unidades educativas presentaron daños entre leves y moderados, la mayoría en paredes.  

El director del Departamento de Obras Públicas del Municipio de San Vicente, Luis Farías, comentó que en  varias obras que ejecuta el Cabildo hubo leves desacoples, especialmente en la vía que conduce desde la cabecera cantonal hacia el balneario San Andrés de Canoa.

En Bahía de Caráquez son visibles  las lesiones del temblor. En  Casa Americana, un inmueble patrimonial, varias paredes que habían quedado resentidas después del terremoto de abril de 2016 se desplomaron. (I)

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