El fallo se anunció el 21 de abril

La fotografía, un pretexto para conocer al otro

- 29 de Abril de 2016 - 00:00
‘La Nieves’ es uno de los personajes de la 24 de Mayo con la que trabajaron los ganadores del certamen.
Cortesía

La cuarta edición del certamen Fotoperiodismo por la Paz nombró ganadores a los proyectos 3x8 y conTACTO.

La 24 de Mayo es una avenida de Quito en constante disputa. Hay arquitectos que la consideran el punto más crítico de la ciudad porque desde allí nacerían todos sus conflictos, se encontraría el pasado con el presente. Sus habitantes han enfrentado permanentes cambios debido al incremento del comercio, de la migración interna y de la reorganización espacial.

El proyecto fotográfico 3x8, de Edu León y Johanna Alarcón, nace de la necesidad de contar las historias de la 24 de Mayo. De narrar, a través de imágenes, el proceso de resignificación que tienen sus habitantes con las transformaciones que se implementan desde ordenanzas y políticas públicas.

La 24 de Mayo fue siempre un punto de encuentro. Allí se desarrollaba el comercio de la cultura Quitu (500 d.C.) y también fue un sector militar estratégico. Tras varias reconstrucciones su dinámica cambió. A mediados del siglo pasado estuvo habitada por las élites quiteñas, se construyó el primer hospital y se edificó un mercado. Cuando la gente migró hacia puntos más céntricos -rememora Alarcón- los dueños de las casas le arrendaron sus propiedades a la gente de los mercados.

Sin embargo, detalla la fotógrafa, allí se ha instalado el imaginario de que es una zona roja. Sus habitantes pasan encerrados en las casas, lo que genera la ausencia de una sociedad civil organizada.

Hace 4 años, Alarcón lleva a este sector un trabajo de diálogo y fortalecimiento de la comunidad, junto a la organización Ninashunku. Después de la Bienal de Arquitectura de 2015 empezó a trabajar con León en un proyecto fotográfico que derivó en 3x8, el ganador de la cuarta edición de Fotoperiodismo por la Paz.

Alarcón y León trabajaron 6 meses en un proceso conjunto con la comunidad que habita la 24 de Mayo. Buscaron las historias que residen detrás de cada puerta cerrada y trabajaron en talleres narrativos para que los mismos habitantes escribieran sus historias. Empezaron a juntar a la gente, a los vecinos, a sacarlos de sus hogares. “Además de ser un proyecto de fotografía fue un proceso de vinculación con la comunidad para salvar la memoria colectiva. Nosotros queríamos hablar del patrimonio no material, de la gente”, dice León. “La fotografía es un pretexto para conocernos y contarnos, debatir”, agrega Alarcón.

Así, por ejemplo, solo a través del diálogo fue posible conocer a ‘La Nieves’, una de las habitantes del lugar a quien sus vecinos la reconocen como ‘la dura’’ ya que está cansada de que le roban en su local y siempre lleva consigo un arma. “Cuando le preguntábamos por qué le dicen así fue a la recámara, sacó una pistola, apuntó y sacamos la foto”, cuenta León.

Para este fotógrafo, el principio es escuchar más que fotografiar, esa es su forma de concebir la fotografía. “A mí, la cámara me permite vivir cosas, llenar un poco mis vacíos”. Mientras que Alarcón considera este proyecto una oportunidad para aproximarse al patrimonio cultural individual. “Hay un mayor cuidado hacia la piedra que hacia la persona”, dice sobre el manejo que tienen las autoridades respecto a la dinámica de los bienes inmuebles, a pesar de que no varían las condiciones de los habitantes.

Esto explica que el objetivo del proyecto 3x8 sea la organización, la vinculación comunitaria desde las artes y la cultura. “La fotografía es un documento de transformación social. Es un primer paso, luego sigue el proceso de identificar actores, vecinos para que contribuyan juntos con nuevas propuestas. La fotografía nos abre las puertas para que otras personas rompan el imaginario de que la 24 de Mayo es una zona de peligro”, dice Alarcón.

La metáfora de la luz

El otro proyecto ganador de la cuarta edición de Fotoperiodismo por la Paz es el de Daniel Hidalgo. Él cursaba una clase de diseño fotográfico y, como parte de una tarea, debía desarrollar un trabajo fotodocumental y buscó espacios de la ciudad para registrar. Así encontró el Instituto Mariana de Jesús, que se dedica a la enseñanza de niños con discapacidad visual. Con las tomas que hizo del lugar y de la gente ganó el concurso en la categoría estudiante.

La fotografía “no solo se trata de embellecer o capturar la belleza del mundo, sino de cumplir con el propósito de comunicar”, dice Hidalgo. En su proyecto Hidalgo recurre a las percepciones del entorno que tienen los niños, la forma como descifran los espacios que transitan a diario.

Dice haber buscado una imagen más simbólica, pues no quería fijarse demasiado en los rostros de los niños, sino en cómo se relacionan con el mundo. Por ello decidió utilizar fotos en blanco y negro. “Los niños viven en un mundo de sombra pero están llenos de luz”, dice Hidalgo. (I)