Viernes, 21 Abril 2017 00:00 Cultura

Gerald Espinoza: "El libro no tiene manera de morir"

El autor venezolano de libros ilustrados, Gerald Espinoza, despliega una de sus obras, inspirada en su padre.
El autor venezolano de libros ilustrados, Gerald Espinoza, despliega una de sus obras, inspirada en su padre. Foto: Mario Egas / El Telégrafo

El autor caraqueño y Roger Ycaza presentarán Una Carta y El Jardín, obras de texto e imagen, mañana a las 11:00. Comoyoko Ediciones dialogará con lectores.

Redacción Cultura

Dipacho es un autor colombiano de libros ilustrados que, como un demiurgo, narró la creación del mundo en 6 pasos, escenas o piezas. El formato fue el del ‘libro instantáneo’, una herencia del fanzine, que Comoyoko ediciones publica para lectores jóvenes. Primero es el sol fue el título que inauguró la serie Al Pasino, que presentará 2 libros adicionales mañana, a las 11:00, en Mr. Books del Mall El Jardín.

Al desplegarse, el formato asemeja un poncho de papel, una “ruana” como la llama el autor venezolano Gerald Espinoza en una entrevista que concedió en la redacción de este Diario. Él usó la técnica de serigrafía para hacer las estampas de El jardín, tercera obra de la colección. La serigrafía emplea 2 o 3 colores y el tiraje de cada historia es de 400 ejemplares firmados.

El proceso incluye tinta que se plasma a mano alzada, una estampa por cada color, el dibujo se escanea y termina en un tipo de papel que guardará las características de la imagen original, con sus contrastes. El personaje principal de Espinoza es un jardinero y contador de historias ficticias, reales e híbridas, como fue su padre, José. La siembra de ideas narradas y su posterior mutación es la ‘alquimia’ que el autor provocó en su obra.

Marco Chamorro y Alice Bossut, los fundadores de Comoyoko, valoraron los bocetos de El jardín, una metáfora de la lectura que se extenderá a otras ediciones, incluso más amplias, de autores de varios países latinoamericanos, quienes graban sus estilos particulares.

Una carta, del ilustrador ecuatoriano Roger Ycaza, es el segundo libro de Al Pasino. Allí se narra solo con imágenes: Un niño sale de casa llevando un barquito de papel atado a una cuerda, como si fuera un perro o un juguete con ruedas. Sentado al borde del mar, deja que el barco siga su propio camino y el niño empieza a navegar. El poncho de papel, en esta historia, también puede convertirse en un afiche, en un viaje larguísimo.

La carta y El jardín se presentarán mientras la autora de literatura para jóvenes Leonor Bravo dialogará con Roger y Gerald, quienes dibujarán frente a los niños que vayan al evento. Bossut y Chamorro explicarán cómo mantienen la editorial en un medio en que el género para niños ha creado un nicho, en el cual hay otros autores reconocibles, como Edna Iturralde, María Fernanda Heredia o Juana Neira.

La industria editorial para niños y jóvenes en Venezuela

Ekaré es una editorial venezolana que, desde la década de los 90, empezó a publicar leyendas de ese país en libros ilustrados. Se trataba de un modelo que leyeron en otras lenguas y que localizaron en Hispanoamérica. Con el cambio de siglo, que incluyó la impronta de la era digital, Camelia Ediciones comenzó a hacer estas publicaciones y, luego, apareció Utopía Portátil, en la que –al igual que la ecuatoriana Comoyoko– se dobla a mano, y organizan talleres para fomentar la lectura.

Gerald Espinoza habla de lectores que vuelven en el tiempo, como en un giro vintage, y prefieren estos libros objetos junto con lo digital. Caracas, la ciudad en que vivió hasta noviembre del año pasado, sufrió un descenso en publicaciones debido al aumento de precios en la importación de papel. “Como en Venezuela hay control de cambio, el dólar no circula libremente, las empresas tienen que hacer pedidos para obtener papel y mermó la venta de libros”, explica el autor, para quien las editoriales independientes tienen la ventaja de interactuar con sus lectores más allá de las librerías, durante el diálogo que se establece en las presentaciones de libro.

“El libro en papel siempre estará presente. Es un objeto que guarda recuerdos y no tiene manera de morir”, sentencia el artista. (I) 

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