Jueves, 10 Agosto 2017 00:00 Cultura

El Municipio de Guayaquil planea el derribo de un bien patrimonial

El bien material fue declarado patrimonio de la nación en 1990 y ratificado como tal en los siguientes inventarios.
El bien material fue declarado patrimonio de la nación en 1990 y ratificado como tal en los siguientes inventarios. Foto: Lylibeth Coloma / El Telégrafo

La autoridad local plantea hacer una réplica de la infraestructura El Cafetal, que fue expropiada en 2011 para implementar el proyecto del Museo del Cacao.

Redacción Cultura

En 2011, Sergio Seminario, hijo de la cuarta generación de cacaoteros en el país, con raíces en Los Ríos, tomaba café y contaba emocionado que El Cafetal, uno de los últimos lugares en los que se puso a tender al sol el cacao, en Guayaquil, iba a convertirse en un museo.

Seminario, como sus antepasados, creció entre matas de lo que llamaron la ‘pepa de oro’ y se dedicó a ello hasta su muerte, en 2012, cuando un infarto lo derribó en su hacienda.

Él sabía que ninguno de sus hijos continuaría con su trabajo y quería que ese lugar del centro de la ciudad volviera a oler a cacao o que, al menos, allí existiera un registro de lo que fueron las generaciones cacaoteras.

Junto con otros productores e historiadores, Seminario pensó el sitio como un espacio para antologar un fragmento del producto que en el siglo pasado fue uno de los soportes de la economía local. En 2011, el Municipio de Guayaquil expropió el bien inmueble, ubicado en la calle Panamá e Imbabura. Este fue declarado patrimonio de la nación en 1990 y ratificado como tal en los siguientes inventarios.  

“Cuando estuve en el INPC siempre se mantuvo la idea de que debía conservarse la propiedad y reactivarla porque nunca estuvo al nivel del colapso”, dice la arquitecta María Elena Jácome, quien dirigió la zonal del Instituto Nacional de Patrimonio (INPC), cuando esta propiedad se declaró patrimonial.

Con ello coincide el arquitecto y docente Florencio Compte, quien realizó un estudio sobre el bien inmueble y ratifica que la propiedad municipal era perfectamente reparable, sin embargo, se ha deteriorado por la falta de atención a lo largo del tiempo.

El deterioro se hizo notorio este martes en la madrugada, cuando el pilar esquinero de la vivienda cayó al piso. Construido a base de mangle y revestido de cemento, uno de los soportes de la vivienda cedió al peso, tras los daños que tuvo después del terremoto del pasado 16 de abril.

En la misma situación se encuentran otros pilares y los frontones de la vivienda, soportados por cañas.

Una publicación de diario El Universo, en la que citan al director de Justicia y Vigilancia, señala que hace un año se pidió dar de baja el bien para derribarlo. Según el director de urbanismo del Municipio de Guayaquil, el arquitecto José Núñez, tras el percance presentado, dijo que se reportaría “a la CNEL para que repare lo que sea necesario”.  Desde 2011, cuando se expropió el bien, Fundación Siglo XXI planifica la activación del Museo del Cacao en el sitio. “Este proyecto está en elaboración de estudios técnicos definitivos y posterior contratación de la obra”, dice Núñez.

Según constató este diario en el Sistema de Compras Públicas, el concurso para “la aprobación de pliegos del Museo del Cacao” se inició en noviembre de 2016 y este año se declaró desierto. La justificación para hacerlo fue que las dos propuestas participantes “realizaron modificaciones sustanciales al proyecto, lo cual podría modificar el presupuesto referencial y su diseño”.

Lucho Mueckay, director del INPC, explica en una entrevista que, como encargados de investigación y control técnico del patrimonio, han trabajado en reuniones con la Fundación Siglo XXI para la reactivación del espacio para una actividad artística.

“Lo que quiere el Municipio es derrocar el bien, hacer una réplica y eso es un falso histórico, ya no es patrimonio”, señala Mueckay. “Tenemos que ser cuidadosos para que no se agreda a un bien patrimonial”, dice Mueckay, quien prevé dar hoy una rueda de prensa sobre la propiedad patrimonial y otras que están en manos del Municipio de la ciudad.

María Elena Jácome considera que es necesaria una evaluación minuciosa del bien y que hacer una réplica debería considerarse como la última de las posibilidades, pues esta casa, edificada en 1915, es una de las pocas construidas de madera que quedan en el sector y es “válido tratar de salvarla, con la mayor parte de sus elementos originales”.  (I)

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