El lado cero de lo teatral tiene su parodia en Instrucciones

- 07 de Diciembre de 2017 - 00:00
→Virgilio Valero (der.) dirige a sus pupilos, Maité Mosquera y Milton Gálvez, quienes toman las pautas en forma literal, llevando al director a la irritación.
Miguel Castro / et

→La obra es uno de los 15 textos de Pervertimento, del español José Sanchis Sinisterra, quien se sumerge en el mundo de actores y directores, ironizando su trabajo en una puesta en escena.

Un director adoctrina a un par de actores durante un ensayo teatral previamente a la puesta en escena. Ellos intentan descifrar en su argumento, qué es lo literal y lo figurado, pero sus torpezas afloran a cada momento irritando al temperamental maestro.

Así se presenta Instrucciones, una pieza para teatro de formato corto tomada del texto Pervertimento y otros gestos para nada, escrita por el español dramaturgo José Sanchis Sinisterra.

Una divertida comedia interpretada por Virgilio Valero (director), Maité Mosquera (actriz), Milton Gálvez (actor) y dirigida por Bernardo Menéndez, donde la mirada irónica de los códigos tradicionales de la narrativa escénica sumerge al espectador en el mundo interior de sus personajes.

“Lo que asumimos fue un ensayo dentro del teatro visto desde afuera, un ensayo peculiar, un ensayo con un director con características específicas y dos actores que si bien son talentosos no se interesan mucho por el método del trabajo del director”, explica Menéndez, artista cubano residente en Ecuador hace más de 2 años, con una licenciatura en Arte.

Entre la parodia y lo real

Pervertimento es un conjunto de 15 textos que aborda diferentes elementos de la teatralidad. De estos, Instrucciones propone un tipo de parodia a las situaciones que se desarrollan durante el aprendizaje actoral a partir de las pautas que el instructor intenta explicar.

“Tratamos en todo momento de que los personajes fueran creíbles, que no fueran estereotipados, a pesar de que se habla de estereotipos porque está la actriz tonta, el actor despistado, la actriz que trata pero no lo logra y el director que empieza a explicar cosas que son inexplicables”, relata Menéndez sobre este guion al que se lo adaptó a experiencias propias de colegas con los que ha trabajado.

“Tratamos de mezclar el temperamento de diferentes directores que conocemos tanto aquí como afuera y nos burlamos de eso, nos burlamos de su temperamento, nos burlamos hasta de mí”, dice este fundador del grupo Teatro de la Casa, quien señala que la obra completa la llevó al Festival de Teatro de La Habana, donde esta compañía obtuvo elogios.

Puesta en escena

Virgilio Valero, principal de la Compañía Teatro Ensayo Gestus, protagoniza al temperamental director, aunque también fue parte del equipo de montaje para esta obra.

“Decidimos hacerlo extremadamente minimalista con solo dos cubos y los actores, sin necesidad de mayor escenografía, porque la obra de algún modo trata del teatro dentro del teatro, es como el eje central del actor y la situación nos vino de perilla para realizarlo en Microteatro en La Bota”, indica el también artista plástico.

Explica que esta pieza se la adaptó a 17 minutos, permitiendo que el espectador esté involucrado en forma cercana por el espacio pequeño, donde comparte con los actores del movimiento, la acción, los textos y la emoción.

De acuerdo a su experiencia en obras más largas, se interesó en participar en este espacio porque lo considera un foco de atención para el público que ha empezado a acercarse al teatro.

“Es un buen espacio para atraer la mirada del público que muchas veces piensa que el teatro es como lejano a él”, dice este dramaturgo.

Construcción de personajes

“La pieza básicamente está construida como un monólogo y en algún momento en la adaptación apresuramos ciertas respuestas para que se genere el diálogo y por eso funciona bien en este espacio”, indica Valero.

Al igual que Menéndez, resalta que la construcción de su personaje se basó en varios perfiles de conocidos directores, conectándose con ese lado temperamental.

En cuanto a los actores, especifica que su interpretación se basa en los movimientos y sus reacciones y aunque no expresan mucho texto verbal su presencia se da en su desarrollo corporal.

Maité Mosquera fue la actriz que eligió Menéndez para pulir su formación actoral que  sentó bases en el género dramático y no en la comedia.

“Esta comedia ha sido un reto para mí, con tres funciones diarias y experimentar realmente lo que es el teatro, porque si bien tengo la experiencia de dar funciones una vez al día, ahora darlas en 15 minutos ha significado descubrir cosas nuevas del personaje a diario”, expresa la actriz, quien aplicó la técnica de Meisner para encontrar el equilibrio en el cuerpo.

Recalca que este papel la sometió a un rígido entrenamiento que la llevó a bajar de peso, dos semanas antes del estreno.

“Bernardo es un director que es muy parecido al protagonista, es muy chistoso porque lo que les dice a los actores ‘no quiero hacer método de espejo’, ‘no copien’, ‘saquen la esencia’ es muy típico de él”, revela entre risas.

Para Milton Gálvez, integrante hace 10 años de la agrupación Gestus, actuar en esta obra no fue novedad. Como ya había interpretado el papel, en esta ocasión lo ha disfrutado más que estresarse durante los ensayos.

“Lo que hago es jugar a ser inocente, un poco bobo y va saliendo lo técnico. No lo planifico, realmente no es que me toma trabajo porque yo la comedia la disfruto”, cuenta el artista, quien disfrutó en el estreno. (I)

Producción

La puesta en escena es sobria

→Lo minimalista se antepone en la escenografía. Dos cubos se asientan en la sala donde los actores desarrollan sus movimientos acordes a las indicaciones que el director plantea. Entre torpezas invitan al público a participar en escena.

17 minutos dura el desarrollo de la obra que es parte del texto Pervertimento, de José Sanchis Sinisterra, que aborda la teatralidad.

José Sanchis Sinisterra

→Dramaturgo español y director, uno de los autores más premiados del teatro contemporáneo por renovar la escena.