La clase media en disputa

- 09 de febrero de 2018 - 00:00

Después de la consulta se reconfiguró el soporte de los movimientos políticos. El estrato popular tiende a respaldar la propuesta correísta. Sin embargo, para esta agrupación no es tan buena noticia por 3 motivos. 1. Este tipo de apoyo es clientelar e inestable. 2. En este segmento es donde pululan grupos políticos flexibles: desde el parcialmente renovado bucaramato, pasando por Centro Democrático y experimentos del tipo Compromiso Social e incluso PAIS. 3. Es un segmento que decrece debido a la tendencia (parca) de crecimiento económico.

El estrato alto apoyó la consulta. Este respaldo es temporal y no corresponde a las bases de PAIS. Sin embargo, puede interpretarse como un guiño de ojo explorando qué puede ofrecer el morenismo a sus intereses. Desafortunadamente, para Moreno, esto tampoco es buena noticia, puesto que la derecha suele apropiarse de este segmento y no lo hace ni gratuita ni dócilmente. La clase media es la gran cuestión. Este segmento empezó a abandonar el correísmo alrededor de 2012 y se ha ido dispersando y perdiendo sentido de pertenencia hacia algún proyecto político en concreto. En esta ocasión apoyó la consulta, pero bajo la expectativa de cambio y, en muchos casos, por rechazo y cansancio. Moreno podría capitalizar este estrato, pero solo si refuerza voceros ideológicos que le den sentido y narrativa política a su accionar.

Hay otros tres interesados en este segmento. CREO, que a pesar de tener capital económico no tiene capacidad comunicacional; SUMA, que se hunde solo con la mera existencia política de Rodas; y los socialcristianos, que hábilmente han movido piezas clave: desde una curiosa visita de Nebot a Quito para promover un proyecto penal de corte populista, hasta una activa e inteligente presencia en redes. La clase media entonces se disputará entre tres fuerzas: los socialcristianos, que desbordan experiencia; la nueva Alianza PAIS, que tiene que redefinirse y demostrar que acepta el desafío; o algún otro movimiento con capacidad de lectura, pero sobre todo, de acción.

Como siempre, hay una excepción: Manabí. Merece un análisis por separado. (O)

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