Una agenda para la promoción de la cultura en el exterior

- 30 de Junio de 2017 - 00:00

Múltiples son las quejas que se expresan cuando hablamos de promoción de la cultura de Ecuador en el exterior. Y casi todas las quejas provienen de artistas y creadores que han sido invitados a eventos en algún país y no obtienen respuestas a esas demandas: que me financien los pasajes para una invitación a Francia; que me ayuden con el transporte de mi obra para una exposición en Italia; que estoy invitado a un festival de música en Francia; que por valija diplomática se envíen mis libros; o simplemente que me apoyen con las visas o con la promoción en tal a o cual país.      

Cancillería no tiene capacidad para responder positivamente a esas demandas, y tampoco el Ministerio de Cultura, aunque en verdad se han entregado centenares de pasajes y auspicios en los últimos años.  Sin embargo, las quejas aumentan y los pedidos también. Lo cierto es que en Cancillería, su Dirección de Cultura no tenía ni siquiera POA, peor presupuesto para financiar solicitudes de los artistas. Y tampoco para proponer una gestión cultural mínima en el país.  

Asimismo, las misiones diplomáticas en el exterior carecen de recursos para responder a las solicitudes de artistas. Y lo que es peor, para apoyar -o sencillamente facilitar- a los migrantes o estudiantes ecuatorianos que desean realizar eventos conmemorativos en fechas cívicas, por ejemplo. Son pocos los agregados culturales en el mundo, y las tareas de gestión cultural, en general, son encargadas a los funcionarios de menor rango.  La verdad es que, de modo excepcional, ciertos embajadores -cercanos a la cultura- son los que desarrollan e impulsan actividades para la promoción de nuestra cultura en el exterior. Aunque de nuevo las quejas: invitan solo a los amigos y son siempre los mismos.

No ha existido una política pública para la promoción y difusión de nuestra cultura en el mundo. Esta ausencia ha contribuido a configurar un saldo negativo de la Revolución Ciudadana en relación a la cultura. Ausencia que el nuevo gobierno del presidente Lenín Moreno se ha propuesto subsanar. Lo primero es consolidar una nueva institucionalidad cultural marcada por la nueva Ley Orgánica de Cultura. Y lo segundo, generar una agenda para la política pública para la promoción de la cultura, el patrimonio y el turismo en el exterior, como parte de la nueva Agenda para la promoción del Ecuador en el Exterior.

En este camino se realizó en días pasados un primer Taller para la construcción -inclusiva y participativa- de esta agenda. Una ruta impulsada por la canciller María Fernanda Espinosa, quien lidera el gabinete sectorial conformado -además- por los ministerios de Turismo, de Comercio Exterior y de Cultura y Patrimonio. Este nuevo esquema de gestión del Ejecutivo revela la nueva mirada del Gobierno: trabajar de modo articulado para potenciar el turismo y las relaciones comerciales y culturales.

Se trata de dotar al turismo de contenidos culturales que lo diferencien de otros destinos, como Costa Rica o República Dominicana; de comercializar una gran diversidad de productos y objetos con valor agregado que le otorga la cultura; y lograr una presencia planificada y articulada de la cultura y los patrimonios ecuatorianos en el exterior.
Una agenda de política pública necesaria e impostergable. Compleja tarea que deberá ser respaldada con presupuestos dignos; solo así se podrá -al fin- posicionar al Ecuador cultural en el mundo. (O)

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