Los animales, portadores de derechos

- 19 de noviembre de 2017 - 00:00

La aceptación o no de la dignidad de los animales depende del paradigma (visión del mundo y valores) que cada cual asume. Hay dos paradigmas que vienen de la más remota antigüedad y perduran hasta hoy.

El primero entiende al ser humano como parte de la naturaleza, un convidado a participar en la  inmensa comunidad de vida que existe hace ya 3,8 mil millones de años. El segundo paradigma parte de que el ser humano es el ápice de la evolución y todas las cosas están a su disposición para dominarlas y poder usarlas.

Las dos posiciones tienen representantes en todos los siglos. El mayor impulsor del primer paradigma fue Francisco de Asís, considerado por el papa Francisco en su encíclica Sobre el cuidado de la Casa Común como alguien “que vivía una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo… ejemplo de una ecología integral”.

Los representantes del segundo paradigma son Newton, Francis Bacon, entre otros. Este modelo sometió pueblos y explotó todos los recursos de la Tierra, hasta el punto de alcanzar hoy una situación crítica.

El primer paradigma vive una relación fraterna y amigable con todos los seres, mientras el segundo paradigma tiene una relación de uso con los demás seres y los animales. Si conocemos los procedimientos de matanza de bovinos y de aves quedamos horrorizados de los sufrimientos a los que son sometidos.

“Hay que proteger a los animales salvajes de métodos de caza, trampas y pesca que causen sufrimiento extremo, prolongado y evitable”, dice la Carta de la Tierra, de la Unesco.

Si no nos convertimos al primer paradigma, seguiremos con la barbarie contra nuestros hermanos de la comunidad de vida: los animales. En la medida en que crece la conciencia ecológica sentimos cada vez más que somos parientes, y como tales nos debemos tratar. (O)