La reforma de la LOES

- 10 de Enero de 2017 - 00:00

La evaluación del Mandato 14 (2009) recomendó fortalecer la orientación científica de las IES de posgrado y superar sus enfoques de mercado; consolidar sus buenas prácticas como referentes de alto desempeño académico; e institucionalizar la investigación como sello distintivo de su nivel de formación, recomendaciones cuyo cumplimiento se garantizó con la política pública de reforma impulsada sobre la base de una nueva Ley Orgánica de Educación Superior (LOES, 2010).

Si comparamos los datos que arrojó aquel informe con lo que exhibían estas IES cuatro años después (2012), vemos un dedicado esfuerzo de ellas para cumplir con estas recomendaciones: dominio de la matrícula presencial; importante incremento relativo de los(as) profesores(as) de cuarto nivel, incluidos los(as) PhD, así como de la docencia a tiempo completo, claros indicadores de un mejoramiento de su calidad, que hoy seguramente registran cifras más altas. En cuanto a la investigación, sólido incremento relativo de sus proyectos, así como de sus publicaciones indexadas.

Adicionalmente, han mostrado prácticas orientadas a articular la equidad como componente de la calidad, traducidas en un aumento de la planta docente femenina, incluida la doctoral, así como en el desarrollo de programas académicos con enfoques de género, interculturalidad e inclusivos de personas con discapacidades, que coinciden con la actual política pública de transversalización de los ejes de igualdad en la educación superior.

Todo ello explica que en la evaluación del Ceaaces (2013) las tres IES de posgrado fueran categorizadas en los más altos niveles de calidad, consolidándose como ese referente de alto desempeño académico visualizado en 2009 por el informe del Mandato 14.

Sin embargo, la última reforma de la LOES (diciembre, 2016) parecería solo considerar el criterio de equidad para la asignación de recursos a IES que operan bajo acuerdos y convenios internacionales -dos, en el caso de las de posgrado-. Si bien esto garantizaría el acceso a este nivel de formación crecientemente demandado, no queda claro cómo se aplicarían los otros criterios establecidos por la ley para dicha asignación a fin de fortalecer su excelencia académica, lo que sería indispensable explicitar. Un buen indicio de que sí se los está considerando son las positivas noticias sobre arreglos para garantizar la investigación en uno de los casos, que, esperemos, se vayan extendiendo a ambos.

Dicen que toda revolución es producto y productora de movimientos culturales. A diferencia del pasado, en Ecuador contemporáneo no necesariamente hay que buscar en las artes y la literatura el signo de ese movimiento, pero sí en las ciencias sociales desarrolladas desde los años 70, también en el espacio de las IES de posgrado. Este movimiento cultural contribuyó con intelectuales, temas de reflexión y sus más potentes ideas-fuerza al proceso constituyente. Por ello, se justifica plenamente que siga devolviendo a las ciencias sociales lo que ellas le han aportado a su emblemática experiencia histórica. (O)

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