Martes, 21 Marzo 2017 00:00 Columnistas

Intentos de EE.UU. de dividir, manipular y desacreditar a Unasur

Gustavo Pérez Ramírez

Significativo es que en el libro Ecuador en la Mira, de Eirik Vold, existan no menos de 327 WikiLeaks, pp. 82-101, que revelan los intentos de EE.UU., de dividir, manipular y desacreditar a Unasur, un proceso de integración e independencia geopolítica inédito que redujo el dominio de EE.UU. sobre su patio trasero.

Su lectura demuestra los esfuerzos obsesivos del imperio por el proyecto de militarización de América Latina, que adelanta su Gobierno y el Comando Sur, para lo cual acude a sus políticos amigos en la región, con el fin de crear desacuerdos y desunión entre los miembros, ante las importantes conquistas sociales, económicas, políticas y de soberanía e independencia de EE.UU., que ha llevado a una reducción drástica de su tradicional hegemonía sobre la región, dominada con mano de hierro, según la ONU. 

Entre los obstáculos mayores, sostiene Vold,  consta la negativa de los países miembros de la Unasur de aceptar nuevas bases militares de EE.UU. en Colombia.
No es, pues, tan inocente la vinculación del binomio CREO-SUMA con la embajada ‘americana’, que revelan los WikiLeaks.

En tan corto espacio solo podré hacer dos acotaciones, una sobre el temor de EE.UU. al liderazgo de Correa en Unasur. En 2009, a raíz del cierre de la base de Manta y de la reunión de la Unasur en Quito, un cable expresa el temor de que Correa “ponga énfasis en la importancia de profundizar la integración suramericana, y lo haga dentro del contexto de minimizar la influencia y dependencia de EE.UU. en la región”.

Un cable de 2006 muestra que la embajadora Jewell se mostraba preocupada: “Nosotros somos menos optimistas sobre el, hasta ahora, limitado apoyo popular a Correa.

A su favor juega el hecho de que es inteligente, elocuente, agresivo y telegénico, y que es un autoproclamado humanista cristiano de izquierda. Si llegara a la segunda ronda el 26 de noviembre, el encanto antisistema de Correa podría abrumar a un rival más convencional”.

El otro comentario se refiere a las malas compañías que mantiene Lasso con la oposición en Caracas, comprobadas por la embajada de EE.UU. Lo destaca Vold en la p. 155. En enero de 2016 Lasso fue a visitar al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Henry Ramos Allup, del partido neoliberal Acción Democrática, líder de la férrea oposición al gobierno legalmente establecido. Vold le dedica unos párrafos bajo el subtítulo “EE.UU., sobre líder opositor venezolano que recibió a Guillermo Lasso: ‘repulsivo, arrogante y pide siempre dinero de EE.UU.’”. Un documento confidencial del embajador de EE.UU, en Venezuela, William Brownfiel, “pinta una imagen oscura de las actitudes y prácticas de Ramos Allup, que Lasso tal vez desconoce o prefiere no mencionar”.

Difícilmente Lasso podrá disimular sus contactos con la oposición venezolana, y los consejos que recibe. Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López -preso por incitar a la violencia-, en su frustrado viaje de ‘turista’ a Guayaquil, pretendió corresponder a la visita de Lasso, apoyando su campaña, violando la Ley de Movilidad por “actividades de manifiesta índole política”, por lo cual no se le permitió ingresar al país. (O)

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