15 de noviembre de 1922: lucha proletaria por el progreso social

| 15 de Noviembre de 2017 - 00:00

Hace 100 años triunfó la revolución bolchevique rusa, conducida por Lenin, genial dirigente, que inauguró una etapa de profundas transformaciones económico sociales, liquidó las estructuras capitalistas opresoras, de explotación del hombre por el hombre, e inició la construcción de una nueva sociedad, de equidad y justicia.

Sirvió de base para que en el mundo entero se impulsen procesos de lucha y revoluciones, en beneficio de la paz y el progreso social.

La formación del primer Estado obrero-campesino del mundo fue un acontecimiento que impactó a la clase trabajadora de Ecuador, de incipiente organización. En efecto, se desarrolló la organización de los trabajadores y se multiplicaron sus demandas.

En Guayaquil, los trabajadores apoyaron una huelga general con la que se exigía atención a demandas laborales y contra las medidas económicas del gobierno despótico de José Luis Tamayo, que golpeaban al pueblo y favorecían a los banqueros, terratenientes y a la burguesía en general.

Las fuerzas militares represivas arremetieron contra los trabajadores, que se habían volcado a las calles de Guayaquil y lo reprimieron con brutalidad, asesinaron a mansalva a unos tres centenares de hombres y mujeres.

Para ocultar la matanza, los cadáveres fueron lanzados al río Guayas. El pueblo, en su homenaje, lanzó flores y cruces sobre el agua, a lo largo de 95 años; de esa manera a la par que los recuerda y condena la masacre, reitera su decisión de lucha por la defensa de sus derechos y nuevas conquistas y por el supremo objetivo de construir una sociedad solidaria y libre de explotación.

Así el proletariado ecuatoriano se hizo presente en la historia, con abnegación y heroísmo, con ese baño de sangre, y demostró que está llamado a jugar un papel fundamental en el proceso de liberación social y nacional.

Comprendió que debe asumir tareas democráticas antifeudales y antiimperialistas, para el mejoramiento de la vida del pueblo; que está obligado al combate unitario y a redoblar esfuerzos para impulsar nuevas conquistas, que está obligado a defenderlas e impulsar otras, con la más amplia unidad posible.

La acción de los trabajadores posibilitó la creación del Partido Socialista (1926) y luego del Partido Comunista (1931); hizo posible la revolución juliana en 1925; con los militares progresistas, la creación de la Confederación de Trabajadores de Ecuador (CTE), la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI), la Federación de Estudiantes Universitarios de Ecuador (FEUE). La organización en 1960 de la Unión Democrática Nacional Anticonservadora (UDNA), que impulsó las candidaturas de Antonio Parra Velasco y Benjamín Carrión; más adelante, en 1978, el Frente Amplio de Izquierda (FADI) y hace 12 años el movimiento Alianza PAIS y su proyecto político Revolución Ciudadana.

Su lucha continúa contra la restauración conservadora y la banca especuladora, a la que los gobiernos de la partidocracia sirvieron descaradamente. Todas estas fuerzas retrógradas entregadas a las transnacionales y al FMI quieren volver al pasado, de políticas neoliberales, de exclusión social y mayor concentración de la riqueza.

En homenaje a los héroes rusos de 1917 y los nuestros de 1922, se debe reiterar la agenda del cambio, que hoy en día involucra prioritariamente la revolución agraria, urbana y laboral, las políticas públicas redistributivas, como ejes fundamentales y apoyar la decisión para su aplicación; de reestructuración de la organización y democratización de Alianza PAIS.

Gloria a los mártires del 15 de noviembre de 1922. Recuerdo permanente de la lucha proletaria y reiteración del objetivo socialista para que se liquide la explotación laboral, y por fin se imponga el trabajo como elemento principal de desarrollo sobre el capital y se respete al ser humano y sus intereses, frente a la insaciable voracidad de los explotadores de siempre.

Las cruces sobre el agua para la construcción de un país de justicia, democracia y progreso social. (O)

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