Lunes, 30 Septiembre 2013 00:00 Cartón Piedra

Adverbios adjetivales

Como sabemos, en la lengua cada tipo de palabra cumple una función determinada, y muchos de los errores que cometemos con frecuencia ocurren porque otorgamos a alguna palabra una función que no le corresponde. Los adverbios, por ejemplo, son palabras que modifican a los verbos; los adjetivos, en cambio, modifican a los nombres. Sin embargo, en ciertas ocasiones, algunos vocablos cambian su función original para cumplir otra, esto sucede con los adverbios adjetivales. Este tipo de adverbios son adjetivos que han variado su función para modificar a un verbo. No obstante, la cuestión no es tan simple: como al adjetivo se ha cambiado al bando de los adverbios debe cumplir ciertas “penalizaciones” para poder asumir sin problemas su nuevo lugar. A continuación, veremos algunos ejemplos.

En primer lugar, para convertirse en adverbios, estos adjetivos deben dejar de lado cualquier flexión de género o de número. Veamos el ejemplo del adjetivo “rápido” convertido en adverbio (adverbio adjetival). Lo correcto es decir: “Las yeguas corren rápido”. No podemos escribir que “corren rápidas”. Aquí vemos que rápido acompaña al verbo correr, y deja de funcionar, por tanto, como un adjetivo que da una característica a un nombre (no modifica a las yeguas). En estos casos se puede optar por el adverbio terminado en –mente, por eso este tipo de adverbios también tienen el nombre de “adverbios cortos”. Podemos decir: “Las yeguas corren rápidamente”, sin embargo, no constituye un error utilizar el adverbio adjetival, siempre y cuando este carezca de flexiones de tiempo y de género.

Otra cuestión que debe tomarse en cuenta en relación con los adverbios adjetivales es que, al ser adverbios, deben estar estrechamente unidos al verbo. Para esto utilizaré el ejemplo del párrafo anterior. No es correcto decir: “Corren las yeguas rápido”, pues en este caso el adverbio rápido está alejado del verbo y existe una construcción forzada. También es recomendable que siempre se escriba en primer lugar el verbo, es decir, se prefiere “corren rápido” que “rápido corren”. Por otro lado, existen ciertas construcciones marcadas en las que utilizamos cotidianamente los adverbios adjetivales junto a determinados verbos. Es el caso de “hilar fino”, “hablar claro”, “apuntar alto”, “jugar limpio”, “comer sano”, “caer bajo”, etc.

Para concluir, hay que tomar en cuenta que los adverbios adjetivales no siempre pueden alternar con adverbios terminados en –mente (no decimos “apuntar altamente”) ni todos los adjetivos pueden utilizarse como adverbios (no es correcto decir: “Se miraron fijo a los ojos”, lo correcto es “se miraron fijamente”). Como vemos, es interesante cómo las palabras pueden cambiar de función en el español, sin embargo, siempre hay que anteponer el sentido común si queremos jugar con ellas y poner mucha atención en los usos correctos.

ENLACE CORTO

Banner

Últimas noticias

Twitter

Google Adsense