Las nanopartículas, pasajeros clandestinos en los dulces

| 29 de Agosto de 2017 - 00:00
Un estudio publicado en enero por un instituto francés concluyó que una exposición crónica al E171 favorecía el crecimiento de lesiones precancerosas en ratas.
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Algunos dulces industriales contienen aditivos en forma de nanopartículas, sin que esta condición esté especificada en el envoltorio, según un estudio francés.

Concretamente, el estudio realizado por la revista francesa 60 millions de consommateurs analizó la presencia del aditivo E171 o dióxido de titanio, compuesto en parte de nanopartículas y utilizado en la industria agroalimentaria y cosmética para blanquear caramelos, platos preparados y dentífricos.

Para la revista publicada por el Instituto Nacional del Consumo, el hecho de que se presente en forma de nanopartículas -50.000 veces más pequeñas que un cabello-, suscita interrogantes sobre la salud porque traspasa más fácilmente las barreras fisiológicas.

“Cuando una sustancia extraña se inmiscuye en el seno de una célula, podemos suponer que pueden haber daños, o en cualquier caso un desarreglo de algunas de estas células”, explicó a la AFP Patricia Chairopoulos, coautora del estudio, que reprocha a los industriales una ‘falta de vigilancia’ y de ‘rigor’.

De los 18 productos dulces probados por la revista, el E171 fue hallado sistemáticamente en forma de nanopartículas, aunque en proporciones diversas,

En las galletas Napolitain de Lu se detectó el 12% del aditivo E171 en forma de nanopartículas, porcentaje que subió al 20% en las chocolatinas M&M’s y al 100 por ciento en unas galletas de la marca francesa Monoprix Gourmet.

La presencia del E171 está señalada en las etiquetas, pero sin la mención ‘nanopartículas’.

Chairopoulos destacó que un estudio publicado en enero por un instituto francés levantó sospechas sobre este aditivo en forma nano, al concluir que una exposición crónica al E171 favorecía el crecimiento de lesiones precancerosas en ratas, sin que los investigadores extrapolaran ese riesgo al ser humano.

En junio de 2016, la ONG ‘Agir pour l’environnement’ alertó de la presencia de nanopartículas, entre ellas de dióxido de titanio, en productos alimentarios. (I)