Viernes, 09 Junio 2017 00:00 Economía

Proyectos de agua potable potenciaron emprendimientos

Gracias al servicio de agua apta para el consumo, Marianela García pudo emprender en un negocio de venta de helados.
Gracias al servicio de agua apta para el consumo, Marianela García pudo emprender en un negocio de venta de helados. Foto: cortesía
Redaccion Economía

El Banco de Desarrollo del Ecuador (BDE) concluirá este año el Programa de Infraestructura Rural de Saneamiento y Agua (Pirsa).

Desde 2011, Pirsa ha beneficiado a 317 comunidades del sector rural de todas las provincias del país que carecían de los servicios de agua potable, y de recolección y tratamiento de aguas residuales.

La inversión total para la ejecución del programa fue de $ 60.6 millones. Parte del financiamiento viene de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo al Gobierno central de $ 30 millones; el Fondo de Cooperación Española donó $ 20 millones;  $ 10 millones son financiados por el BDE y la Secretaría Nacional del Agua contribuyó con $ 600.000.

Anabel Salazar, gerente de Productos y Programas del BDE, explicó que en 2006 la cobertura en las comunidades rurales con menos de 50.000 habitantes llegaba al 77% en agua potable y el 71% en saneamiento. Esto se reflejaba en el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas que en 2006 fue del 52% y en 2016 se redujo a 32%, es decir que mejoró el acceso a estos servicios.

Entre los cantones beneficiados están: Alausí, Guamote, Pucará, Pangua, Colimes, etc.

Estos proyectos no solo mejoraron la calidad de vida de los ciudadanos, sino que han permitido generar iniciativas productivas.

Un ejemplo de ellos es Marianela García (foto), habitante de la parroquia La Victoria, cantón Pujilí.

García recuerda que todos los miembros de su familia debían depositar sus necesidades en un pozo séptico, sin ningún tipo de medidas higiénicas. Además que los gastos médicos por sus hijos eran una constante preocupación. Ahora que cuentan con los servicios básicos, esos problemas están resueltos y, además, pudo potenciar su negocio de helados junto con otras madres cabezas de hogar.

Otro beneficiario es Feliciano Garnica, agricultor del cantón Balao. Tanto la ciudad como sus cultivos se inundaban con frecuencia por la falta de alcantarillado. Ahora las aguas servidas ya no contaminan las calles ni sus cultivos. (I)

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